Declive del periódico
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El declive del periódico es un fenómeno a nivel mundial que se refiere a la caída en la circulación y ventas de ejemplares en papel de los periódicos y también de los impresos de la prensa escrita en general, como las revistas. Esto se ha ido suscitando en la mayoría de los países del mundo y no se atribuye a una sola razón, aunque sí se le relaciona directamente como una de las consecuencias de la revolución digital, mayormente con la masificación de las redes sociales en Internet, quienes juegan un rol protagónico en la difusión de la información durante el siglo XXI, aportando también una distribución más amplia del contenido dentro de la denominada sociedad de la información.[1]
La industria de los periódicos ha sido cíclica durante su historia, obedeciendo a diferentes momentos dentro de un país, como la situación financiera, la paz y estabilidad política. Con la masificación de la radio a comienzos del siglo XX, al existir una nueva alternativa de información que dio a la audiencia una mayor elegibilidad de medios de comunicación, la prensa escrita tuvo una baja en la circulación de ejemplares, pero logró coexistir sin mayores dificultades. Misma situación a partir de los años 1950 con la aparición de la televisión como un medio informativo, no logró derribar la alta circulación de periódicos en el mundo.[2] Con la aparición de Internet y la masificación de uso, trajo consigo una serie de cambios en cómo las personas acceden a la información. Uno de los impactos directos en la venta de periódicos fue la caída del uso de los anuncios clasificados impresos por sobre sitios web especializados a esos requerimientos, donde demostraron ser más eficientes, por ejemplo, en dar de baja los avisos de compraventa en caso de concretarse la transacción. Ya en algunos países a comienzos de los años 2000 se reportaban drásticas caídas en las ventas e incluso cierres de periódicos dedicados exclusivamente a este rubro.[3]
Otras razones se le atribuyen a asociar a los propietarios de los periódicos de más alta circulación con el grupo dominante de un país en particular, conocido con el anglicismo de establishment, lo que puede producir sentimientos de desconfianza y recelo por parte de sectores opositores a sus gobiernos, activistas en favor de la libertad de prensa, antimonopolistas contra el control de medios y a favor del pluralismo editorial, lo que a su vez también se encuentra directamente relacionado con la concentración de la propiedad de los medios de comunicación, sean estos controlados por el gobierno o privados.[4]