Cinema Novo
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El Cinema Novo, cine nuevo, fue una corriente artística del cine brasileño que surgió a finales de 1950 y principios de 1960. El arte buscó un estilo brasileño que expresara y mostrara las contradicciones de la realidad, y a la vez ayudara a transformarla. Sus protagonistas eran el hombre rural y el migrante favelado.[1]

Lo que hizo del cine nuevo un fenómeno de importancia internacional fue justamente su alto nivel de compromiso con la verdad; fue su propio miserabilismo, que, antes escrito por la literatura de los treinta, fue ahora fotografiado por el cine de los sesenta; y si antes era escrito como denuncia social, hoy pasó a ser discutido como problema político.[2]
Su lema era Una cámara en la mano y una idea en la cabeza, y en él había influido tanto el Neorrealismo italiano como la Nouvelle Vague francesa. Los miembros del Cinema Novo fueron Glauber Rocha, Nelson Pereira Dos Santos, Rui Guerra, Carlos Diegues, Joaquim Pedro de Andrade, Leon Hirszman, Gustavo Dahl, Helena Solberg-Ladd, Paulo Cesar Saraceni y Walter Lima Júnior.
El cinema novo no se trató acerca de "recrear una cinematografía nacional sino verdaderamente crearla".[3]
Antecedentes

Seis meses después que los hermanos Lumière presentaran su cinematógrafo en París, Francia, la invención llegó a Brasil con el nombre de omniographo el 8 de julio de 1896 en un cuarto de Rua do Ouvidor (una calle situada en el centro de la ciudad de Río de Janeiro); mostró las vistas, como se llamaban entonces, que se producían por los Hermanos Lumière y sus compañeros.
A pesar de que Río ya había sido testigo del Kinetoscopio de Edison, el omniographo generó más impacto entre la sociedad, pues este último era capaz de proyectar la imagen sobre una pared para que fuese observada por una cantidad de gente más grande (el kinetoscopio sólo podía ser visto por una persona a la vez).
En 1889, Alfonso Segreto, italiano, filmó la primera película en Brasil, la cual es un documental sobre la familia del presidente Prudente de Morais.[4]
En 1890 Brasil filma su primera película. Un documental sobre el viaje del presidente Campos Sales a Argentina.[4]
La industria cinematográfica brasileña crecía a tal grado que, entre los años 1908 y 1911, se produjeron cerca de 100 películas por año; periodo que ha sido llamado la Belle Époque del cine de Brasil.
Photo-Cinematographica Brasileira
Photo-Cinematographica Brasileira fue la compañía productora más exitosa de dicho periodo, Belle Époque; fundada en 1908 por el italiano Giuseppe (José) Labanca y el brasileño Antônio Leal.
Anterior a la fundación de la compañía, Labanca trabajaba como vendedor de boletos de lotería y periódicos nacionales y extranjeros. Leal era un reconocido fotógrafo de la revista O Malho y contaba con su propio estudio fotográfico.[5]
La productora no sólo se dedicó a la realización de filmes, sino también a la importación y venta de proyectores y filmes. Su mayor éxito fue Os Estranguladores (1908), el cual cuenta con una historia basada en un incidente que ocurrió en Río de Janeiro.
Labanca y Leal produjeron 18 filmes; dos años después Antônio Leal abandonó la compañía y Giuseppe Labanca continuó produciendo filmes por un tiempo.
Primeras productoras cinematográficas en Brasil y las chanchadas
Cinédia
Adhemar Gonzaga funda el primer estudio cinematográfico de Brasil el 15 de marzo de 1930: Cinédia, el cual produce dramas y comedias musicales o como se les llamaría más adelante, "chanchadas", un género que se basa en crear comedia burda (mientras se copiaba del modelo cinematográfico estadounidense) que se dio entre 1930 y 1960.
Atlántida
Moacyr Fenelon, Alinor Azevedo y José Carlos Burlé fundan Atlântida, una compañía cinematográfica, el 18 de septiembre de 1941 con el propósito de "promover el desenvolvimiento industrial del cine brasileño".[6] Produce principalmente chanchadas. Su primer éxito vino con la ópera prima de la productora: Moleque Tião dirigida por José Carlos Burle.
En los años 1943 y 1947, Atlântida Cinematográfica se convierte en la mayor productora de Brasil; periodo donde se produjeron 12 filmes, de los cuales destacan Gente Honesta (1944) de Moacir Fenelon y Tristezas Não Pagan Dívidas (1944) de José Carlos Burle.
En 1962 produce su último filme, Os Apavorados, de Ismar Porto.
Atlântida Cinematográfica produce 66 filmes en total.
Vera Cruz
Franco Zampari y Francisco Matarazzo fundan en 1949 la compañía Vera Cruz Cinema. Año en que las chanchadas estaban en decadencia.
Produjo más de 40 largometrajes de ficción, y algunos documental. El primer filme que realizaron fue Caiçara (1951) del director Aldolfo Celi.
Su primer éxito llegó con los filmes O cangaceiro (1952/1953) de Lima Barreto, y Sinhá Moça (1953) de Tom Payne y Oswaldo Sampaio. Ambos ganan la palma de oro en Cannes, el león de San Marcos en Venecia y el premio especial en Berlín.[7] El cine brasileño empieza a competir dentro del mercado externo al mostrar productos de calidad; a pesar de aún contar con cierta influencia extranjera.
Ante problemas de estructura de distribución y exhibición, Vera Cruz usa a las compañías Columbia y Universal para realizar la distribución de sus producciones. En 1954 se declara en bancarrota pues tiene deudas con las compañías anteriores; Vera Cruz vende sus filmes a las mismas a bajo costo.
Crítica a las chanchadas
Las chanchadas causaron descontento entre aquellos que pertenecen al Cine Novo por "alienar al pueblo, apartándolo de la crítica social y política".[8]
Antropofagia

Antropofagia: [según artículo de Wikipedia] es el acto de incluir carne u otros tejidos humanos (excepto sangre, en cuyo caso se llama hematofagia) en la dieta. Puede ocurrir por depredación, cuando el humano es cazado por el animal depredador, o por carroña, si es devorado después de morir por cualquier causa ajena al animal que se lo come. Son denominados devoradores de hombres.
Revista de Antropofagia y el Manifiesto Antropófago
En los años 20 del siglo XX, dentro de Latinoamérica, surgieron varias revistas que terminaron por promover una serie de corrientes estéticas. En Brasil, São Paulo fue la urbe del crecimiento cultural sobre la que se manifestaban nuevos productos que tenían en mente lo estético; incluso se constituyó la Semana de Arte Moderno en 1922, donde se defendió a lo moderno y se opuso a lo conservador del siglo XIX.
La Revista de Antopofagia se funda en mayo de 1928, ésta "va a marcar un viraje, tanto ideológico como estético (...) [resalta por su] indagación acerca de la identidad nacional y por su sesgo marcadamente político".[9] En su primera edición apareció el Manifiesto Antropófago, escrito por Oswald de Andrade (fundador de la revista); el autor toma el concepto "antropofagia" de un cuadro que la pintora Tarsila do Amaral le regaló, titulado Abaporu, "antropófago" en Tupí.
El concepto era un acto salvaje, pero se le dio una mirada filosófica. Los Tupinambá, una comunidad de Brasil, solían capturar a sus enemigos para devorarlos posteriormente, así podrían obtener características de su presa como coraje, fuerza o conocimiento, esto con la finalidad de convertirse en un pueblo más poderoso. Sin embargo, dicha actividad se detuvo después de la conquista portuguesa.
Con Andrade, el concepto surge de nuevo, pero esta vez de forma metafórica. La intención era traer una imagen de un nuevo indio; se buscó "devorar lo mejor de su cultura y de la modernidad europea, buscando separarse de la costumbre decimonónica de imitar las tendencias occidentales sin hacer una introspección y valoración de la cultura propia".[10]

Jorge Schwartz, en su libro Vanguardia y Cosmopolitismo en la Década del Veinte dice:
...la Revista de Antropofagia surge respaldada por un sólido argumento que va a privilegiar la reflexión del carácter nacional. Una vez que los "ismos" han sido debidamente deglutidos e incorporados a la temática nacional, ello se torna posible.
La revista aparece con un boceto de Amaral que cuenta con elementos de la cultura antropófaga: "modelos extranjeros, económicos y culturales". El Manifiesto Antropófago inicia de la siguiente manera:
Sólo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente.
Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz.
Tupi, or not tupi, that is the question.
(...) Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.
"Por primera vez, Brasil volteó su mirada a su propio pasado, incluyendo el pre-colonial y el colonial sin olvidarse de la época en la que vivían, permeada por influencias extranjeras".[9]
Inicios

En 1955, se considera inició el Cinema Novo con el estreno de Rio, 40 graus[11], del director Nelson Pereira Dos Santos, inspirado en el neorrealismo italiano y que mezcló drama y comedia para presentar al pueblo de Brasil. Con el estreno de esta película, los cineastas brasileños empezaron a buscar un cine más auténtico en oposición al cine hollywoodense.
Directores, críticos y cineclubistas, jóvenes idealistas que buscaron la manera de realizar nuevos ideales para el cine empiezan a conformar el Cinema Novo, término que, según Glauber Rocha, es el nombre publicitario para el cine brasileño en general.[12]
Su propósito era hacer un cine más nacional, brasilero, y fue conformado por los cineastas Nelson Pereira Dos Santos, Glauber Rocha, Carlos Diegues, Leon Hirszman, David Neves, Oaulo Cesar Saracemi, Joaquim Pedro de Andrade, Gustavo Dahl, David Neves y Helena Solberg, la única mujer del grupo.[13] El movimiento tenía influencias del neorrealismo italiano, la nueva ola, el cinema vérité y las obras de Sergei M. Eisenstein, Jean-Luc Godard y Akira Kurosawa.
Los cineastas del Cinema Novo compartían un fuerte deseo por encontrar un lenguaje cinematográfico realmente acorde y capaz de reflejar los problemas sociales del país.[12]
Durante 1957 y 1962 se realizaron diversos cortometrajes que buscaban experimentar esta nueva corriente.
Etapas del Cinema Novo
Primera etapa
De 1960 a 1964, los realizadores se enfocaron en películas que abordaban la miseria de los campesinos, la decadencia económica (pobreza), la desigualdad entre clases, la explotación y la alineación religiosa.[cita requerida]
En 1962, el cine de Brasil estaba presente en festivales internacionales; 40 fueron largometrajes se realizaron en Brasil, sólo siete de ellos están realizados bajo la idea del cinema novo. Dos de ellos son Barravento de Glauber Rocha y Cinco vezes favela, en la que participaron cinco directores diferente de la época. Entre los filmes que destacaron en esta época fueron Vidas Secas (1963) de Nelson Pereira dos Santos, Deus e o diabo na terra do sol (1964) de Glauber Rocha y Os fuzis (1963) de Ruy Guerra.
Segunda etapa
El 31 de marzo de 1964 se dio el golpe militar que hizo huir al presidente Joao Goulart en exilio a Uruguay e inició la dictadura que dura 21 años, hasta 1985. Surge el modelo económico capitalista. El pueblo es reprimido. El Cinema Novo se replantea y analizan la situación política, criticando a la dictadura militar. [cita requerida]
Los filmes principales son O desafio (1965) de Paulo Cesar Saraceno, A entrevista (1966) de Helena Solberg,[14] A derrota (1967) de Mario Fiorani, Terra em transe (1967) de Glauber Rocha, O bravo guerreiro (1968) de Gustavo Dahl y Fome de amor (1968) de Nelson Pereira dos Santos.
Esta etapa terminó en 1968, al momento en que los militares decretan el "Ato institucional n°5", el cual anulaban las acciones de resistencia y daba libertad de perseguir a cualquier oposición.[12]

Tercera etapa
En 1968, sube al poder Emilio Medici como jefe militar, la represión crece. El cine ahora es apoyado por capital extranjero.
Macunaima (1969) de Joaquim Pedro de Andrade y Como era gostoso o meu frances (1972) de Nelson Pereira dos Santos son los filmes característicos de esta etapa, la cual se vuelve menos seria y se basa en la sátira. Brasil se muestra como un país exótico: palmeras, pericos, indios, bananas.
"Nosotros podríamos ser esa cultura que a los europeos les parecía exótica y primitiva"[15]
Características del cinema novo
Los filmes de la corriente del cinema novo fueron realizados con las siguientes características:
- Bajo costo en la producción;
- La filmación se realizaba en exteriores, especialmente en las favelas; no se recreaban en sets;
- No se utilizaban actores profesionales, era común ver que personas de las mismas favelas interpretaran a los personajes;
- La improvisación era bienvenida;
- La fotografía se realizaba bajo luz natural, y, regularmente, con cámara en mano;
- Se utilizaba sonido directo
De acuerdo con Glauber Rocha, "en Brasil, el cinema novo es una cuestión de verdad y no de iluminación. Para nosotros la cámara es un ojo sobre el mundo, el travelling es un instrumento de conoci-miento, el montaje no es demagogia sino la puntuación de nuestro ambicioso discurso sobre la realidad humana y social de Brasil".[16]
Influencias posteriores
El movimiento artístico del Cinema Novo dialogó con otros movimientos artísticos de la época, incluyendo los géneros musicales Bossa Nova, derivado del samba y con influencia de jazz, con exponentes como Tom Jobim, Vinícius de Moraes y João Gilberto, y el tropicalismo, movimiento musical que se desarrolló a finales de los años 60 y fue influenciado por las películas de Rocha, en especial por Terra em transe. [cita requerida]
O filme quis dizer: "Eu sou o samba"
A voz do morro rasgou a tela do cinema
E começaram a se configurar
Visões das coisas grandes e pequenas
Que nos formaram e estão a nos formar
Todas e muitas: Deus e o Diabo
Vidas Secas, Os Fuzis
Os Cafajestes, O Padre e a Moça, A Grande Feira,

O Desafio
Outras conversas, outras conversas
Sobre os jeitos do Brasil
Outras conversas sobre os jeitos do Brasil.[17]
- Estación central (1998), de Walter Salles.
- Ciudad de Dios ( 2002), de Fernando Meirelles.
- En 2016 Eryk Rocha, hijo de Glauber Rocha, realizó un documental de 90 minutos titulado Cinema Novo.
Bibliografía
- del Valle Dávila, I. (2014). Cámaras en trance: el nuevo cine latinoamericano, un proyecto cinematográfico subcontinental. Chile: Editorial Cuarto Propio.
- Dubin, M. (2010). El indio, la antropofagia y el Manifiesto Antropófago de Oswald de Andrade. Espéculo. Revista de estudios literarios.
- Follan de Figueiredo, V. L. (2014). <<Antropofagia del desencanto: el cine y las relecturas del modernismo pos-1968>>. Cuadernos de literatura, 8(35), 103-118.
- Johnson, R. (1987). The Film Industry in Brazil: Culture and the State. United States of America: University of Pittsburg Press.
- Mota, M. (2012), Movimiento antropofágico: devorar y devorarse, en Opera Mundi Magazine.
- Stara, D. (2010). De la realidad al sueño: incidencias buñuelianas en el cine de Glauber Rocha. (Tesis doctoral). Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias de la Información. Madrid.
- Lustosa de Oliveira, Lilia. Cinema Novo y la descolonización del cine brasileño. Fideicomiso para la Cineteca Nacional. ISBN13: 9786077535614.