Copa Mundial de Fútbol de 1942 y 1946

Ediciones de la Copa Mundial de Fútbol qué fueron canceladas por la Segunda Guerra Mundial From Wikipedia, the free encyclopedia

La Copa Mundial de la FIFA 1942 y la Copa Mundial de la FIFA 1946 fueron las ediciones previstas del torneo internacional de selecciones nacionales masculinas organizado por la FIFA, que no pudieron celebrarse debido al estallido y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.[1][2]

Italia tras ganar el mundial de 1938. Debido a la cancelación de las ediciones de 1942 y 1946, La Azurra mantuvo el título de campeón mundial durante un periodo récord de 12 años.

Para la edición de 1942, el proceso de selección de la sede se inició formalmente en 1936, contando con las candidaturas de Alemania y Brasil. Sin embargo, el inicio de las hostilidades en 1939 provocó la suspensión definitiva del certamen antes de que se designara un anfitrión. Tras el fin del conflicto en 1945, la precariedad económica de las federaciones europeas hizo inviable la planificación de la edición de 1946, postergando el regreso de la competición hasta 1950.[3][4]

Antecedentes y proceso de candidatura para 1942

Vista del Estadio Olímpico de Berlín en 1936. La infraestructura construida para los Juegos Olímpicos fue el principal argumento de la candidatura de Alemania para albergar la Copa Mundial de 1942.

Tras la consolidación del formato de la Copa Mundial en las ediciones de 1930, 1934 y 1938, la FIFA inició los trámites para organizar el cuarto certamen internacional, cuya disputa estaba prevista para el año 1942.[5] El proceso administrativo comenzó formalmente durante el 23.º Congreso de la FIFA, celebrado el 13 de agosto de 1936 en Berlín, coincidiendo con la organización de los Juegos Olímpicos.[6]

Aspirantes y diplomacia deportiva

Benito Mussolini. La historiografía deportiva destaca su gestión de la Copa Mundial de Fútbol de 1934 como el primer uso del torneo para fines de propaganda política, un modelo que la Alemania nazi pretendía replicar en su candidatura para el Mundial de 1942.[7][8]

En dicha reunión, la delegación de Alemania oficializó su interés por albergar el torneo. El gobierno alemán pretendía aprovechar la infraestructura deportiva de vanguardia utilizada en las Olimpiadas para posicionarse como el principal centro del deporte mundial.[cita requerida]

Por otro lado, en junio de 1939, la Confederación Brasileña de Fútbol formalizó su candidatura. La propuesta de Brasil se fundamentaba en el principio de alternancia continental; las federaciones americanas argumentaban que, tras dos ediciones consecutivas celebradas en suelo europeo, la sede debía retornar a Sudamérica para mantener el equilibrio y el interés global por la competición.[cita requerida]

Interrupción del proceso

La elección definitiva del país anfitrión estaba programada para realizarse en el congreso extraordinario de 1940. No obstante, el inicio de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 paralizó todas las gestiones de la FIFA. El estallido del conflicto bélico provocó no solo la movilización militar de los futbolistas de las naciones implicadas, sino también la ruptura de las comunicaciones diplomáticas y la inseguridad en los desplazamientos internacionales, lo que forzó la cancelación del proceso de selección antes de que el Comité Ejecutivo emitiera un veredicto oficial.[cita requerida]

La FIFA durante el conflicto (1939-1945)

Jules Rimet, Presidente de la FIFA entre 1921 y 1954.

A diferencia de otras organizaciones internacionales que cesaron sus actividades por completo, la FIFA mantuvo una estructura mínima de funcionamiento durante el conflicto bélico. Bajo la presidencia de Jules Rimet, la sede de la federación permaneció en Zúrich, Suiza, país que mantuvo su neutralidad durante el conflicto. Esta ubicación estratégica permitió salvaguardar los archivos administrativos de la organización, aunque la falta de recursos humanos y financieros, sumada a la paralización de las comunicaciones en Europa, impidió cualquier planificación deportiva formal.[cita requerida]

Preservación de la Copa Jules Rimet

Ottorino Barassi, en aquel entonces vicepresidente de la FICG, retiró en secreto el trofeo de un banco en Roma y lo escondió en una caja de zapatos debajo de su cama para evitar que los nazis se apoderaran de él.

Uno de los episodios más relevantes de este periodo fue la protección del trofeo original del Mundial. Ante el temor de que la estatuilla de oro fuera confiscada por las fuerzas de ocupación en Italia, el vicepresidente de la FIFA y presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Ottorino Barassi, retiró secretamente el trofeo de la caja de seguridad de un banco en Roma.[9]

Barassi ocultó el trofeo en una caja de zapatos bajo su cama durante el resto del conflicto bélico. Este acto evitó que el trofeo fuera descubierto por las tropas de la Gestapo durante los registros en la capital italiana, garantizando que la pieza original estuviera disponible para la reanudación del torneo en la posguerra.[10][11]

El impacto en las asociaciones nacionales

La guerra desarticuló las competiciones domésticas en la mayoría de los países europeos y asiáticos. Muchos futbolistas profesionales fueron reclutados para el servicio militar, y estadios icónicos en ciudades como Londres, Varsovia y Berlín sufrieron graves daños por los bombardeos. En contraste, en el continente americano, la actividad futbolística continuó con relativa normalidad, lo que permitió que naciones como Argentina, Brasil y Uruguay mantuvieran un alto nivel competitivo que se reflejaría en el regreso del torneo años después.[cita requerida]

La posguerra y la cancelación de la edición de 1946

Tras la rendición de las potencias del Eje en 1945, la FIFA se enfrentó a un panorama de devastación en la mayor parte de Europa. Aunque el conflicto armado había finalizado, las condiciones económicas y logísticas impedían la organización de un evento de escala mundial. Las redes de transporte estaban destruidas y las federaciones nacionales carecían de fondos para financiar los traslados y alojamientos de sus delegaciones.[12]

El Congreso de Luxemburgo de 1946, El primer congreso oficial de la FIFA tras la guerra se celebró el 1 de julio de 1946 en la ciudad de Luxemburgo. En esta reunión se tomaron decisiones clave para la supervivencia del torneo:

  • Cancelación oficial de 1946: Se determinó que era materialmente imposible organizar un mundial en apenas un año de margen. Ningún país presentó una candidatura formal debido a la crisis de la posguerra.[cita requerida]
  • Designación de nuevas sedes: Ante la falta de aspirantes europeos, la FIFA otorgó la sede de la edición de 1950 a Brasil (único postulante) y la de 1954 a Suiza, garantizando la estabilidad del certamen para la siguiente década.[cita requerida]
  • Homenaje a Jules Rimet: En honor a los 25 años de presidencia de Rimet y sus esfuerzos por mantener unida a la federación durante la guerra, se acordó que el trofeo de la Copa del Mundo pasara a llamarse oficialmente Copa Jules Rimet.[cita requerida]

El Campeonato Sudamericano de 1946

Partido entre Argentina y Brasil por el partido decisivo.

Debido a que Sudamérica no fue escenario directo de combates, su actividad futbolística se mantuvo intacta. En lugar del Mundial de 1946, el evento de mayor relevancia ese año fue el Campeonato Sudamericano 1946, celebrado en Argentina. El torneo sirvió para demostrar el poderío de las selecciones del Cono Sur; en el partido decisivo, la selección de Argentina derrotó a Brasil por 2-0 con goles de Norberto Méndez, consolidándose como el equipo más fuerte del mundo en ese periodo de vacío internacional.[13][14]

El «Mundial Perdido» y competiciones regionales

A pesar de la ausencia de torneos oficiales de la FIFA, el deseo de mantener la competencia internacional dio lugar a eventos que, con el tiempo, se convirtieron en leyendas del deporte, especialmente en el ámbito sudamericano.

El Mundial de la Patagonia de 1942

Uno de los relatos más difundidos en la cultura popular futbolística es el del supuesto mundial celebrado en la Patagonia, Argentina, en 1942. Según la crónica del escritor Osvaldo Soriano (basada en relatos de la época), se organizó un torneo no oficial financiado por el conde Otz, donde participaron equipos integrados por inmigrantes, obreros e ingenieros de diversas nacionalidades que trabajaban en la región.[15]

Aunque carece de reconocimiento por parte de la FIFA, este "Mundial Perdido" ha cobrado relevancia como un símbolo de la resistencia del fútbol frente a la guerra. La historia fue incluso llevada al cine en el documental ficticio El Mundial que nunca se jugó (2011), destacando la victoria de un equipo integrado por indígenas Mapuche frente a representantes de la Italia fascista y la Alemania nazi.[16]

Véase también

Referencias

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