Las tensiones entre la República de Venecia y su antiguo rival, la República de Génova, aumentaron de nuevo en 1402, cuando llegaron informes de piratas genoveses que atacaban a los buques mercantes venecianos. Los venecianos autorizaron al capitán general del Mar, Carlo Zeno, a movilizar la flota y tomar medidas para combatir la piratería genovesa.
En abril de 1403, una flota genovesa de nueve galeras, siete barcos redondos, una galera y un transporte de caballos, zarpó de Génova bajo el mando del mariscal francés Boucicaut, y se dirigió a Chipre, para fortalecer la influencia genovesa allí. En su camino, la flota pasó por el puesto de avanzada veneciano de Modona en el suroeste de Grecia, pero no hubo hostilidades, y Boucicaut condujo su flota a Chipre. Tras cumplir allí su misión, el comandante francés, "ferviente cruzado", lanzó ataques contra ciudades musulmanas de la costa levantina. Entre otros, Beirut fue saqueada, un hecho que enfureció aún más a los venecianos, ya que la mayor parte del botín que los genoveses se llevaron allí pertenecía en realidad a comerciantes venecianos. En septiembre, Boucicaut, a la cabeza de once galeras y dos engranajes de transporte, zarpa para el viaje de regreso.