Batea (España)
municipio de la provincia de Tarragona, España
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Batea es un municipio y localidad de la comunidad autónoma de Cataluña, España. Perteneciente a la provincia de Tarragona, ubicado en la comarca de la Tierra Alta, situado al oeste de esta, en el límite con Aragón, lindando con Maella, Fabara, Nonaspe y Fayón.
| Batea | ||
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Escudo | ||
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Vista panorámica de la localidad | ||
| Ubicación de Batea en España | ||
| Ubicación de Batea en la provincia de Tarragona | ||
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| País |
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| • Com. autónoma |
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| • Provincia |
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| • Comarca | Tierra Alta | |
| • Partido judicial | Gandesa[1] | |
| Ubicación | 41°05′39″N 0°18′43″E | |
| • Altitud | 376 metros | |
| Superficie | 128,7 km² | |
| Población | 1875 hab. (2025) | |
| • Densidad | 14,57 hab./km² | |
| Gentilicio | bateano, -a | |
| Código postal | 43786 | |
| Alcalde (2015) | Joaquim Paladella i Curto (UPTA-PM)[2] | |
| Sitio web | Sitio web oficial | |
Geografía
Situado en la Depresión Central Catalana, el municipio de Batea se encuentra en un monto o cerro de 376 m aproximadamente en su punto más alto. Su término municipal se compone de valles, montañas y la ribera del río Algás. Los puntos más altos están en el Tossal de les Forques 436 m, Punta del Mosquit 429 m y Punta Rodona 417 m.
El río Algás atraviesa el término municipal de Batea, recorriendo principalmente el límite municipal con Aragón. En el término de Batea, ocupa unas 1.135,05 ha, siendo el 53,33 % del total del río.[3] Tiene un caudal regular y un recorrido con numerosos meandros; los cuales disfrutan los locales y los turistas durante el verano. Nace en los puertos de Tortosa-Beceite, entre los términos municipales de Beceite y Arnés, y se une al río Matarraña poco antes de que este llegue al río Ebro. El río Algás está declarado como Reserva Natural Parcial (Xarxa Natura 2000).[4] También la ribera del río Algás esta protegida como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).[5]
El clima de Batea es mediterráneo con tendencia continental.
La fauna que podemos encontrar en Batea es la típica fauna montañesa ibérica. Hay anfibios, aves, invertebrados, mamíferos, peces continentales y reptiles. En mamíferos podemos destacar la presencia de conejos, erizos comunes, jabalís, zorros, etc. En aves hay una gran variedad de especies, por ejemplo, alcaudón real, abejaruco europeo, abubilla, águila perdicera, alcaraván común, alcaudón común, alondra totovía, arrendajo, avión roquero, búho real, buitrón, jabalín. Las aves están protegidas al ser zona ZEPA. Debido al volumen de especies que se pueden observar y la tranquilidad con la que se pueden moverse, han surgido numerosos observatorios de aves privados.
La flora de Batea se combina entre cultivos y zonas boscosas. Generalmente los fondos de los valles están cultivados con viña, olivos (algunos centenarios), almendras, frutales, etc. Los altos de las montañas, por ser de difícil acceso, se conservan los pinares de pino carrasco. Aunque también podemos ver mezclas de coníferas y frondosas.[6]
| Noroeste: Villalba de los Arcos | Norte: Puebla de Masaluca | Nordeste: Benisanet |
| Oeste: Maella, Fabara, Nonaspe y Fayón (Aragón) | Este: Gandesa | |
| Sur: Caseres | Sureste: Bot |
Historia
Los restos más antiguos relacionados con Batea se sitúan entre el Epipaleolítico y el Neolítico. En el cerro del Moro del Borrasquer se hallaron herramientas de piedra y restos de posibles cabañas neolíticas, así como una gran balsa excavada en la roca. También destaca el yacimiento del Tossal de la Teuleria, ocupado aproximadamente entre el 9000 y el 5500 a. C.
Durante la Edad de los Metales surgieron varios poblados en la zona, como los del cerro del Moro de Piñeras, Algars y Piñeras. En esta etapa mejoraron las técnicas constructivas, aparecieron herramientas metálicas y se extendieron el cultivo del olivo y la ganadería.
En época ibérica, hacia el siglo V a. C., se desarrollaron importantes asentamientos fortificados. Destaca el poblado del cerro del Moro del Borrasquer, que alcanzó unos 5000 m² de superficie habitada. También existió un poblado en la zona del castillo de Algars. Los íberos introdujeron mejoras en la cerámica, el comercio y las defensas. Se conservan además túmulos funerarios ibéricos en el camino de Caseres.
La presencia romana dejó importantes restos arqueológicos. Se descubrió una vía romana de unos 3 km que probablemente conectaba rutas interiores con el valle del Ebro. También destaca la villa romana de la Ereta, situada junto al río Algars, dedicada principalmente a la producción de vino y considerada una de las primeras explotaciones vinícolas de la Terra Alta. En el castillo de Algars también se conservan restos constructivos romanos.
Durante la época visigoda, entre los siglos VI y VIII, Batea fue una población agrícola poco relevante dependiente de Tarragona. La vida continuó en gran medida siguiendo las estructuras heredadas de época romana.
La Época Medieval
Tras la conquista e invasión musulmana del 711, Batea pasó a formar parte de al-Ándalus y permaneció bajo dominio islámico entre los siglos VIII y XII. Primero perteneció al Emirato y posteriormente al Califato de Córdoba, y más tarde a la Taifa de Zaragoza. De esta etapa quedaron influencias culturales y agrícolas importantes.
En el pueblo no se ha encontrado ningún documento árabe escrito pero sí cerámica hecha por ellos la que se halló detrás de lo que es ahora la iglesia parroquial del pueblo. También dejaron construcciones como el castillo de Algars que todavía se conserva y el de Batea actualmente derruido, esto se sabe porque cuando llegaron los cristianos ya estaba allí. Culturalmente también dejaron su huella; la podemos encontrar en la gastronomía, sobre todo en las pastas típicas del pueblo (panadones, redotes, mantecados, tortas de aceitunas, torta en miel, etc.) que provienen de la gastronomía árabe y en los topónimos referidos a lugares del término como por ejemplo: el río Algás, la partida del Bennufets, la partida de los Massalocans, etc. todas palabras procedentes de la lengua árabe.
En tiempos de dominación árabe se escondió la imagen de la Virgen del Portal sobre una puerta de entrada a la villa fortificada y que hoy se venera como patrona de Batea. Los cristianos tuvieron que esconder la sagrada imagen para que los musulmanes no la destrozaran.
Ramón Berenguer IV reconquista las tierras del municipio.
Transcurridos cuatro siglos y medio de presencia y dominación árabe en las tierras del Ebro, habían fracasado repetidos intentos de hacer claudicar las fortalezas de Lleida y Tortosa. Entre los intentos fallidos, cabe mencionar los ataques que el rey Alfonso el Batallador, desde Aragón y seguido por aragoneses, hacía a los musulmanes del valle del Ebro durante el siglo XII, cabe decir que con más arrebato que sensatez. Cuando ya se acercaba la mitad del siglo XII, el territorio más meridional de la actual Cataluña era casi la única parte que todavía no había sido reconquistada, junto con los términos y villas de la sierra de Prades, los de las cercanías del Montsant y la ciudad de Lleida.
La gestación de la población se produce cuando después de una breve ocupación aragonesa entre 1132 y 1133, Ramón Berenguer IV reconquista la ribera catalana del Ebro hasta los ríos Algás y Matarraña cuando ocupa Tortosa en 1148, y en 1149 de camino hacia Lleida ocupa la zona entre Cherta, Gandesa, y La Pobla hasta Fayó, en 1152 se ocupa Miravet; y entre 1157 y 1162 se ocupa Horta. Se mantiene una comunidad de musulmanes en la ribera del Ebro, pero quienes vivían en la actual Tierra Alta son expulsados, huyen a Aragón o son realojados en la ribera. En 1153, Miravet comprende los castillos, villas y términos de Benisanet, Gandesa, Corbera, Algars, Batea, Pinell y Rasquera. En 1181 el conde otorga dos cartas de población con el deber de custodiar y repoblar sus términos, una a un grupo de pobladores según los fueros de Zaragoza; y otra al caballero Bernat Granell y los suyos con los fueros de Barcelona, y la Orden del Temple confirma los términos de Miravet con Batea hasta el río Algás. En 1187 la Orden adquiere a Bernat Granell los derechos que tiene sobre Batea y Algars. Batea en 1205 recibe una nueva Carta de población del Templo.
El marco histórico y artístico del casco antiguo de la villa con un trazado medieval vestidos de arcos, porches y sillares lo hace el escenario ideal para revivir en fuerza y autenticidad este mercado. Los artesanos de fuera y del pueblo nos muestran el trabajo en vivo después de los años. La carta de donación y población de Algars, cuyo original pergamino, habiéndose perdido, ya no ha llegado hasta nosotros, fue otorgada por el preceptor de Miravet Pere de Tous, cumpliendo la voluntad y el orden de los maestros del Templo. Este documento fue justo el año antes de la muerte del Gran Maestro. Y una vez más la concesión se hace habiendo precedido el consejo y el acuerdo de los frailes templarios de la Alcaldía de Miravet; los nombres de algunos constan de forma explícita.

La Edad Moderna
La Edad Moderna fue para Batea una de las peores épocas refiriéndose a la prosperidad tanto económica como demográfica; se pueden destacar dos siglos de estancamiento económico (XVI-XVII) además de una fuerte guerra (La Guerra de los Segadores) que se vivió muy de cerca en la población, causando cientos de muertes y una crisis de posguerra importante. También cabe destacar el enderezamiento económico del siglo XVIII debidos al Decreto de Nueva Planta y los nuevos cambios sociales de la Edad Moderna.

El siglo XVI fue un siglo de cambios tanto políticos y económicos como sociales importantes. En la población se oyó hablar del absolutismo monárquico, la nueva forma de regir en toda Europa, pero como es normal en el transcurso de la historia de Batea en vano está bastante apartado en cuanto a sus bases. La nueva época también llevó a formar parte de la castellanía de Amposta, en manos de los hospitalarios. Se notó un crecimiento económico y geográfico relativamente importante, por el fortalecimiento de la economía Española le tocó de rebote los aranceles al comercio intercontinental. Ya hablando del siglo XVII, pasada la guerra de los Treinta Años y la época de crecimiento en Batea la Guerra de los segadores marca un antes y un después en el municipio.
La Guerra de los segadores
El municipio al estar situado en muchos momentos en el frente de batalla, siempre entre los dos bandos, sirvió de bisagra en el transcurso de la guerra; situada en una de las zonas más expuestas durante toda la guerra, ya que estaba cerca de la línea fronteriza con Aragón y el Reino de Valencia, que se mantuvo fiel a Felipe IV y que, por tanto, se convirtió en una de las bases para atacar a la Cataluña invadida por Richelieu. Batea estuvo bajo la ocupación francesa desde 1640 (invasión de Lleida y Tarragona por parte francesa) y ya se empezó a vivir la guerra desde esos momentos.
El momento en que Batea vive de más cerca la guerra fue en enero de 1642 cuando sabiendo de la llegada de los hombres del Marqués de
Hinojosa con dirección a Flix una Batea amurallada fue más fortificada y reforzada para recibir el ataque. Una de las ampliaciones fue una torre añadida a la iglesia del pueblo (ampliación Torre de defensa por la parte más débil) donde dentro también se hicieron silos ("silos") para poder resguardarse a la gente. Batea recibió la ayuda de soldados franceses además de otras tropas de la Diputación del General de Cataluña. Las tropas del comandante Hinojosa, por el paso del valle de Batea encontró una fuerte resistencia; fueron 4 días de resistencia, en los que los 6.000 hombres asediaron la ciudad y la atacaron durante día y noche. Después de estos cuatro días de lucha, los soldados entraron en la Vila Closa y en la iglesia. La población fue saqueada. Así lo narra un ilustrísimo bateano, el doctor en teología y párroco de Gandesa, Onofre Català. Cuenta también la Tradición que de este momento es de donde proviene la historia del milagro de la Virgen del Portal (1)que ha llegado hasta nuestros dias transmisión oral de padres a hijos, y que así dice: En aquellos momentos de persecución por parte de las tropas vascas del Marqués de Hinojosa, la gente se refugió en la iglesia del pueblo, y desde allí salieron en manada, sorteando a los hombres del comandante Hinojosa y refugiándose la capilla de la Virgen del Portal. Allí se apuntalaron y reforzaron la capilla. Hacía días que los soldados avisaban al comandante de que los caballos tenían temor y que ocurrían ciertos hechos extraños en el ejército. Sin responder a estos avisos, un Hinojosa enojado respondió con dos hachazos en la puerta de la capilla (que aún actualmente pueden verse) y fue en ese momento donde se cuenta que se le apareció la Virgen del Portal, operando en su corazón tal cambio y milagro que de la ceguera de la ira mudó a la clemencia y al perdón, del saco y degüello a la misericordia y la hermandad y las gentes de Batea refugiadas en su Capilla pudieron salvarse de segura ruina. Finalmente hubo unos 200 muertos, incluso 40 personas de otros pueblos (Caseres, Vilalba y Piñeras); pero sobretodo franceses y catalanes. las consecuencias psicológicas y materiales fueron importantes, dejó a la población en un estado pésimo, del que costó muchos años recuperarse.
Crisis posguerra
La crisis después de la guerra coincidió con el crecimiento económico y demográfico que se vivió en el siglo XVIII, las consecuencias de la guerra ya nombradas fueron fatales pero aun así la bonanza económica del siglo XVIII permitió un rápido desarrollo. Uno de los hechos que corrobora este crecimiento es la creación de la escuela en 1797. Una escuela de caridad creada desde la Granja de San IldeFonso (Madrid) y que sirvió de ejemplo para crear muchas otras escuelas de la zona por su importancia y calidad tanto de diseño como de rendimiento. Este hecho marca también uno de los hechos más positivos, sino el que más de la población que recibe una infraestructura de mucho valor para la época y que permite una mejora en la educación y calidad de vida. Todo ello conllevó la confirmación de la mejora en la sociedad bateana y provocó una evolución demográfica y del nivel de vida en los siguientes siglos.
Siglo XIX
En el siglo XIX se produce en Batea y debido al Decreto de Nueva Planta un claro aumento demográfico y un crecimiento urbano que sale fuera de las murallas, ensanchándose sobre todo por el llano de los corrales (la actual Plaça Catalunya) y crecen por el arrabal de Tortosa (actualmente, 'avenida Terra Alta). La economía local, a partir del último tercio del siglo XVIII, da un paso adelante. Así lo demuestran la construcción de la iglesia parroquial y la construcción del calvario, con sus capillas hechas por familias acomodadas de la villa. Todo esto queda detenido por la guerra de la Independencia La guerra del Francés no incide demasiado directamente en la villa, salvo hechos puntuales como asaltos de convoyes. Uno muy nombrado fue en el camino viejo entre Batea y Gandesa, allí fue saqueado un convoy de 200 animales de carga. Después de la victoria y de echar al invasor francés, vinieron unos años duros en que la economía y la población quedaron estancadas. En el segundo decenio del siglo XIX, poco a poco se rehace la villa.
Al poco tiempo de la muerte de Fernando VII, comienzan las llamadas guerras carlistas. La guerra carlista que más afecta a Batea es la primera. Tras el nombramiento de la reina Isabel obtiene el acta de diputado a cortes un bateano notable llamado Joaquim Alcorisa. Es un personaje liberal con las ideas claras de lo que quizá modernizar Batea. Como ejemplos podríamos meter un par:
- Hace una escuela pionera en Cataluña inspirada en la de San Ildefonso de Madrid (ahora famosa por sus niños cantores de la lotería), una escuela pública para niños y niñas que dependía de Ca la Vila.
- Lleva o haga llevar una canalización de agua del valle Mayor, de unos cuatro kilómetros (obra muy importante si contamos los medios técnicos de la época), poniendo unas cuantas fuentes pequeñas repartidas por el pueblo y una gran fuente a lo que es ahora la plaza de la Botera.
Al igual que localidades próximas como Navés, Pauls, Prades o Villalba de los Arcos, Batea era una localidad de mayoría carlista, razón por la que sufrió las iras incendiarias de los liberales, incluso antes de la muerte de Fernando VII en 1833.[7] Batea fue incendiada por los demócratas liberales.
Al estallar la primera guerra carlista en 1833, hay pocos movimientos bélicos por la zona pero los aldeanos comienzan a tomar partido por los dos bandos enfrentados. Batea comienza la guerra dominada por los liberale y durante el primer año de la guerra apenas hay hechos destacables. El 3 de enero de 1834 la partida carlista de Pere Valls con una guerrilla de 40 hombres y 10 caballos atacaba Batea. Enterada la milicia bateana se reunió en la plaza de la fuente y se enfrentaba a los carlistas en la bayoneta, de resultas de la bronca la cabeza carlista Pere Valls quedó gravemente herido, y murió poco después. Al inicio de la primavera del año 1835 la cabeza carlista de las tierras del Ebro llamado Carnicero junto con Vallès y Cabrera reúnen una fuerza considerable en las comarcas vecinas de Aragón, que contaba con unos 1.500 hombres y 200 caballos y su primer objetivo es conquistar Batea. Lo ataca el 5 de abril de 1834, Batea es defendida por la milicia local y una pequeña fuerza del ejército isabelino. Después de la primera acometida, Carnicero piensa que le costará demasiado tiempo conquistarla, la deja y continua su camino hacia Mora. Batea sigue siendo liberal hasta septiembre de 1835, ya que después de reiterados ataques cae en poder de los carlistas.
Aquellos ataques comportaron una cantidad considerable de pérdidas humanas y la destrucción de una parte importante del pueblo (en 1837 el diputado en Corts, Joaquim Alcorisa propone una propuesta de indemnización por las pérdidas que aquella población había experimentado hasta ese momento al igual que se había hecho en el caso de Bilbao). Esto obliga a que una gran cantidad de familias liberales que pudieron escapar del ataque se refugiaran en la plaza fuerte de Gandesa donde prácticamente se estarían hasta el final de la guerra. Como resumen de la guerra podemos decir que la situación de los pueblos del Ebro entre ellos Batea era lamentable, no sólo desde el punto de vista humano (muertos, rasgados, exiliados, prisioneros, etc.) sino también económico y administrativo. Esta primera guerra carlista ya mete los fundamentos en la sociedad de lo que serán las otras dos guerras carlistas y la más lejana guerra civil del 36. La sociedad aldeana queda muy partida, quedan muy diferenciadas las posiciones ideológicas y es una fractura social que se arrastrará hasta hasta finales del siglo XX. A partir de esta guerra y hasta los años 40 del siglo XX serán normales los fusilamientos, los encarcelamientos, los exilios, y todo en gente de nuestra villa. Las otras dos guerras no afectaron tan directamente a la población y durante la segunda mitad del siglo XIX el pueblo fue creciendo. La demografía fue aumentando en altibajos y durante el último tercio del siglo empezó uno que se generalizó durante el siglo XX, la migración. Las primeras migraciones importantes se deben a razones políticas y suelen ir siempre encaminadas hacia Barcelona. A partir de los últimos años del siglo XIX ya no son tan políticas, sino que son más por estos tres motivos que se exponen a continuación.
- Los años de secano: las sequías en la Tierra Alta son cíclicas y cuando se cogía una seca de tres o cuatro años obligaba a mucha gente a irse. Batea en el siglo XIX, a diferencia de otros pueblos de la comarca, basa su economía con el cultivo del olivo, aparte del cereal y el viñedo que son complementarios, el aceite es la base de la economía local y lo demuestran la gran cantidad de molinos de aceite que había (hasta doce). Esto puede dar una idea de lo que puede representar tres años de no cosechar aceitunas.
- La industrialización en las zonas urbanas y la consiguiente demanda de mano de obra en un medio rural donde hay bastantes nacimientos, territorio mal repartido y una esperanza de vida que lentamente va subiendo.
- Para aumentar la calidad de vida. En aquellos tiempos e incluso hace cincuenta años, las condiciones de los pueblos hacia las ciudades cambiaban mucho (sanidad, alumbramiento, transportes, agua corriente, etc. cambiaban mucho). Todo esto hace que una parte de la población que no tenga problemas económicos en el pueblo también decida ir a ciudad.
Finalmente, como resumen del siglo XIX, se podría hablar de que empieza a acercarse a la modernidad, pero dejó un lastre muy pesado: una sociedad fracturada, que llegará a su máxima expresión cuando estalló la guerra civil española.
Siglo XX
El siglo XX en Batea cobra especial importancia para que el pueblo acabe siendo como es actualmente, los hechos que más destacan son la "pequeña revolución industrial de Batea", ya que cuenta con la industria del sulfuro, que fabrica alcohol, también cobran importancia los molinos y la cooperativa agrícola, hay que tener en cuenta que antiguamente el cultivo que predominaba en la zona era el cultivo del olivo. Posteriormente, se pasa a la viña y aparecen diferentes bodegas, por supuesto antes también las había.
El crecimiento económico del pueblo viene lastrado por las sequías. La Tierra Alta es una zona apartada del mar y rodeada de montañas lo que dificulta las precipitaciones, y redunda en la baja productividad del olivo, los viñedos etc. La persistencia de las sequías movieron a los lugareños a sacar en procesión a la Virgen del Portal para que favoreciera la lluvia allá por 1925.
Todo esto explica que las gentes de Batea emigren. Lo mismo puede decirse de Maella, Fabara, Piñeras y Algars. En el año 1982, por la sequía extrema hubo que traer camiones cisterna con agua del río Algás para abastecer a la población de Batea.
Las Fassines: como se ha mencionado antes, en 1910 se instaura la moda de hacer destilerías de aguardiente, ya que para evitar la filoxera se planta vid americana, que es ideal para la producción de aguardiente, en Batea las destilerías son más conocidas como "fassines", las más famosas:
- Fassina de Fracanes, que estaba situada en la calle Algars núm. 19: tenían una olla para que cada familia hiciera su producción para consumo propio. Se producía anís, mistela, ratafina, etc.
- Fassina del Pájaro, calle del Sol núm. 23, empezó a producir en 1906.
- Fassina del Cerer, av. Terra Alta núm. 20: producían cera, jabón, aguardiente y más recientemente vino.
- Fassina del Sindicato Católigo Agrícola es la más moderna, construida en 1916 al pie de la carretera de Maella y en la confluencia con el valle del Pi. Era más conocida como "Sulfuro", y en 1921 sufre un gran incendio, que por suerte sólo produce desperfectos materiales; en 1936 es intervenida por el estado, y en 1944 vuelve a la normalidad hasta 1985.
Otro tipo de asociación que surge en 1919 es la banda Santa Cecília.
Los cafés: lo que impresiona es el gran número de cafés del siglo pasado: 15 cafés, mientras que en la actualidad tan solo hay 8. A continuación se llaman los cafés del siglo pasado:
- Café del Chato
- Café de la Barraca
- Café de las Camelias
- Café de Vilanova
- Café del Centro Católico
- Café de Vallespí (Barrabás)
- Café de Garbanto
- Café del centro republicano
- Café del Moliner
- Café del Sastre y La Romiguera
- Café del Murciano
- Café de Anton, donde todavía hoy se puede ir a tomar un café
- Café de la tía Adela
- Casa la Macarena
- Casa la Boniqueta
- Casino Adebense
Las construcciones que también fueron muy importantes en el siglo pasado son: el calvario en la forma de culto y la fuente de lavar, que abastecía de agua al pueblo en los primeros lavaderos y en los últimos las mujeres iban a lavar la ropa.
Los molinos: los molinos más importantes del pueblo son:
- El molino de Català, que después pasa a ser el molino de Silleros, se trata de un molino particular instalado en la Botera.
- Molino de Mateu y Miquelo, situado en la C/ de la Font núm. 23, tenía todas las instalaciones necesarias, pozos, balsas de decantación, cuatro prensas de caracol y cuatro de barras.
- Molino de los Socios, era propiedad de: los Ferrer, los Sole (Veturiano), y Josep Vaquer (el Tit).
- Molino de la Venta de San Juan, era un molino privado que pertenecía a los Vaqueros más conocidos como (Estàssio).
- Molinos de Fredoi y de los Flare, también es un molino privado.
- Molino de los Primavera, se encontraba en la calle de Gaudí núm. 6, pertenecía a la familia de los Montlleó.
- Molino de Roda (Giné), pertenecía a la familia Giné, era el único molino con una muela de rueda que permitía prensar 5.000 kg de aceitunas diarias.
- Molino de Anton, estaba situado junto al hostal y al café Anton.
- Molino del Sindicato Católico Agrícola.
- Molino del Sindicato Agrícola de Batea, más conocido como molino de los pobres, fue construido por una asociación de campesinos.
- Molino de Pau-soldado, instalación familiar muy moderna, inaugurada en 1947 fabricada por la casa Baró, casa fuerte de Tortosa.
- Molino de la cooperativa agrícola de Batea se inaugura en 1961 por cien campesinos.
Pozo de nieve: los pozos de nieve eran importantes para conservar alimentos y aplicar a las contusiones de la gente, en Batea hay dos pozos de nieve:
- Pozo de nieve de caga-con-pena, estaba situado en el Jornou, hoy en día se ve transformado en chalet.
- Pozo de nieve de la plaza Mayor.
Los pozos de nieve tenían la función de mantener la nieve durante todo el año, esto se conseguía haciendo un subterráneo y depositando la nieve alternándola con capas de paja para evitar que se congelara. Los bateanos en años de frío extraían la nieve de su término y en años calurosos se desplazaban hasta los puertos de Horta.
Guerra civil
Al estallar la guerra civil española, los anarquistas, concretamente la FAI, se hacen con el control de Batea. Una de las primeras medidas fue destruir todos los motivos religiosos de la zona, los documentos eclesiásticos y se prohibieron los actos religiosos, los clérigos que no consiguen escapar son asesinados. Un total de 39 vecinos de Batea son asesinados brutalmente por los milicianos republicanos por la única condición de ser católicos y patriotas.
En las afueras de Batea, carretera de Nonaspe se instala el batallón Abraham Lincoln con su dirigente Robert Merryman.
Los milicianos procedieron a profanar las antiguas sepulturas del templo parroquial, levantaron sus losas, desenterraron sus cadáveres y los dejaron expuestos en la plazoleta de la iglesia de Batea, obligando por un pregón a todo el vecindario a que fuese a visitar todo aquello (bajo pena de muerte si no acudía), con el objeto de que se convencieran de los grandes crímenes perpetrados por los sacerdotes, y que así pretendían ocultar a los ojos del pueblo.[8]
El 24 de julio hicieron también público un bando para que todos los particulares que guardasen imágenes, estampas u otros objetos religiosos en sus casas, los quemasen, conminándolo bajo pena de muerte. Aquel mismo día fue quemada la iglesia parroquial y profanados todos los edificios religiosos anejos al templo parroquial, la casa abadía, la Santa Capilla del Portal, las capillas de San Roque y San Hipólito, las hornacinas de San Blas, en la calle del centro, y la del Pilar en el extremo oeste de la misma calle, así como la capilla de San Juan del Castillo del río Algars y la parroquia de Piñeras. Las imágenes y los altares fueron destruidos. Finalmente, ya de madrugada, quemaron la imagen de mayor devoción en el pueblo, la Virgen del Portal, patrona de Batea, después de ser arrastrada por la calle.[8]
Los revolucionarios también quemaron los archivos parroquiales y municipales, que contenían información relativa a las personas que habían vivido en Batea, donde estaban enterrados, casamientos, bautizos y hechos históricos del pueblo.[8] Taxativamente, quemaron toda la historia del pueblo.
Batea hace frontera con Aragón, estratégicamente es un punto clave, ya se había demostrado en otros conflictos, por eso la república instala la línea defensiva de Algars por si los nacionales intentan entrar en Cataluña.
El 2 de abril de 1938 los nacionales toman Batea.[8] Los republicanos abandonan a sus hombres, se crea una desbandada general, y muchos se quedan en las posiciones de la línea defensiva del río Algás.
Los nacionales solo necesitan un día para dominar toda la línea defensiva.
Por la carretera Gandesa-Caseres es otra historia, los republicanos organizados en guerrillas atacan los campamentos de la Littorio (división Italiana). Normalmente estos ataques consisten en tirar granadas de mano y marcharse corriendo dispersándose por el término.
Al final, los nacionales dominan toda la franja derecha del río, mucha gente recuerda los hechos de la entrada de los nacionales, por parte del Ifni-Sahara, "estábamos en el mercado de la plaza mayor para comprar, de repente se sintió un enorme estruendo y después entraron en la plaza los moros, negros como el carbón, vistiendo capa y turbante de color blanco y Montando caballos".
Batea pasa a ser un importante reducto Nacional, se instalan cuarteles de infantería, caballería e intendencia. En las afueras del pueblo (zona del polígono industrial) a la derecha de la carretera de Nonaspe sentido Batea-Nonaspe se instalan zonas de aparcamiento de carros de combate, tractores, camiones y tanquetas, se pueden apreciar desde t-36, panzer I, tanquetas fiat-ansaldo, etc. En algunas ocasiones el general Yagüe y el general Francisco Franco visitan las tropas del Pueblo de Batea.
Batea se declaró zona de hospitales de sangre, ya partir de este hecho, se instalan hospitales, uno de los más representativos es el del Centro Cultural Sant Isidre, donde se pone en práctica el método Trueta, ideado por el doctor Josep Trueta y Raspall, en algunas ocasiones el doctor Broggi viene a Batea para auxiliar a algunos heridos muy graves.
De los vecinos residentes en Batea en 1936, hay constancia de 39 asesinados por los milicianos del bando republicano (cuatro de ellos sacerdotes),[9] así como de 39 muertos en el frente durante la guerra, incluyendo caídos en combate y fusilados. A pesar de haber quedado Batea en la zona republicana, casi una tercera parte de ellos eran combatientes del bando nacional. También dos niños perdieron la vida en 1938 por accidentes fatales.[10]
Democracia
Hay una serie de flujos de migraciones en masa hacia la costa para trabajar en el mundo de los servicios, esto ocurre hacia los años sesenta y setenta. El otro gran flujo de migración se detecta en los años ochenta y noventa para trabajar en Barcelona, condicionando las Olimpiadas del 92, pero aunque muchos se quedan en sus destinos, muchos con el paso de los años vuelven a vivir en Batea.
La democracia, como en toda España desde finales del siglo XX, está instaurada en el pueblo. Durante estos años ha habido períodos con variabilidades políticas: el primer alcalde democrático fue, por mayoría abosoluta de la UCD, partido que decía representar la continuación del anterior Régimen del General Franco, después perduró un dominio de CIU durante 12 años y ahora la UPTA (Unión por la Terra Alta), que lleva 16 años en el pueblo. Desde la entrada de la democracia, se han construido diversas infraestructuras: un pabellón municipal, se ha logrado instituto propio, se han reformado todas las vías de comunicación en el pueblo, se ha construido una residencia, un centro de día y existen planes de crear un nuevo campo de fútbol y unas piscinas cubiertas.
En julio de 2017, el alcalde de Batea Joaquim Paladella, a título personal, propuso un referéndum para que Batea dejara de ser parte de la comunidad autónoma de Cataluña y pasara a formar parte de la comunidad autónoma de Aragón.[11][12]
Economía


El sector más importante en Batea es el primario, siendo el cultivo de la viña el más destacado. Pero también se cultivan frutales, olivares, barbechos, cereales, huertos de consumo privado, etc. Así mismo hay granjas de cerdos i aves (pollos y pavos).
En el sector secundario encontramos uno de los pilares de la economía del municipio de Batea, la fabricación de vino. La mayoría de su producción se encuentra con el sello de Denominación de Origen Terra Alta. A continuación está la lista de bodegas de Batea:[13]
- Altavins Viticultors
- Batevins
- Celler Batea
- Celler Vilanova
- Celler Mariol
- Celler Arrufí
- Celler Alimara
- Celler Rialla
- Celler La Botera
- Celler Piñol
- Cellers Tarroné
- La Bruixa Del Mudefer
- Lafou Celler SL
- Les Vinyes d'Andreu - Vall de Vinyes
- Miguel Torres
- Vins Maijó
- Viticultors Bateans
- Vins Algars
Aparte de las bodegas hay una industria de fabricación de muebles, talleres mecánicos, etc.
En el sector terciario hay actividades extraescolares, actividades turísticas, supermercados y tiendas de proximidad, tiendas de ropa, zapatos y complementos, una floristería, panaderías, carnicerías, servicios informáticos, etc.
Demografía
Batea cuenta con una población de 1875 habitantes (INE 2025).
Administración y política

Desde 1991 es alcalde Joaquim Josep Paladella Curto, por la lista Unió per la Terra Alta diputado por el Partido Socialista de Cataluña.[15][16]

