Carlos Dárdano
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| Carlos Dárdano | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre completo | Carlos Antonio Dárdano Pelegero | |
| Apodo | Malala | |
| Nacimiento | 5 de septiembre de 1958 (67 años) | |
| Nacionalidad | Salvadoreño | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Piloto de aviación | |
| Conocido por | Vuelo 110 de TACA | |
Carlos Dárdano (San Salvador, El Salvador; 5 de septiembre de 1958) es un piloto aviador salvadoreño, reconocido internacionalmente por haber comandado el Vuelo 110 de TACA, el 24 de mayo de 1988, en el que realizó un exitoso aterrizaje de emergencia sin víctimas fatales tras la falla de ambos motores de la aeronave.[1]
Carlos Dárdano nació en El Salvador. Desde joven mostró interés por la aviación, ingresando a la carrera de piloto y desarrollando su trayectoria en la aerolínea salvadoreña TACA International Airlines, una de las más importantes de Centroamérica en la segunda mitad del siglo XX.[2]
A pesar de haber perdido un ojo en su juventud a causa de un accidente, logró obtener licencia como piloto comercial, lo que lo convirtió en un referente de superación en la aviación regional.[3]
Vuelo 110 de TACA

El 24 de mayo de 1988, Carlos Dárdano, con tan solo 29 años de edad y 13.410 horas de vuelo acumuladas —11.000 de ellas como capitán—, tenía programado el vuelo San Salvador – Ciudad de Belice – Nueva Orleans. A su lado se encontraba el copiloto Dionisio López, de 46 años, con más de 12.000 horas de experiencia. Detrás de ellos, en el asiento libre de observador, viajaba el capitán evaluador Arturo Soley, cuyo propósito era supervisar el desempeño de la nueva aeronave, un Boeing 737-300 que apenas había completado 60 ciclos (despegues y aterrizajes). TACA había incorporado este modelo pocos meses antes, y toda la tripulación había volado la misma ruta en el mismo avión el día anterior.[4]
El trayecto de El Salvador a Belice transcurrió sin incidentes. Sin embargo, al aproximarse a Nueva Orleans, la aeronave se encontró con condiciones meteorológicas severas. Debido a limitaciones en el radar meteorológico de la época y a pronósticos inadecuados, la tripulación penetró en una tormenta con granizo de gran intensidad. Los dos motores CFM International CFM56 no soportaron la ingesta de granizo y agua, apagándose simultáneamente a una altitud cercana a los 15.000 pies (4.500 m).

Los intentos de reinicio fallaron, por lo que se hizo evidente que no podrían alcanzar el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleans. Ante la situación, la tripulación se preparó para un posible amerizaje en el lago Borgne. La visibilidad era reducida debido a la tormenta y a los daños en el parabrisas, lo que complicaba la búsqueda de un lugar apto para aterrizar.
En ese momento, López identificó un dique cubierto de hierba como una opción viable. Dárdano aceptó la sugerencia y configuró el avión como si se tratara de un aterrizaje en pista: bajó el tren de aterrizaje y extendió los flaps. Sin embargo, la altitud era aún demasiado alta para un descenso normal. Para corregirlo, ejecutó una maniobra poco convencional para un avión comercial de gran tamaño: un deslizamiento lateral (sideslip), técnica común en planeadores y aeronaves ligeras que consiste en aplicar timón y alerones en direcciones opuestas, generando resistencia adicional y pérdida rápida de altitud.[5]
La maniobra resultó efectiva, y el Boeing 737 logró aterrizar de forma segura sobre el dique de unos 1.800 metros de largo por 36 metros de ancho. Ninguno de los 45 pasajeros ni 7 tripulantes resultó herido.[6]
El lugar del aterrizaje se encontraba junto a una instalación de la NASA, antiguamente un aeródromo militar de la Segunda Guerra Mundial. La carretera de acceso, llamada Saturn Boulevard, era en realidad una antigua pista de aterrizaje. La aeronave sufrió daños mínimos: bastó con reemplazar los motores averiados y remolcarla unos 500 metros hasta esa vía. El 13 de junio de 1988, apenas 13 días después, la aeronave despegó desde Saturn Boulevard con pilotos de prueba y voló hasta Nueva Orleans para completar reparaciones.[7]
La investigación concluyó que los motores debían modificarse para incrementar su resistencia a la ingesta de agua y granizo. Tras las modificaciones, el avión volvió al servicio comercial, pasando por varios operadores hasta ser retirado y desguazado en 2016.[8]