Castillo de la Mota (San Sebastián)
bien de interés cultural
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El castillo de la Mota de San Sebastián (España) se encuentra en la cima del monte Urgull a 120 metros sobre la ciudad de San Sebastián, y desempeñó durante siglos un importante papel en la defensa de la villa.
| Castillo de la Mota | ||
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| Monumento Nacional | ||
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Castillo de la Mota en 1838 | ||
| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Ubicación | San Sebastián | |
| Coordenadas | 43°19′30″N 1°59′20″O | |
| Información general | ||
| Usos | Militar | |
| Declaración | 17 de enero de 1964 | |
| Código | RI-51-0001556-00000 | |
| Construcción | siglo XIII | |
| Propietario | Ayuntamiento de San Sebastián desde 1921 | |
| Diseño y construcción | ||
| Promotor | Sancho VII el Fuerte de Navarra. | |
| Ingeniero estructural | Hércules Torreli | |
| Ingeniero civil | Tiburcio Spanochi | |
La villa de San Sebastián había sido fundada en 1180 por Sancho VI el Sabio. Años más tarde, en 1194, su sucesor Sancho VII el Fuerte ordenó reforzar sus defensas mediante la construcción del castillo y la ampliación del recinto amurallado. [1]
En el año 1200 pasó, junto al resto de Guipúzcoa, al rey castellano Alfonso VIII. Posteriormente, en 1284, Alfonso X el Sabio lo donó a la reina navarra Juana I, volviendo a manos castellanas a finales del siglo XIII.
El castillo ha recibido diversas figuras de protección patrimonial a lo largo del tiempo: Monumento Nacional (1921), Monumento arquitectónico-artístico (1924) y Monumento provincial de interés histórico-artístico (1964).[2]
Historia
En 1180 Sancho el Sabio de Navarra fundó la villa de San Sebastián sobre una pequeña población y monasterio preexistentes.
La construcción de la fortaleza se remonta al año 1194, cuando Sancho VII el Fuerte de Navarra construyó la primera fortaleza y amuralló la ciudad. La ubicación estratégica del enclave permitía vigilar posibles ataques tanto por mar como por tierra.
La posición geográfica del monte Urgull proporcionaba además una defensa natural, al estar rodeado de acantilados en la mayor parte de su perímetro, excepto por su acceso meridional, donde se asentaba la ciudad.
Posteriormente, Sancho VII de Navarra (1154-1234) lo reconstruyó y fortificó y más tarde, Alfonso VIII de Castilla (1155-1214) realizó diferentes mejoras. A este le siguieron Fernando IV de Castilla (1285-1312) y Juan II de Castilla (1404-1454), quienes llevaron a cabo el mantenimiento y reforzamiento de sus defensas.[2]
En la torre del homenaje (conocida tradicionalmente como el macho) se instaló en el siglo XVI una horca para ajusticiar a los malhechores y exponerlos a pública vergüenza y escarmiento.[3]
En el siglo XVII hubo profundas reformas realizadas por Tiburcio Spanochi, que dieron al castillo una forma muy parecida a la actual.[4]
Tras el incendio provocado por una tormenta en 1688, hubo que reconstruir la fortaleza. El encargado de la reconstrucción fue el arquitecto Hércules Torrelli, que fue el responsable de la realización de los nuevos planos.[1]
A lo largo del siglo XIX, la evolución de las técnicas militares redujo la utilidad estratégica de este tipo de fortalezas, por lo que el castillo perdió progresivamente su función defensiva.
El 25 de agosto de 1921, el ayuntamiento de San Sebastián compró el monte Urgull al ejército español, creando un parque y posteriormente, en 1921, fue designado Monumento Nacional.[4]
En 1950 se instaló sobre el castillo el actual monumento al Sagrado Corazón, de 24 metros de altura.[4]
Asedios
Los principales asedios que sufrió la fortaleza a lo largo de su historia fueron los siguientes:[3]
En 1476, tropas francesas y portuguesas asediaron la villa durante varios días, no logrando conquistarla por la resistencia de la población y de las defensas de la fortaleza. Tras este episodio, los Reyes Católicos ordenaron reforzar los muros de la fortaleza y rodearla de defensas.
- En 1512 hubo otro asedio llevado a cabo por el Duque de Borbón, al mando de 15.400 franceses, retirándose los atacantes sin éxito.
- El 4 de julio de 1719, un numeroso ejército francés al mando del duque de Berwick asedió San Sebastián y empezó a batir la villa el día 27 durante varias semanas, lo que obligó a gran parte de la población a refugiarse en el castillo el 1 de agosto.

Ese día, el Ayuntamiento rindió la ciudad, pero no el castillo, que siguió siendo bombardeado por Berwick.
La fortaleza resistió más de dos semanas de intenso bombardeo, lo que convenció a Berwick de su inexpugnabilidad y decidió retirarse.
La situación cambió el 17 de agosto produciéndose un incendio en el arsenal del castillo, que se propagó con rapidez, obligando a sus defensores a rendirse. Así, los invasores pudieron entrar en la plaza, de la que no se irían hasta el 26 de agosto de 1721.
El 8 de julio de 1808, en la guerra de la Independencia las tropas francesas ocuparon la villa. Como es conocido, las tropas anglo-portuguesas del duque de Wellington recuperaron la ciudad tras el asedio de 1813, durante el cual San Sebastián fue incendiada el 31 de agosto.
Los bombardeos del castillo se siguieron produciendo hasta el 8 de septiembre, cuando las tropas acantonadas en él se rindieron, capturando 1836 prisioneros, lo que da idea de la capacidad de refugio que tenían el castillo y sus defensas.
- En el siglo XIX, el castillo desempeñó un importante papel defensivo de la ciudad durante las guerras carlistas, a pesar de que el 4 de mayo de 1864 se habían comenzado a derribar las murallas de la población, al dejar de tener la consideración de plaza-fuerte.
A lo largo de la historia, fueron miles los soldados que fallecieron asaltando el Castillo de la Mota, testigo de innumerables enfrentamientos bélicos que marcaron el destino de la ciudad. Su evolución refleja la importancia estratégica que tuvo el monte Urgull en la defensa de la ciudad desde la Edad Media hasta el siglo XIX.