El emperador Guangxu murió 14 de noviembre de 1908. El mismo día, un edicto de la emperatriz Cixi proclamó al hijo mayor de Chun, Puyi, nuevo emperador. El príncipe Chun se convirtió en regente de su hijo. Al día siguiente, Cixi murió, terminando así sus cuarenta y siete años de dominio del país. El príncipe Chun permaneció como regente del imperio durante los tres años siguientes. Su primer preocupación fue castigar a Yuan Shikai, el comandante del ejército de Beiyang, que había traicionado a su hermano, el difunto último emperador Guangxu, y colaborado con Ronglu en el aplastamiento sangriento de la Reforma de los Cien Días en 1898. El príncipe Chun no pudo finalmente llevar a cabo su plan de asesinar a Yuan, pero éste perdió sus cargos y se le envió de vuelta a su pueblo natal en la provincia de Henan con el pretexto de que se recuperase de una enfermedad en el pie.
Durante los tres años siguientes, el regente realizó las reformas económicas y políticas que se habían comenzado a aplicar después del fin de la Rebelión Bóxer en 1901, pero tuvo que lidiar con las diferencias entre las fracciones conservadora —principalmente manchúe— y progresista —fundamentalmente han— del funcionariado. Inexperto, concentró el poder en una reducida camarilla, lo que disgustó a los funcionarios de menor rango. Prometió que en 1916 se proclamaría una Constitución, para lo que se aprobaron reformas previas. El 5 de febrero de 1909, se celebraron las primeras elecciones municipales y provinciales —la primera elección municipal tuvo jugar en Tianjin en 1907—. El 14 de octubre se reunieron en sesión por primera vez las veintiuna asambleas provinciales, con una mayoría de diputados monárquicos constitucionalistas que, junto con la minoría de revolucionarios, transformaron los organismos en instrumentos de agitación. Para contrarrestar las protestas, la mitad de los doscientos diputados de la asamblea nacional —reunida el 3 de octubre— no fue elegida por las provinciales, sino que fue nombrada por el Gobierno. Xinjiang, atrasada provincia, no había celebrado elecciones y no mandó diputados, a diferencia del resto de provincias que, en total, enviaron noventa y ocho a la capital. Zaifeng, por su parte, designó a noventa y seis diputados. Los diputados electos acabaron por dominar las sesiones parlamentarias y se ganaron el apoyo de los designados gubernamentales.
El período vio a los revolucionarios intentando varias insurrecciones para derrocar a la dinastía y hasta hubo un intento de asesinar al regente en febrero de 1910. El príncipe Chun no tenía el talento manipulador ni la codicia de poder de Cixi, y se mostró a menudo irresoluto y probablemente incapaz para este período problemático. Cuando el pseudoparlamento instó al regente a acelerar el proceso de reforma política y crear unas verdaderas Cortes, este adelantó la proclamación de la Constitución a 1913. El 8 de mayo de 1911 el Gran Consejo dio paso a un gabinete imperial presidido por el primer ministro Yikuang; esta medida no satisfizo a los constitucionalistas ya que el nuevo Consejo de Ministros no respondía ante el Parlamento y solo contaba con cuatro chinos han frente a siete manchúes de la familia imperial —tradicionalmente, el Gran Consejo había contado siempre con paridad entre los dos grupos—. La minoría manchú concentró más poder que nunca desde los primeros años de la dinastía Qing. Al día siguiente, el Gobierno anunció la nacionalización de los principales ferrocarriles, medida que disgustó a aquellos que habían invertido en ellos, especialmente porque se les comunicó que no recuperarían completamente su dinero. Esta decisión llevó a muchos inversores burgueses y nobles a simpatizar con los revolucionarios y fundaron el Movimiento para la Protección del Ferrocarril.
Por otro lado, Zaifeng expulsó al decimotercer dalái lama en 1910, que no regresó de la India hasta 1913, cuando declaró la independencia del Tíbet.
El 10 de octubre de 1911, estalló el levantamiento de Wuchang, que marcó el comienzo de la Revolución de Xinhai que acabó con el derrocamiento de la dinastía Qing. La corte se vio forzada a llamar a Yuan Shikai, a pesar de la aversión profunda del regente hacia él, ya que era el único capaz de vencer a los revolucionarios. Yuan fue nombrado primer ministro el 16 de noviembre y el príncipe Chun, privado ya de todo poder efectivo, renunció a su cargo el 6 de diciembre de 1911 y fue reemplazado como regente por la emperatriz Longyu (su cuñada). Al regresar a casa ese día, indicó a su familia: «Ahora vuelvo a la familia y puedo cuidar finalmente de mis hijos». Los tres años de regencia fueron en efecto los más duros de su vida; a diferencia de Cixi o Yuan Shikai, nunca disfrutó con el ejercicio del poder y los testigos afirman que se sintió aliviado al abandonarlo.