Se regían por castas endogámicas, y si algún noble se casaba con un plebeyo, debía vivir con los plebeyos, y la jefatura dependía de la descendencia. Eran estrictamente monógamos, y la mujer tenía considerable autoridad. Adoraban al sol, desenterraban los cuerpos de sus muertos y les deformaban la cabeza. Los hombres empleaban ornamentos nasales, llevaban el cabello largo y se tatuaban los brazos, piernas y cara.
Vivían en cabañas similares a las de las otras tribus cercanas, como los natchez o alabama. Eran buenos tejedores y cesteros, y empleaban la doble onda, técnica resultante de diferentes trazadas en dos superficies.
Se alimentaban a base de maíz, melones, batatas, guisantes, calabazas, bayas, frutas silvestres, ciervos, osos y pescado. También eran conocidos por su arma preferida, una jabalina de 60 pies, y por los arcos.