El programa infantil que se emitió desde 1951 a 1955,[5] le permitió ingresos tan altos que se compró un descapotable superdeportivo y forró los asientos con piel de leopardo. Así se paseaba por las calles de Buenos Aires. A veces todo el elenco recibía al público en algún teatro. Las butacas no eran suficientes. Las colas rodeaban la esquina. La gente se apretujaba. Hasta, algo fastidiado, el general Juan Domingo Perón comentó a alguno de los suyos:
“¡Pero, che, estos tipos juntan más gente que nosotros!”
. "Llanos eran tan grandote que yo me paraba sobre cajones de soda para llegar a mitad de su pecho", contaba Landó.
César Llanos personificando a Tarzán.
Paralelamente a su labor radial también hizo varias incursiones teatrales y en la publicidad.
La estrella que no provenía del medio y contaba con un cuerpo escultural privilegiado, fue contratado por Martín Karadagián quien lo llevó como luchador de la troupe. Durante sus presentaciones se incluyeron lianas que colgaban del techo del estadio y hasta un puma amaestrado que Llanos debía pasear con una correa. César tenía pánico de que lo mordiera el animal, pero su coraje lo convirtió rápidamente en el nuevo héroe de los niños. Pero tras recibir una paliza en el ring por parte del armenio no hubo forma de hacerlo subir nuevamente a uno.[6]
Con el correr del tiempo se retiró del medio, y dedicó sus últimos años a trabajar como remisero. Falleció en la provincia de Buenos Aires en 1997.
Ulanovsky, Carlos; Marta Merrin, Juan José Panno y Gabriela Tijman (1995). Días de radio. Historia de la Radio Argentina. Buenos Aires. Espasa.Calpe Argentina S.A. ISBN950-852-095-7.La referencia utiliza el parámetro obsoleto |coautores= (ayuda)