Caballería francesa
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Antes y después que los Francos conquistasen la Galia, tuvieron poca caballería y es verosimil que fueran empleando en sus ejércitos la de los Galos, que era de gran reputación y fue mucho tiempo la más numerosa parte de la Romana.
Clovis combatía a la cabeza de su caballería en la batalla de Tolbiac. Thierry, hijo de Clovis y Clotario su hermano, tenían algunos caballeros en la batalla que ganaron contra Hermanfro (año 531), como también Teodoberto en su expedición a Italia (537) y Fredegundo, contra Chilperico en la batalla de Soissons (597). En la de Tours (en 732) el ejército francés se componía de sesenta mil hombres de infantería y de doce mil caballeros. Esta tropa no tenía entonces ni botas, ni armas defensivas y la única ofensiva de que usaba era el dardo o lanza.
En tiempo de Pipino se aumentó la caballería (768). En el de Carlomagno igualaba casi a la infantería y esto sería porque la vasta extensión de su Imperio y las sublevaciones que ocurrían continuamente, exigían rapidez en las operaciones. Todos los pueblos que conquistaron dilatados Países, tales como los Tártaros y los Árabes, tuvieron siempre mucha caballería a fin de pasar con prontitud de un paraje a otro y esto era menos ignorancia del Arte Militar, que no necesidad. En el tiempo de Carlomagno los caballeros llevaban espada y una cota de malla hecha de pequeños anillos de hierro entrelazados.
Hacia el fin de la segunda extirpe y al principio de la tercera, la caballería componía casi enteramente los ejércitos franceses y no por la misma razón que en otro tiempo, sino por una consecuencia necesaria de la constitución del estado pues no se quería confiar su defensa a las gentes del pueblo que entonces eran esclavos. La nobleza cuidaba de ella casi sola y no queriendo servir sino a caballo, formaba un cuerpo que se llamaba hombres de armas, armados de corazas, brazales, quijotes, grebas , manoplas, cascos, lanza, espada y hacha. Y los caballos iban cubiertos de planchas de hierro o de bandas de cuero. La infantería solo se empleaba en mover la tierra, ir al forraje, relevar los hombres de armas heridos y otros servicios semejantes.
La caballería que se llamaba ligera se componía de los vasallos que los Señores llevaban consigo: no estaba armada de todas piezas, ni combatía en línea como la otra. Tenía pocas armas defensivas, llevaba la hacha y la maza y hacía el servicio de los húsares con corta diferencia.
Luis el Craso habiendo instituido los comunes sacó de esta milicia alguna caballería ligera (año 1108) pero no hubo caballería reglada y pagada antes de Carlos VII que creó una porción, bajo el nombre de compañías de ordenanza y otra de infantería con el de francos arqueros (año 1444). La caballería toma entonces una forma más regular y combatió en escuadrones pues hasta allí solo lo ejecutaba en una fila porque ninguno de los nobles que la componían quería estar detrás de otro.
Tiempo de Luis XII
Brantome dice que en tiempo de Luis XII no se hablaba de caballería ligera francesa sino de los hombres de armas. Lo que Brantome quiso decir es que en tiempo de Luis XII no había más cuerpo reglado de caballería francesa que el de los hombres de armas. Bajo Carlos VII y después de este Príncipe, se compuso de compañías de ordenanza. Antes de él estaba formada de hombres de armas que llevaban los caballeros Bannerets (ricos hombres), de caballeros y hombres de armas que los Señores de diversos feudos tenían obligación de proveer y de algunas compañías que los Reyes, aun antes de Carlos VII, hacían levantar a diversos Señores o Gentiles-Hombres, no en virtud de la obligación de sus feudos sino asoldándolos, como Carlos VII lo hizo después con las compañías de ordenanza.
Lo que Brantome quiere significar es que en tiempo de Luis XII no había como en el suyo ni Oficiales Generales de caballería, ni Estado mayor, ni tampoco por lo común Capitanes potentados; que la caballería ligera no se componía más que de hombres que se juntaban sin elección, de criados u otras gentes de la comitiva de los Gentiles-Hombres o de los Señores y se les daban jefes o Capitanes para una campaña, para una batalla y para las marchas y en fin de arqueros y ballesteros Genoveses, los que puede ser tuviesen Capitanes y Comandantes de su nación a que se juntaban algunos caballeros enviados por los comunes de las Ciudades.
Esta casi no servía más que para dos usos:
- el primero acabar la derrota de los hombres de armas enemigos cuando los franceses las habían vencido, pues entonces la caballería ligera dividiéndose en pequeños pelotones perseguía a los hombres de armas dispersos atacando muchos a uno solo y derribándole a mazazos y a hachazos, le hacían prisionero o le mataban. Se empleaban también estos caballos ligeros en perseguir a la infantería después de la derrota del ejército y en continuar introduciendo el desorden y haciendo prisioneros, pues los hombres de armas victoriosos no podían perseguir los enemigos a causa del mucho peso de sus armas defensivas.
- se servía también de la caballería ligera para batir la estrada, ir en partidas y escoltar los pequeños convoyes; pero cuando marchaba el ejército, los hombres de armas cubrían los víveres, los bagajes y la artillería. Así, después de Luis XII o antes es cuando debe comenzar la historia de la caballería ligera de Francia.
Mr. de Bussy conviene con Brantome en que se tomó por modelo en Francia la caballería albanesa a la que se daba como en Italia el nombre de Extradiotes o Stradiotes; pero no nos dicen lo que se imitó de ella pues la que se formó, ni hacia el mismo servicio, ni tenía la azagaya, que era el arma ofensiva de los Extradiotes.
Estos, según parece, no se asimilaron a esta caballería ligera sino en que se hizo de ella un cuerpo particular como los Extradiotes lo eran en los ejércitos turcos y venecianos. Se les dieron capitanes y otros oficiales fijos, como también un comandante general y un estado mayor y no fueron ya gentes acumuladas y tomadas de la comitiva de los señores, de los gentiles-hombres, de los hombres de armas, sino soldados reclutados expresamente y formados en compañías para socorrer los hombres de armas en el combate, como hacían los Extradiotes.
El Mariscal de Fleuranser en sus memorias manuscritas nos dice que Luis XII tenía dos mil Extradiotes mandados por el Capitán Mercure en el ejército que este Príncipe condujo a Italia, quando la sublevación de los Genoveses. Los hubo también después en las tropas de Francia y se conservaron hasta el reinado de Enrique IV.
Parece, pues, que Luis XII formó desde entonces algunas compañías francesas de caballería ligera pero en corto número: y esto lo da bastante a entender Montluc en sus Comentarios, quando hablando de Mr. de Fontrailles dice que era General de los mil doscientos caballos ligeros, la mayor parte Albaneses,