Cantada española
From Wikipedia, the free encyclopedia
La cantada española es la adaptación de la cantata, género musical que se originó en Italia a principios del siglo XVII, a las necesidades propias de los compositores del Barroco español. La primera referencia española que se conoce al término «cantata» es de Matías Ruiz Navarro a finales del siglo XVII. El término cantada o cantata no siempre aparece en el título de la obra, sino que pueden sustituirlo otros términos como “Aria (o Cantada) al nacimiento” o “Aria (o Cantada) al Santísimo Sacramento” y expresiones similares.
La cantada española comparte características funcionales y formales con los villancicos, tonos y solos en el empleo de estribillos y coplas, y con las cantatas italianas y francesas en el uso de recitados y arias y esquemas da capo. La estrecha relación que guardan las cantadas con los tonos humanos (canciones de texto y contenidos profanos) y los tonos divinos (de carácter religioso) son el origen de sus diversas tipologías.
Desde el punto de vista formal, la cantada española añade como peculiaridad la inclusión eventual de diversas secciones de métrica variada que comprenden, junto con recitados y arias, introducciones, fugas, arietas, minués, alegres, graves, estribillos, coplas y seguidillas, que se combinan con absoluta libertad. Las estructuras más complejas se suelen encontrar en las dos primeras décadas del siglo XVIII, período tras el cual evoluciona a formas más sencillas constituidas tan solo por un recitado y un aria. Rítmicamente es frecuente el uso de hemiolias y otras formas hispánicas.
La aparición de estribillos o coplas en las cantadas dificulta en muchos casos la diferenciación con los villancicos, lo que permite hablar entonces de villancicos-cantata.
La mayor parte de las cantadas españolas que se conservan son a una sola voz y de carácter religioso, en cuya instrumentación suelen figurar violines, flautas u oboes con acompañamiento de órgano, clave o arpa. Estructuralmente, pueden contar con una sección introductoria o un grave, que alterna con recitados y arias, así como con coplas y minués, para concluir de nuevo con un grave. De esta manera, la estructura de las cantadas a principios del siglo XVIII, empleada en la corte madrileña, se acomodaría al siguiente esquema (Ars Hispana: Consideraciones...):
Estribillo (o Introducción) – Recitado – Aria – Coplas (o Minué) – Grave final
Las cantadas evolucionaron posteriormente hacia estructuras más simples, como la de tipo Recitado - Aria - Recitado - Aria, la cual utilizaron mucho Pedro Rabassa, José de Torres y Antonio Literes, y la de tipo Aria-Recitado-Aria, que reproduce el esquema da capo, o las más sencillas del final del periodo constituidas exclusivamente por Recitado y Aria.
Al igual que las cantatas, de las que traen su origen, las cantadas españolas pueden ser de dos tipos: cantadas religiosas y cantadas profanas (también denominadas cantadas humanas).
Las piezas conservadas son mayoritariamente del tipo de cantadas religiosas, ya que era frecuente que en los oficios en los que se interpretaban se imprimieran varios ejemplares, lo que no ocurría con las cantadas profanas.
Compositores destacados
Las cantadas fueron muy populares en la primera mitad del siglo XVIII y se compusieron centenares de ellas, por lo que los compositores fueron muy numerosos. Entre ellos es preciso señalar a los siguientes:
- Juan Cabanilles (1644-1712)
- Sebastián Durón (1660-1716)
- José de Torres (ca 1670-1738)
- Antonio Literes (1673-1747)
- Pedro Rabassa (1683-1767)
- José Pradas (1689-1757)
- Juan Francés de Iribarren (1698-1767)
- José de Nebra (1702-1768)
- José Antonio Martí (1719-1763)
- Joaquín García (1710-1779)