Carlos Rebolledo
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Chuao, Venezuela
| Carlos Rebolledo | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
26 de noviembre de 1933 Chuao, Venezuela | |
| Desaparición | 23 de marzo de 1994 | |
| Nacionalidad | Venezolana | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Leonor Pulgar, María de los Ángeles Chantada (1982-1994). | |
| Hijos | Santiago Rebolledo Pulgar, Alejandro Rebolledo Pulgar | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Cineasta | |
| Empleador | Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes | |
| Movimientos | Nuevo Cine Latinoamericano, Tercer Cine, Nuevo Cine Venezolano | |
Carlos Rebolledo (Chuao, 26 de noviembre de 1933 – Caracas, 23 de marzo de 1994) fue un cineasta venezolano, reconocido como una de las figuras centrales del cine documental político en Venezuela durante las décadas de 1960 y 1970. Su obra se asocia al auge del Nuevo Cine Latinoamericano. Fue fundador y director del Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes, institución desde la cual impulsó una producción documental de carácter político y experimental.[1][2]
Es especialmente conocido por el mediometraje Pozo muerto (1967), considerado uno de los documentales venezolanos más influyentes sobre las consecuencias sociales y ambientales de la explotación petrolera.[3][4]
Rebolledo estudió en el Institut des Hautes Études Cinématographiques de París.
A comienzos de la década de 1960 realizó documentales institucionales y culturales sobre patrimonio y urbanismo. Entre ellos se encuentran La casa natal del Libertador (1964) y Arquitectura y urbanismo en Caracas (1965).[2]
En 1967 fue contratado por la Universidad de Los Andes para fundar el Departamento de Cine de la Dirección de Cultura. Poco después asumió funciones de coordinación y dirección del área, desde donde promovió un modelo de producción que combinaba noticieros universitarios, documentales sociales y formación técnica de nuevos realizadores.[2]
Su participación en el Festival de Viña del Mar a finales de los años sesenta lo acercó a los debates del Nuevo Cine Latinoamericano. A partir de entonces orientó su trabajo hacia una estética de denuncia y análisis estructural de la realidad venezolana, particularmente del impacto del petróleo y del subdesarrollo.[2]
Durante su gestión en el Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes colaboró con realizadores como Jorge Solé y Edmundo Aray, y consolidó a Mérida como uno de los polos del documental venezolano.[2]
Fue profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, en la especialización cinematografía.