La utilización del láser de diodo quirúrgico tiene grandes ventajas dentro de las cirugías de tejidos blandos de la cavidad oral, como las frenotomías y, dentro de estas, la del frenillo lingual. Cabe destacar que el nombre correcto, al utilizar un láser, es “frenotomía” y no “frenectomía”, ya que la técnica consiste en cortar (vaporizar) y liberar el frenillo y no en su eliminación. Este procedimiento se puede realizar en forma ambulatoria, con anestesia local y sin la necesidad de sutura. La correcta y segura utilización de este tipo de láseres por parte de un profesional capacitado evita la hemorragia intra y postoperatoria, favorece la reparación de los tejidos y disminuye el dolor, el edema y la inflamación. Es una técnica sencilla, un tratamiento mínimamente invasivo, que se puede realizar a cualquier edad: desde bebés lactantes de 1 semana de vida hasta adultos mayores.
Mientras se vaporiza el tejido afectado en forma selectiva se genera, en el tejido sano circundante, mayor cantidad de oxígeno y energía, a la vez que se observa un efecto bactericida, disminuyendo a la mínima expresión la posibilidad de infección.
La interacción láser-tejido genera una mínima capa de células vaporizadas, lo que reemplaza la necesidad de sutura y de cemento quirúrgico.
El movimiento lingual inmediato a la cirugía permite realizar ejercicios para restituir la musculatura y la función lingual en forma inmediata. Estos ejercicios son tan importantes como el procedimiento en sí y, de no ser realizados, la posibilidad de recidiva aumenta considerablemente. El mayor confort para paciente y profesional que produce esta técnica lo transforma en el tratamiento de elección para este tipo de patologías.