Chañarcillo (obra de teatro)

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Chañarcillo es una obra teatral escrita por Antonio Acevedo Hernández, que pertenece al teatro social y nacional chileno. Fue estrenada en 1936, en medio de la crisis que provocó el cine sonoro en la dramaturgia nacional. La obra se contextualiza en el año 1842 en las minas del norte de Chile durante el auge de la plata. A este lugar concurren emigrantes, trabajadores y aventureros para hacerse millonarios con el descubrimiento de algún filón de metal. Se presentan distintos tipos de personajes, está la envidiosa, el ambicioso, el estafador, el egoísta, el generoso, el anciano, el sabio, el nuevo rico, el valiente y fuerte, el violento, entre otros. Además, posee bailes, canciones y ritos propios de lo nacional.

Principales

-La Carmen: tiene 25 años, es morena y resuelta. Todos los hombres están enamorados de ella, pues algunos creen que es guapa (otros que no es agraciada, pero igual merece su cariño), simpática y varonil (el estereotipo de la mujer varonil como algo positivo), esto es, representa una mujer completa. En cambio, La Planchada la encuentra fea, debido a que la envidia. Trabaja en la taberna de don Patricio.

-Pedro El Suave: es el minero más respetado por sus compañeros, debido a su fuerza y a su temple siempre calmado. Le gusta la Carmen en secreto, ayuda a su amigo el Chicharra a conquistarla y hacerla feliz. Ante de ser minero, era un hombre con estudios que se lanzó al desierto, debido a una pena de amor.

-Juan El Chicharra: es un minero que viene del sur, le gusta cantar y es aventurero. Al igual que el resto de los hombres está enamorado de la Carmen, sale al desierto junto a Pedro el Suave en busca de un filón de plata para poder hacerla feliz y adinerada, al volver de su travesía Carmen se queda con él.

-Anita La Risueña: viene de Santiago, es una muchacha bajita, ingenua, entrada en carnes, puede tener catorce como veinte años, se caracteriza porque ríe y llora a la vez. Trabaja en la taberna de don Patricio. Es acosada por el Cerro Alto y Gabino Atienza.

-A. Donoso El Cerro Alto: es un minero de alta estatura y de gran fuerza, todos le temen, es agresivo, atormenta a la Risueña con poseerla y besa a la Carmen a la fuerza. A la mitad de la obra se arrepiente de su actitud y le profesa su amor a la Risueña.

Vende objetos para comer y también artículos de lujo, artículos de trabajo y perfumería.
La taberna de don Patricio, siempre atiborrada de todo tipo de objetos y lugar de distensión para los mineros.

-Don Patricio: gordo y satisfecho, muy cruel o muy indiferente, agente y promotor de todo lo que pueda producir dinero. Es el dueño de una taberna donde se vende de todo, desde el vino, comestibles, artículos femeninos de lujo, arreos de mineros y perfumes. Estafa a Germán Cárdenas y se hace copropietario de la Mina Olvidada. En venganza por su fechoría, Germán El Verde Cárdenas les dispara.

-Meneses: socio de don Patricio, estafa a Cárdenas y se convierte en copropietario de la Mina Olvidada. Es asesinado por Germán Cárdenas.

-Germán El Verde Cárdenas: es de Chillán, tiene cuarenta años, de buen aspecto, fue a Chañarcillo a enriquecerse y no tiene idea de la gente con la que trata, es generoso y algo ingenuo. Secretamente gusta de Carmen. Es estafado por Patricio y Meneses en 15.000 pesos (gran cantidad de dinero en la primera mitad del siglo XIX en Chile). Es el propietario legítimo de la Mina Olvidada, un filón de plata, y va a juicio para que se haga justicia, pero antes les dispara.

-Maclovia La Planchada: mujer de edad indefinible, flaca, sin formas, es una celestina consagrada y repugnante, se alegra de las desdichas de otros y envidia las victorias ajenas. Odia a la Carmen. Trabaja de camarera en la taberna de don Patricio. Al final de la obra ella queda a cargo de la taberna, dado las heridas que sufrió el dueño.

-Gabino Atienza: es el nuevo minero rico del pueblo, pues descubrió un filón de plata que lo hizo millonario de un día para otro. Desea a la Carmen y hace una fiesta en su homenaje, sin embargo, esto no es suficiente para conseguir su amor, ella lo rechaza toda la obra. Desperdicia su fortuna en fiestas y alcohol, pues conserva sus antiguos gustos basados en que la felicidad está en el derroche. Al final de la obra termina pobre nuevamente.

-Olivero Muñoz Ño Se Fue: es un minero anciano, trabajó en la mina de plata de la familia Matta, llamada Güena Esperanza, en la mina de la familia Gallo, de nombre Descubridora, ha trabajado en minas desde Chañarcillo a Lomas Bayas, ha recorrido Chile desde Mejillones hasta Valdivia, ha andado por el mar y por la tierra.

Secundarios

-Las Cantoras: ellas cantan y hacen pequeñas intervenciones en el relato, entre estas está Matilde. Son una colectividad.

-Las Tañedoras: acompañan en la música a la Cantoras, ocupan instrumentos como el arpa y la guitarra.

-Los Mineros: grupo de hombres que gasta su dinero en la taberna, se ríen del accionar violento del Cerro Alto contra la Risueña, golpean en conjunto al Gringo, avalan la humillación de la Carmen, entre otras situaciones. Representan a una colectividad.

-Santiago El Mayordomo: trabaja para Meneses y don Patricio. Es el encargado de que todo vaya bien en la Mina Olvidada y de relacionarse con los mineros. Trabajó en otras minas para la familia Matta.

-Juan Chancaca: minero soplón y servidor de Meneses.

-El Gringo: es descrito como un yanqui joven que desprecia a sus compañeros de trabajo, debido a las creencias de estos. Es el minero que asesina al ave, llamada el “gaucho”, que vivía en la Mina Olvidada como cuidador del mineral, también identificado como el brujo de la mina. Por este acto es golpeado por los demás mineros, dado a que desobedeció las órdenes de los demás compañeros y, de pasada, quebrantó la creencia popular de que cuando muere o se va el “gaucho” sobreviene la ruina y termina la riqueza de la mina en la que este habita.

-El Hombre del Desierto: en torno a su figura está la leyenda que donde él aparezca llegará la muerte, pues según la cultura popular del desierto es “una especie de baquiano” de la muerte. Su verdadera historia es que mató a su esposa, se fue al desierto como ermitaño y encontró un oasis. Al final del tercer acto, una tormenta de arena lleva su cuerpo sin vida por el desierto.

-El Sujeto Bien Vestido: van en busca de la Carmen para que los divierta, la llevan a la fuerza a la taberna y la desnudan.

Estructura

La obra se divide en cuatro actos que el autor tituló como etapas, la primera de ellas se llama “La pulgada de sangre”, la siguiente etapa tiene el nombre de “El canto del derrotero”, la tercera lleva el nombre de “El de profundis del desierto” y la última etapa se titula “La vuelta”.

-Etapa Primera: La pulgada de sangre.

-Etapa Segunda: El canto del derrotero.

Se cierra un mundo y aparece otro
La boca de la mina representa la salida al exterior de los mineros, dejando atrás la oscuridad y el trabajo.

Tres cuadros: el primero es la cancha de minerales, el segundo corresponde a la choza de los mineros y el tercero es el despacho de don Patricio.

-Etapa Tercera: El de profundis del desierto.

Dos cuadros: el primero se llama “El Derrotero”, y el segundo refiere a “El Canto del Minero”.

-Etapa Cuarta: La vuelta.

Preguntas

¿Quien apuñalo a cerro alto?

Argumento de la obra

Etapa primera: La Pulgada de sangre

La historia inicia en una fonda en el pueblo de Juan Godoy, aquí la Risueña sufre los constantes acosos de Gabino Atienza y el Cerro Alto, la Carmen es la única que la defiende ante la colectividad que se encontraba en la taberna observando y riéndose de la situación. Gabino interviene y comienza un homenaje a la Carmen. Luego, don Patricio engaña al Verde Cárdenas fingiendo que junto a Meneses serán los tres propietarios de la Mina Olvidada, pero todo es una estafa y Cárdenas entrega 15.000 pesos para comenzar la explotación del mineral. Pedro El Suave es el siguiente en defender a la Risueña y se bate a un duelo llamado “pulgá de sangre” contra el Cerro Alto, el juego consiste en pelear con un cuchillo al que se le ha dejado libre sólo una pulgada de fierro para que atraviese la carne. El ganador es Pedro El Suave, mientras que el Cerro Alto queda muy malherido.

Etapa segunda: El canto del derrotero

El escenario se ambienta en el derrotero, este se divide en tres cuadros: el primero de ellos es una cancha con minerales que corresponde a un puesto de la mina en explotación, otro cuadro es la choza de los mineros y el tercero es el despacho de don Patricio. Comienza en la cancha con minerales, donde el Verde Cárdenas y el Mayordomo discuten a gritos, debido a la estafa que el primero sufrió. El Verde Cárdenas saca una pistola, le hace saber que se vengará de sus jefes y se retira enfurecido. De repente se escucha un alboroto en la mina, los mineros explican que el Gringo ha asesinado al “gaucho”, los demás mineros piden que se cumpla la ley de la mina, esto es, que sea asesinado por sus actos. El Gringo es arrastrado por sus compañeros y puesto a disposición de Ño Se Fue, este les ordena a los mineros que guarden sus cuchillos y Pedro El Suave conmina al yanqui a una pelea, que termina por durar segundos, ya que el Gringo es tumbado de un solo golpe.

Se activa el cuadro de la choza de los mineros, se muestra al Cerro Alto tendido sobre una cama y a la Risueña curando sus heridas. Él resalta las buenas cualidades curativas de ella, además de revelarle que sus heridas dejaron de molestarle hace tiempo, pero no se lo había confesado, porque no quería que se fuera. El Cerro Alto se arrepiente de sus actos y pide el perdón de la Risueña, quien dice que no tiene nada que perdonar, pues siempre ha sido tratada de esta manera. En este instante, el Cerro Alto le dice que la quiere y le propone que sean pareja, la Risueña acepta llorando. La escena finaliza con ellos abrazados. Se oscurece el cuadro de la choza. A continuación, se activa el cuadro del despacho de don Patricio, este entra furioso y acusa a la Carmen de traicionarlo, pues ella declaró ante un juez que don Patricio había estafado a Cárdenas. Don Patricio amenaza con matarla y la vende a Gabino Atienza, pero en ese exacto momento ingresan la Risueña y el Cerro Alto, este último le arrebata la Carmen a Atienza y lo golpea, el Cerro Alto desarma a don Patricio y se apodera del revólver. Se oscurece este cuadro.

Se ilumina nuevamente el primer cuadro, en escena están los mineros y aparece la Carmen con la Risueña y el Cerro Alto, los mineros le piden a la Carmen que oficie la ceremonia de enterrar al “gaucho”, ella acepta emocionada. Después, la Carmen, el Suave y el Chicharra presencian el canto del derrotero a la vez que sobre los cerros se reflejan letras de oro que los convocan a buscar un filón de plata en el desierto que los hará millonarios y felices.

Aquí los hombres se pierden y no vuelven.
El desierto árido y extenso, es el lugar en el que el Suave y el Chicharra pierden la huella hacia el derrotero.

Etapa Tercera: El de profundis del desierto

Aquí la obra alcanza un tono épico, pues al Chicharra y al Suave les queda un mínimo de agua, que cuando aparece el Hombre del Desierto deciden compartir con él. Luego, encuentran el Muro de Plata y pasan por travesías que incluyen deshidratación, alucinaciones, beber sangre de guanaco y una tormenta de arena que trae consigo el cuerpo muerto del Hombre del Desierto.

Etapa Cuarta: La vuelta

Han pasado seis meses desde que el Suave y el Chicharra se fueron en busca del Muro de Plata, la Carmen se encuentra expectante a su llegada, teme que por su culpa estos hayan muerto en el desierto. Al pueblo llega un Sujeto Bien Vestido y sus acompañantes, quienes van en busca de la Carmen para que los divierta, la llevan a la fuerza a la taberna y la desnudan, Ño Se Fue la defiende, pero es reducido y humillado por los Hombres Bien Vestidos y mineros “chusma”. En este instante llega el Cerro Alto, la Risueña y otros mineros, los hombres golpean y aturden a los insolentes, que huyen despavoridos. Finalmente, arriban victoriosos el Suave con el Chicharra, son recibidos con alegría por todos y cuentan que al Muro de Plata lo han renombrado la mina Carmen.

Contexto histórico teatral

La minería en Chile

Durante el siglo XX en Chile, la economía del país proliferaba gracias a la explotación de minerales en el norte (Aravena 13). De acuerdo con Aravena, la asociación entre los mineros generó la unión entre el teatro y la cultura popular chilena, debido a que ellos mismos implementaron el teatro obrero y las filarmónicas en los lugares que habitaban (13). Luego, “estas experiencias del teatro obrero pasaron a convertirse en discursos prácticos de clase” (14), que proliferaron un par de décadas más tarde con el teatro universitario y el nexo de este con la política.

Crisis económica de 1930

En 1932 subió a la presidencia Arturo Alessandri Palma por segunda vez, la economía del país presentaba una “fuga de capitales transnacionales de nuestro continente [que] empujó a sus Estados a fortalecer a las burguesías nacionales y al desarrollo de sus aparatos institucionales, lo que permitió actualizar el estancado modo de producción capitalista” (Aravena 14). Por ende, la burguesía ganó terreno en el poder y el sector obrero debió adecuarse a los cambios del sistema económico. A continuación, en 1938 subió al poder Pedro Aguirre Cerda, con el apoyo del Frente Popular, según Aravena esta asociación fortaleció el vínculo entre la política y el teatro (14).

Teatro itinerante

Durante los años 30 y 40 el Frente Popular impulsó las carpas teatrales como manifestación cultural itinerante (Aravena 15). Luego, a fines de los 40 surgió el teatro universitario, que, como afirma Aravena, correspondía a “movimientos aficionados al interior de los espacios universitarios avalados por la política estatal que dio protagonismo, en este periodo, a la construcción cultural del país” (15). El primero de ellos fue el Teatro Experimental de la Universidad de Chile en 1941, el mismo año se formó el Teatro Experimental de la Universidad Católica, posteriormente se instituyó el Teatro de la Universidad de Concepción en 1945. Los argumentos para constituirse, Cristián Aravena los sintetiza en cuatro pilares: la deficiencia de un campo de desarrollo, fortalecer la dramaturgia chilena, renovar las técnicas y el catálogo tradicional occidental, y estimular el posicionamiento de lo nacional en el mundo (16). De esta manera, la formación de estas organizaciones “marcó un hito modernizador para este arte, ya que contribuyeron al desarrollo de la creación nacional, a la profesionalización y a la institucionalización de este campo” (15), que más tarde fue limitado en tiempos de dictadura.

Los teatros universitarios buscaban incluir a los sectores populares en su público, pero acudían a ellos de forma jerarquizada, pues escenificaban obras clásicas universales que distaban mucho de la realidad del pueblo (Aravena 16). El único que no llevó a cabo un visión vertical del teatro a los obreros, fue Antonio Acevedo Hernández, dramaturgo que se enfocó en “los sectores desposeídos (o ignorantes), posicionándose desde ellos en el teatro hegemónico de su periodo” (Hernández citado en Aravena 17). Por consiguiente, sus obras tenían una perspectiva social, que buscaba poner lo popular en escena, sacar al proletario de la invisibilidad y separar al campesino de lo folclórico. En concreto, Acevedo Hernández estableció al obrero como una nueva figura de lo nacional, a pesar de las disputas que esto generó en su época.

En los 50 el vínculo vertical del teatro universitario con los sectores populares cambió y surgió el teatro popular. Según Aravena, este nuevo aproximamiento con el proletariado aspiraba a pensar al pueblo como inspiración de un teatro nacional. El involucramiento del teatro universitario con los sectores populares se reforzó en las siguientes décadas, pero se vio truncado en el momento en que ocurrió el Golpe de Estado y el teatro se tornó un ítem peligroso para el orden y control de la clase baja del país (18).

Militancias teatrales

A comienzos de los sesenta el contrato del arte con la política ya era un hecho, dado que la relación de la cultura con la clase baja chilena trascendió más allá del teatro. Las luchas sociales entraron a escena y los actores nacieron del pueblo, como Víctor Jara (Aravena 18). Cristián Aravena arguye que “durante este proceso histórico se articularon un entramado de artistas que renovaron los vínculos con los sectores populares de Chile y se profundizaron los vínculos con las izquierdas de este país” (23). De este modo, el arte se unió al pueblo en su pugna por justicia social y mayor equidad.

A finales de los años sesenta, “los vínculos con los sectores oprimidos fueron cada vez más estrechos, las peñas se replicaron por todas partes, los grupos de canciones políticas proliferaban [...] los teatros obreros tuvieron importantes encuentros y montajes, la escena del teatro aficionado haría lo mismo. Las calles, los centros de madres, las juntas de vecinos, las universidades, las fábricas y los espacios estudiantiles se transformaron en una cancha de disputa política” (Aravena 33). En definitiva, la escena cultural tomó parte en el ambiente de Guerra Fría internacional y eligió al pueblo por sobre la elite. La sociedad chilena se dividió en dos y fue el punto de partida para lo que sucedió en la década del 70.

Polarización

Triunfó la Unidad Popular con Salvador Allende como presidente (1970-1973) y a esta victoria le siguió un Golpe de Estado, el día 11 de septiembre de 1973 con Augusto Pinochet al mando de las Fuerzas Armadas de Chile, y la instauración de una dictadura militar (1973-1990) que acabó con la expresión cultural socialista.

Análisis

Referencias bibliográficas

Enlaces externos

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