Chapeado
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El chapeado es una técnica de ebanistería.
El chapeado es una técnica económica de trabajo de la madera que permite formar dibujos regulares con el veteado de un mismo trozo de madera dividido en delgadas chapas. La ventaja del chapeado es que se pueden presentar las vetas más bellas de la madera sin cuidarse de la solidez que está confiada al armazón del mueble y que permite aprovechar en muebles grandes maderas que solo se pueden obtener en pequeños trozos. La encina blanda es la más conveniente para la armadura de estos muebles pues sus grandes poros hacen que agarre en ellos bien la cola necesaria para unir la chapa.
Para practicar el chapeado las piezas de la armadura han de estar pefectamente ensambladas y con un gran esmero acepilladas y las ensambladuras aseguradas con cola y sin clavijas. Terminada la armadura se la cepilla con una garlopa para quitar todo salto brusco y después se la vuelve a cepillar con un cepillo de dientes gruesos a fin de que cubra toda la superficie de estrías cruzadas para que tome bien la cola.
El chapeado se puede hacer al martillo, por cuñas, a la arena y a la cuerda.
Para el chapeado al martillo se comienza por tender la chapa sobre el banco por el lado convexo, se moja rápidamente con agua la parte cóncava, se vuelve la hoja, se jabelga rápidamente con cola fluida y caliente la parte que no ha recibido el agua, se da cola al armazón después de haberlo frotado con un ajo, se aplica la superficie encolada de la chapa sobre el mueble y se pasea sobre la superficie exterior de la chapa la boca del martillo de chapear que solo difiere de la del ordinario en que sus bordes son redondos para no rayar la madera.
Para pasar el martillo, se oprime la hoja con la mano izquierda sobre el armazón, por la extremidad más próxima a éste pudiendo también sujetarlo con una prensa de mano. Se apoya la hoja cerca del obrero y se empuja hacia adelante y apoyando siempre la pala contra la armadura continúa de este modo obrando sobre los diversos puntos de la chapa hasta que quede bien unida después de haber salido la cola sobrante por el extremo libre de aquella y de modo que siendo éste el objeto, no importa y hasta es conveniente cambiar la dirección del martillo si queda espacio libre para que salga la cola. No debe quedar más cola que la que puedan coger los poros de la madera y las estrías de la armadura.
Chapeado por cuñas
Se da el nombre de calas o alzas a las cuñas de madera bien pulimentada o de fundición que después de encolada la chapa y en el sitio que debe ocupar se colocan sobre la obra debiendo aquella tener la forma de la superficie sobre la que han de insistir y se aprietan con prensas de mano o en las prensas de chapear que consisten en tres piezas de madera fuerte ensambladas a escuadra. También se puede hacer uso de la prensa compuesta formada por un bastidor rectangular cuyos montantes o lados cortos sobresalen algo de los traveseros que son más largos con los que se hallan ensamblados fuertemente llevando uno de estos traveseros cinco taladros o tuerca en los que ajustan otros tantos tornillos de madera para producir la presión.
La cola debe calentarse antes de colocarla para conservar su fluidez por más tiempo y se suejeta la chapa con la prensa de modo que la presión se ejerza con igualdad sobre toda la superficie y como por la presión suele rebosar la cola, para que no se adhiera se interpone entre ambas un ahoja de papel o se frota la chapa con jabón antes de colocar la cala.