Casa Álava Esquivel
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| Casa Álava Esquivel | ||
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| patrimonio construido vasco destacado | ||
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| Localización | ||
| País | España | |
| Ubicación | Vitoria | |
| Coordenadas | 42°50′51″N 2°40′27″O / 42.8475951774, -2.67412209209 | |
| Información general | ||
| Parte de | Casco Viejo de Vitoria | |
| Construcción | 1488 | |
La Casa Álava Esquivel o Palacio Álava Esquivel es un edificio que data del siglo XV, aunque ha sido muy reformado a lo largo del tiempo. Está situado en el centro histórico de la ciudad de Vitoria, Álava, entre las calles Herrería y Zapatería. El edificio es propiedad del ayuntamiento de Tánger, Marruecos, desde 1953. Es utilizado como casa de vecindad y se encuentra en mal estado de conservación.
Comprende toda una manzana del Centro histórico de la ciudad de Vitoria. La fachada principal está orientada al este y ocupa el número 31 de la calle Zapatería. La fachada posterior, hacia el oeste, da a la calle Herrería. Los lados norte y sur son medianiles con otras casas vecinas.[1][2]
Historia
El linaje de los Álava se hizo con toda la manzana limitada por las calles Zapatería y Herrería entre el siglo XIV y el siglo XVI, integrando en esta propiedad el caño de la ciudad que corría entre las fachadas.[3]
Según Fray Juan de Victoria su primer constructor sería Diego Martínez de Álava, oidor del Consejo Real, obispo de Astorga, Ávila y Córdoba.[2] Hacia 1488, habitó el palacio, y encargó una parte importante de edificaciones que lo completaban, el matrimonio formado por Pedro Martínez de Álava, alcalde de la ciudad en varias ocasiones por aquellos años, y María Díez de Esquivel. Estas obras se hicieron bajo la dirección de un cantero, natural de Busturia, apellidado Juan de Arteaga. El edificio sería concluido alrededor de 1535, como señala la documentación histórica conservada, por su hijo Diego de Álava y Esquivel que, además de obispo, fue miembro del Consejo de Castilla y presidió la Real Chancillería de Granada y la de Valladolid.[3][4]
Entre sus propietarios más destacados entre el siglo XVIII y el siglo XIX se encuentra Ignacio María de Álava y Sáenz de Navarrete (1750-1817), almirante y héroe de guerra (y tío del general Miguel Ricardo de Álava). Parece que fue él quien trajo consigo un reloj de un navío inglés capturado en la Batalla de Trafalgar, conocido como el reloj de las batallas, que aún se encuentra colocado en la fachada del edificio.[1][5] Existía una plaza ajardinada en la parte frontal, en la que paraban los carros e incluso se encendían hogueras en días de fiesta. También en el lugar se producía una parada de la procesión del Corpus que cada año partía de la iglesia de San Pedro Apóstol. El general Ricardo de Álava (1772-1843) cerró la plazuela con una verja e instaló una fuente que servía al vecindario.[2][4]

El palacio fue legado y heredado a lo largo de los siglos experimentando abundantes modificaciones. Entre ellas se cuentan una ampliación acometida en 1865, una reforma de la fachada principal en 1868 y una reconstrucción del ala septentrional en 1891, a raíz de un derribo.[4]
Ya entrado el siglo XX, acabó en manos de Ignacio de Figueroa y Bermejillo (1892-1953), natural de San Sebastián y segundo duque de Tovar,[4] que murió soltero y sin descendientes. Figueroa y Bermejillo dejó su patrimonio en usufructo a su hermana, que fallecería un año después, pero declaró heredero universal de sus bienes, incluida la Álava Esquivel, al National Cancer Institute de Estados Unidos. En el caso de que éste no aceptara la herencia (como así pasó, debido al alto coste impositivo) ésta debía pasar a la ciudad de Tánger. Su decisión tuvo una explicación: el duque de Tovar cayó herido en la guerra de África. Allí recibió cuidados por parte de los tangerinos hasta que logró su recuperación. Muy agradecido, fijó allí su residencia. Por esta razón, el consistorio de la ciudad marroquí es propietario del inmueble y las personas que en él viven siguen pagando la renta a un administrador de fincas nombrado por las autoridades de Tánger.[6]
En línea de lo que sucedió con otras casonas del Casco Viejo de Vitoria, la decisión de distribuirlo en diferentes viviendas, configuró el interior del inmueble de forma muy diferente a la de la construcción original, con dos portales que albergan dieciséis pisos. En 2025 el palacio sigue ocupado por viviendas y sus habitantes, pero en clara decadencia debido a la falta de la adecuada conservación.[7]

Descripción
El palacio constaba originalmente de un cuerpo principal con dos alas que llegaban a la calle Herrería.[8] El edificio es un gran bloque rectangular de tres plantas flanqueado por dos torres. Los materiales de construcción son sillería en las zonas principales y mampostería en el resto. La parte más destacada de la fachada principal original del siglo XVIera una típica galería renacentista, pero debido a su mal estado de conservación, en el siglo XIX se construyó una nueva galería.[2] Se dice que el arquitecto Fausto Iñiguez de Betolaza diseñó esta nueva galería (con arcos de medio punto, capiteles corintios y columnas estriadas) y que, al parecer, también llevó a cabo una renovación general del edificio. En la parte superior de la fachada se dispone una cornisa formada por molduras cóncavas y convexas. Se conserva la entrada original con arco de medio punto, adornada con grandes frontones y los escudos de armas de las familias que ocuparon el edificio: los Álava, los Mendoza, los Miñano y los Esquivel.[2][8][9]

Conservación
El Ayuntamiento de Tánger en el actual propietario del inmueble, pero no se ocupa desde hace años de su preservación. En 2003, el Gobierno Vasco calificó todo el Casco Viejo de Vitoria, y el palacio como parte de él, como bien cultural en la categoría de conjunto monumental. En 2007 hubo de instalarse una red tanto en la fachada que da a la calle de la Zapatería como en la que mira a la esquina que cuadran la de la Herrería y el cantón de San Roque para evitar desprendimientos a la vía pública. El Ayuntamiento de Vitoria ha instado al consistorio de Tánger en numerosas ocasiones para que afronte las tareas de conservación y rehabilitación que le corresponden como propietario. La deuda por el impago de impuestos, sumada a las nueve multas que se le han impuesto por el peligro que supone para vecindad y viandantes tenerlo en ese estado, llega hasta los varios cientos de miles de euros.[4][10]
El 19 de abril de 2022 fue incluido en la Lista roja de patrimonio en peligro por Hispania Nostra a causa del mal estado general del edificio, con grave peligro de desprendimientos. A raíz de este deterioro se colocó una red de protección a lo largo de todo el edificio.[7][11][12]