Fueron sus padres el capitán vasco Agustín de Landaburu y Aldeguren, y la dama criolla María Pérez de Ribera. A temprana edad fue reconocido como capitán de las milicias de la villa de Cañete (1730); posteriormente ejerció el cargo de justicia mayor de dicha villa (1740), siendo promovido a coronel del regimiento de caballería de las milicias del partido de Mala (1763), y luego a maestre de campo.
Debido a sus grandes propiedades agrícolas en el valle de Cañete, como las haciendas San Juan de Arona, Cerro Blanco y otras, poseía una gran fortuna, razón por la cual fue elegido alcalde ordinario de Lima en dos oportunidades (1755 y 1766). Propuso construir a su costa una plaza firme para las lidias de toros; con los auspicios del virrey Amat, se obtuvo la autorización por real cédula del 9 de agosto de 1766. Invirtió en su proyecto más de 100.000 pesos, estableciendo ocho corridas anuales de cuyo producto freció 1.500 pesos para el Hospicio de Pobres.