Eulychnia breviflora

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Eulychnia breviflora, conocida comúnmente como copao o tuna de copao,[2] es una especie de planta suculenta perteneciente al género Eulychnia, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del norte de Chile, específicamente de las regiones de Atacama y Coquimbo.

Descripción

Eulychnia breviflora es una especie de cactus columnar de porte arborescente que alcanza entre 2 y 3 m de altura, aunque localmente puede medir solo entre 1 y 2 m. Presenta un crecimiento erecto, si bien en ocasiones aparece algo recostado en las partes inferiores. La epidermis es de color verde hierba o ligeramente verde grisáceo. Se ramifica abundantemente desde la base hasta aproximadamente la mitad de la altura, con ramas erectas, y desarrolla brotes de 6 a 10 cm de grosor.

Detalle del tallo

El tallo presenta de 10 a 13 costillas, de 8 a 15 mm de altura y aproximadamente igual anchura, muy romas y dentadas, con surcos de separación estrechos y ligeramente sinuosos. Las areolas son redondeadas, de 7 a 10 mm de diámetro, con fieltro corto de color negro parduzco que con la edad se vuelve gris oscuro; en las plantas jóvenes este fieltro es notablemente más claro. Se sitúan en el flanco superior de los tubérculos, alcanzando las hendiduras, y están separadas entre sí por 1 a 1,5 cm.

Las espinas son de color marrón oscuro, volviéndose grises con la edad, rectas y aciculares, rara vez algo curvadas en las más largas; incluso las espinas centrales mayores son punzantes y no presentan ennegrecimiento en el ápice. Se distinguen entre 10 y 22 espinas radiales, generalmente de longitud desigual, que van desde pocos milímetros hasta unos 3 cm; en plantas jóvenes se orientan más lateralmente y con la edad se vuelven más divergentes y finas. También presenta de 3 a 6 espinas centrales poco diferenciadas, de las cuales normalmente solo una o dos son muy largas, alcanzando entre 5 y 15 cm, mientras que las restantes son cortas. En los brotes altos, todas las espinas se vuelven más finas y se disponen a modo de escoba, con las centrales más largas en forma de cerdas o incluso tan finas como pelos; en estos casos, las aréolas son más pequeñas y están más próximas entre sí.

Detalle de la flor

Las flores aparecen cerca del ápice de tallos viejos y carecen de fragancia. Se abren con un diámetro de 5 a 6 cm y alcanzan una longitud total de 7 a 8 cm, de los cuales aproximadamente la mitad corresponde al ovario. El ovario es en forma de trompo, de unos 3 cm de diámetro, densamente cubierto por escamas verdes estrechas; las aréolas presentan fieltro negro parduzco y abundante lana larga, rizada, de color amarillo dorado, que envuelve completamente el ovario a modo de manto. El anillo nectarífero se reduce a un anillo hueco de alrededor de 1 mm de altura alrededor de la base del estilo.

Planta repleta de frutos

El tubo floral supera los 2 cm de longitud, con unos 1,5 cm de anchura en la parte superior, de forma cupuliforme, y está cubierto externamente de la misma manera que el ovario, sin diferenciación clara. Los estambres son blancos y se insertan en la mitad inferior del tubo y en el borde. El estilo mide unos 2,5 cm de longitud y 6–7 mm de grosor; aproximadamente la mitad de esta longitud corresponde a los alrededor de 25 lóbulos estigmáticos de color amarillo pálido. Los pétalos son blancos, a menudo rosados en la parte superior con extremos parduzcos, de unos 2,5 cm de longitud y 1,5 cm de anchura, con ápices romos a ligeramente puntiagudos.

El fruto es aproximadamente globoso, de color verde, con un diámetro cercano a los 6 cm, y se encuentra cubierto de la misma manera que el ovario. La pulpa es blanca, de sabor ácido, y rellena completamente el fruto. Las semillas miden alrededor de 2 mm de longitud, 1,2 mm de anchura y 0,5 mm de grosor; son negras o con un recubrimiento pardo, mates, dorsalmente muy convexas y algo carenadas, basalmente puntiagudas, casi lisas o solo muy finamente granuladas. El hilo es estrecho, de color blanco, ligeramente hundido y situado en la cara ventral.[3][4]

Distribución y hábitat

El área de distribución nativa de esta especie se extiende por el norte de Chile, desde el sector occidental de la región de Atacama hasta el noroeste de la región de Coquimbo. Su presencia está estrechamente ligada a la franja costera, donde se dan condiciones ambientales particulares que permiten su desarrollo.[5][1]

Planta cubierta de líquenes

La especie habita principalmente en biomas desérticos y de matorral seco,[5] desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 400 metros de altitud. Se establece en colinas costeras o lomas, así como en matorrales espinosos sobre suelos arenosos,[1] en ambientes extremadamente pobres en vegetación. Presenta una alta tolerancia a la sequía y está adaptada a condiciones de aridez extrema. No obstante, la escasez de precipitaciones se ve parcialmente compensada por la influencia de las frecuentes y, en ocasiones, densas nieblas costeras, que aportan humedad adicional.[6]

Estas nieblas suelen concentrarse en forma de una banda nubosa y siguen un patrón diario relativamente constante: el cielo permanece cubierto durante las primeras horas de la mañana, las nubes se disipan a lo largo de la mañana y reaparecen durante la tarde. En este contexto, los ejemplares próximos al litoral suelen presentar una cobertura de líquenes sobre sus tallos, favorecida por la humedad ambiental.[6]

La especie se encuentra exclusivamente en áreas cercanas a la costa, donde su distribución se solapa parcialmente con la de Eulychnia acida. En estas zonas de contacto, se ha observado ocasionalmente la aparición de híbridos naturales entre ambas especies, lo que sugiere una estrecha relación ecológica y evolutiva.[4]

Taxonomía

Eulychnia breviflora fue descrita por el botánico alemán Rodulfo Amando Philippi y publicada por primera vez en su libro Florula Atacamensis seu Enumeriatio: 24 en 1860.[7][8]

Etimología
  • Eulychnia: nombre genérico formado a partir de las palabras griegas eu (que significa 'bueno' o 'bello') y lychnos (que se traduce como 'candelero' o 'antorcha'), en alusión a los tallos columnares que presentan las plantas.[9]
  • breviflora: epíteto específico formado a partir de las palabras latinas brĕvis (que significa 'corto') y flōrus (que se traduce como 'florecido'), en alusión al tubo floral corto que presentan las flores de la planta.[10][11]
Sinonimia
  • Cereus chiloensis var. heteromorphus (Monv.) K.Schum., 1897
  • Cereus coquimbanus K.Schum., 1903
  • Cereus heteromorphus Monv., 1839
  • Cereus longispinus Salm-Dyck ex Otto & Dietr., 1845
  • Eulychnia barquitensis F.Ritter, 1980
  • Eulychnia breviflora var. tenuis F.Ritter, 1980
  • Eulychnia longispina (Salm-Dyck ex Otto & Dietr.) F.Ritter, 1965
  • Eulychnia procumbens Backeb., 1963
  • Eulychnia saint-pieana F.Ritter, 1964
  • Eulychnia saint-pieana var. barquitensis (F.Ritter) A.E.Hoffm., 1989
  • Eulychnia saint-pieana subsp. tenuis (F.Ritter) Guiggi, 2020

Estado de conservación

En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, lo que indica que presenta una distribución geográfica relativamente amplia y que, en la actualidad, sus poblaciones no muestran un descenso significativo a escala global.[1]

No obstante, a lo largo de su extensa distribución latitudinal se desarrollan diversas actividades antrópicas que pueden afectar de manera localizada a su hábitat. Entre ellas se incluyen la construcción de caminos costeros, la instalación de centrales eléctricas y la edificación de cercos, las cuales pueden provocar la fragmentación del entorno natural y alterar las condiciones ecológicas necesarias para el desarrollo de la especie.[2]

Importancia económica y cultural

Uso ornamental

Esta especie de cactus se cultiva con frecuencia como planta ornamental y destaca por su facilidad de cultivo y buena adaptación a ambientes soleados, especialmente en invernaderos especializados en cactáceas. Tolera bien el sol intenso y el calor, aunque no soporta periodos prolongados de heladas. Las formas crestadas resultan más sensibles al frío y conviene no exponerlas a temperaturas inferiores a 0 °C. Para un desarrollo adecuado, requiere un sustrato rico pero muy poroso y arenoso, con un drenaje eficaz que evite la acumulación de humedad. El riego debe realizarse solo cuando el sustrato se encuentre completamente seco.

En cultivo en maceta, el trasplante resulta aconsejable en primavera cuando las raíces ocupan todo el recipiente. Por lo general, basta con renovar el sustrato cada dos años, sin necesidad de aumentar el tamaño de la maceta. Para mejorar el drenaje, conviene cubrir aproximadamente una cuarta parte del fondo con fragmentos de cerámica, grava u otros materiales similares. Tras el trasplante, la planta necesita un periodo de reposo sin riego durante al menos una semana. Las formas crestadas se desarrollan mejor en ambientes cálidos y muy luminosos; una ubicación elevada, con fertilización ligera y riegos controlados dirigidos a la base, favorece un crecimiento más rápido y equilibrado, especialmente en ejemplares obtenidos por enraizamiento de ramas.

La propagación resulta sencilla a partir de esquejes, ya que la planta enraíza bien sobre sus propias raíces. Los esquejes se obtienen a partir de brotes sanos en primavera o verano y requieren una temperatura mínima de 20 °C para enraizar. Tras realizar el corte con una herramienta limpia y afilada, el esqueje debe permanecer en un lugar cálido y seco hasta que la herida cicatrice y forme un callo, proceso que varía según el grosor del tallo. Una vez cicatrizado, se coloca en un recipiente con sustrato compacto para cactus, cubierto en superficie con gravilla gruesa. El contacto directo con la gravilla evita el exceso de humedad en la zona del corte y permite que las raíces se desarrollen en el sustrato inferior. En condiciones adecuadas, el enraizamiento suele completarse entre dos y seis semanas.[6]

Otros usos

Esta especie produce frutos comestibles, aunque su sabor resulta poco sabroso.[6]

Galería

Referencias

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