Capilla de San Francisco Javier (Il Gesù)
La capilla de San Francisco Javier es un lugar de culto situado en el transepto del lado de la Epístola de la iglesia del Gesù en Roma, matriz de la Compañía de Jesús. La capilla alberga como reliquia el antebrazo del santo a que está dedicada.
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| Capilla de San Francisco Javier | ||
|---|---|---|
| Capella di San Francesco Saverio | ||
|
Vista general de la capilla | ||
| Localización | ||
| País | Italia | |
| División | Lacio | |
| Localidad | Roma | |
| Información religiosa | ||
| Orden | Compañía de Jesús | |
| Advocación | San Francisco Javier | |
| Historia del edificio | ||
| Construcción | 1672-1679 | |
| Inauguración | 1679 | |
| Reliquias | Antebrazo de San Francisco Javier | |
La capilla de San Francisco Javier es un lugar de culto situado en el transepto del lado de la Epístola de la iglesia del Gesù en Roma, matriz de la Compañía de Jesús. La capilla alberga como reliquia el antebrazo del santo a que está dedicada.

La capilla se encontraba inicialmente dedicada a la Resurrección. En su forma primitiva contaba con un retablo de estilo clásico según diseño de Giacomo della Porta y que era gemelo al que se encontraba en la capilla situada en el lado del Evangelio del transepto (actualmente dedicada a San Ignacio y anteriormente a Cristo crucificado). Este retablo contaba con una pintura de la Resurrección de Giovanni Baglione. Durante este período la capilla se encontraba bajo patronato del cardenal Girolamo Rusticucci.
Durante los trabajos de renovación general de la iglesia emprendidos hacia 1672 y que conllevaron la decoración de la bóveda con pinturas de Baciccio y ricas decoraciones en estuco obra de Antonio Raggi y Leonardo Retti, dirigidos por Bernini, la capilla quedó excluida de los mismos. En ese año la capilla se encontraba bajo patronato del cardenal Giovanni Francesco Negroni.[Nota 1][1][2] A este prelado se le había ofrecido el patronato de la capilla de San Ignacio en la misma iglesia, que declinó alegando su devoción personal a San Francisco Javier, y tomando el patronato de esta capilla.
El cardenal Negroni quiso renovar el altar para que albergara el antebrazo de Francisco Javier. En agosto de 1672 se habían comenzado las obras de la capilla, que incluía un nuevo altar sobre el que se dispondría la reliquia. En 1674 los jesuitas excluyeron la bóveda de la capilla de San Francisco Javier de la redecoración general de la iglesia, el cardenal Negroni la encargaría al pintor Giovanni Battista Carloni.
El altar fue finalizado en 1679 cuando se colocó el lienzo que ocupa la parte central del retablo. Entre 1679 y 1684 se dispondría la mencionada reliquia de San Francisco Javier sobre el altar.
El resultado de la renovación de la bóveda capilla no fue del agrado de los jesuitas, por sus diferencias con las del resto de la iglesia. En palabras de Evonne Levy la bóveda de la capilla:
oscurece la estructura [del resto de bóvedas de la iglesia] con marcos compuestos de formas y tamaños variados.
El relicario que custodia la reliquia de San Francisco Javier fue motivo de controversia entre los jesuitas y el patrono de la capilla. La razón se encontraba tanto en la custodia y control de la reliquia (quién debía de poseer la llave que lo abría), como en la riqueza y diseño del relicario que la albergaba.
Hacia 1702 el cardenal Negroni nombró a Luca Berettini como director de la obra de la capilla.
