Yegros

despoblado español del municipio de Mora, en la provincia de Toledo From Wikipedia, the free encyclopedia

Yegros es un despoblado situado en el término municipal de Mora, en la provincia de Toledo, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España. Se ubica en el paraje conocido como «Paraje de Yegros», al noroeste del municipio de Mora.

Datos rápidos Coordenadas, Entidad ...
Yegros
Despoblado

Yegros ubicada en España
Yegros
Yegros
Localización de Yegros en España
Yegros ubicada en Provincia de Toledo
Yegros
Yegros
Localización de Yegros en Toledo
Coordenadas 39°43′10″N 3°45′16″O
Entidad Despoblado
 País EspañaBandera de España España
 • Comunidad autónoma Castilla-La Mancha Castilla-La Mancha
 • Provincia Toledo Toledo
 • Municipio Mora
Altitud  
 • Media 690 m s. n. m.
Población (2024)  
 • Total 0 hab.
 Densidad 0 hab./km²
Huso horario UTC +1
 • en verano UTC +2
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Toponimia

El topónimo «Yegros» aparece documentado ya en fuentes medievales de la Orden de Santiago, donde se menciona la «dehesa de Yegros» como parte de las posesiones de la encomienda de Mora a comienzos del siglo XIII.[1] Según estos estudios, el término procede del latín «aegrus», que significa «enfermo» o «enfermedad».

Geografía

Yegros se localiza a 3,78 km al noreste del casco urbano de Mora y a unos 5 km de Mascaraque. Forma parte de la comarca tradicional de La Sisla.[2] Se encuentra a unos 755 metros sobre el nivel del mar.

En la zona del paraje encontramos varios arroyos tributarios del río Algodor, entre los que destaca el arroyo del Prado Redondo, el cual es conocido en este tramo como arroyo de Yegros, que atraviesa la zona antes de desembocar en el Algodor.

Historia

En 1150, Yegros fue donada junto con Yegrillos por el rey Alfonso VII al Concejo de San Vicente, si bien pocos años más tarde, concretamente en 1219, el rey Fernando III entregó la heredad de Yegros a la Orden de Santiago al mismo tiempo que le cedía el Hospital de Toledo, obteniendo también Yegros el título de villa.[2] Yegros pasó así a formar parte de la Encomienda del Hospital de Toledo, la cual estaba compuesta, además de por la propia heredad, por el Hospital de los caballeros de la Orden en la ciudad de Toledo, el de Santiago de Dos Barrios, diversas heredades en el alfoz de Ávila, Dos Barrios, Maqueda, Mascaraque, ciertos lugares de Toledo y dos dehesas, la Fuente del Majuelo en el Campo de Montiel y la Alameda en León.[3] En el año1241 se repuebla Yegros.[2]

Se conocen destrozos en Yegros durante la Guerra de las Comunidades, pues el lugar fue quemado y quedó destruido. A causa de esta devastación, quedó documentado que no había nadie que labrara la tierra en aquel lugar.[4]

A mediados del siglo XVI, el rey Felipe II acordó vender las alcabalas de la dehesa de Yegros que en ese entonces pertenecían a las Órdenes Militares. Esta medida fue parte de las ventas de bienes de la Corona motivadas por las necesidades económicas de la Hacienda Regia. De esta forma, las rentas de Yegros se vieron afectadas por los arbitrios que el monarca se vio obligado a tomar, que incluyeron la venta de jurisdicciones, alcabalas, tercias y otras rentas perpetuas a finales de aquel siglo.[3]

En junio del año 1569, el rey Felipe II acordó la venta de las alcabalas de la dehesa de Yegros a Francisco de Rojas, regidor de Toledo. El rey hizo esta venta basándose en los permisos que le habían concedido los Papas para desvincular bienes y rentas de las Órdenes Militares y así poder obtener fondos para la Corona. El acuerdo incluía, junto con las alcabalas de Yegros, la venta de la villa de Mora y las alcabalas de Layos.[3]

Para cuando esta venta se llevó a cabo a mediados del siglo XVI, Yegros llevaba ya tiempo despoblado. Sin embargo, los restos de edificios en ruinas, indicaban que antes había sido un lugar con una población estable e importante.[3] En 1569, al hacer la valoración de la dehesa, solo quedaba en pie una casa de la Orden de Santiago. Esta casa servía para administrar justicia, pues tenía su propia cárcel, horca y picota para juzgar los delitos dentro de la jurisdicción de Yegros. Los ganaderos que utilizaban el término ese año declararon que Yegros era una dehesa cerrada y bien marcada por mojones. Su tamaño aproximado era de legua y media de largo, yendo desde el límite de Mora hasta el de Huerta de Valdecarabanos, y de una legua de ancho, desde Camporey hasta el término del Castillo, que pertenecía a Mora.[3]

El espacio que formaba la dehesa de Yegros se dedicaba principalmente a la agricultura y la ganadería. La parte agrícola se dividía en dos usos principales: unas 2.000 fanegas estaban destinadas a tierra de labor, las cuales producían aproximadamente 7.000 fanegas de pan, repartidas entre trigo y cebada. La mayoría de estas tierras eran cultivadas por vecinos de Mora y Mascaraque, quienes pagaban al Hospital de Santiago diez ducados por yugada arrendada. Además, había unas 1.700 aranzadas de viñas y majuelos repartidas sobre todo entre los vecinos de Mora (1000 aranzadas) y Mascaraque (600 aranzadas), pagando cada uno un real al Hospital por aranzada. La mayor parte de estas viñas eran de plantación reciente, habiendo comenzado a dar fruto dos o tres años antes de 1569. Su producción creció notablemente, pasando de 1000 arrobas de vino en 1566 a 3000 en 1568. Algo similar ocurría con los 5000 olivos plantados entre las viñas, que justo entonces empezaban a fructificar. El resto de la dehesa se utilizaba como pasto, especialmente para ganado lanar y cabrío. Esta zona se arrendaba dividida en cuatro cuartos, generalmente por un periodo de nueve años, principalmente a vecinos de Mora y Huerta de Valdecarabanos.[3]

Una vez conseguida la información de la dehesa, y para cumplir lo pactado con Francisco de Rojas, el rey Felipe II ordenó al juez Fermín Cruzat llevar a cabo la averiguación del valor de las alcabalas de Yegros. El trabajo consistía en calcular las rentas de la dehesa durante los cinco años comprendidos entre 1564 y 1568. Se debía tasar el valor total del ganado y de los productos agrícolas que se obtenían, así como el de los alimentos y mercancías que se hubiesen vendido, para luego calcular el diez por ciento que correspondería a la alcabala.[3]

A raíz de la orden, el mayordomo del Hospital de Santiago de Toledo, responsable de sus bienes, junto con el administrador Hernando de la Losa, presentaron un informe sobre las rentas de Yegros. Gracias a esta documentación se supo que las alcabalas de Yegros estaban cedidas al Hospital de Santiago mediante un acuerdo de trece años que había comenzado en 1564, por un precio fijo de 6.000 maravedís anuales. Durante los primeros cuatro años (de 1564 a 1567), el propio Hospital cobró y administró las alcabalas. En este periodo, los administradores cobraron directamente 650 maravedís de ciertas ventas y percibieron 27.675 maravedís correspondientes al impuesto de las viñas y majuelos que se habían vendido, calculado a razón de veinte maravedís por cada millar. Sin embargo, en 1568, el Hospital decidió arrendar las alcabalas de Yegros a Juan de Falencia, vecino de Mora, por 12.000 maravedís anuales, una cantidad que se mantuvo en 1569. Aunque no se pudo saber el valor de las alcabalas de todas las tierras vendidas ese año por falta de un libro de cuentas del arrendador, se conoce que Falencia también cobró 20 maravedís por millar y que obtuvo 750 maravedís por la venta de nabares y melonares. Además, tenía acordado con los arrendadores de los pastos un cobro de ocho reales anuales como alcabala por las ventas de ganado en la dehesa.[3]

Eso implicaba que la actividad comercial de Yegros era muy escasa en el siglo XVI. Los pastores y los labradores que trabajaban las viñas y las tierras, la mayoría procedentes de Mora, Mascaraque y Toledo, traían consigo sus propios suministros y alimentos, lo que significaba que se vendían muy pocos productos dentro del término. De hecho, la venta de la lana y los corderos se realizaba principalmente fuera, en Mora, donde se esquilaba el ganado, o en Orgaz, aunque algunos productos de huerta se vendían ocasionalmente en Tembleque. Las alcabalas de Yegros no suponían un beneficio importante para Francisco de Rojas, pero la venta servía al rey Felipe II como una forma de recompensar los servicios que el regidor le había prestado.[3]

El 1 de abril de 1752, se respondieron a las preguntas del Catastro de Ensenada. Se puede consultar las respuestas íntegras en Wikisource. [5]

Durante la Guerra de la Independencia, en el año 1808, un contingente del ejército francés ocupó Mora. Las tropas francesas utilizaron la ermita de San Marcos de Yegros como prisión para los detenidos. Los franceses también realizaron ajusticiamientos en una horca que se encontraba en el área.[6]

Aparece descrita en el tomo once del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

MARCOS DE YEGROS (SAN): desp. en la prov. de Toledo, part. jud. de Orgaz, térm. de Mora, sit. en el camino de la Mancha para Toledo: tiene una casa-palacio para habitacion y residencia del alc. m. y dependientes de la encomienda de Yegros, de la orden de Santiago: su TERRENO es de pasto y labor con un buen plantio de viñas.
(Madoz, 1848, pp. 218)

Sobrevivió como quintería y mantuvo una población residual y muy reducida hasta los inicios de la segunda mitad del siglo XX. En la actualidad, no quedan restos de los edificios que componían esa quintería se encuentran y el lugar carece de cualquier tipo de población estable.

En 2019, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Castilla-La Mancha llevó a cabo un proyecto de prospección y excavación en el Paraje de Yegros que reveló cimentaciones de muros laterales y estructuras anexas a la cabecera de la ermita. Los análisis de mampostería han permitido identificar al menos dos fases constructivas, una medieval y otra de reforma tardía.[6]

Patrimonio

Ermita de San Marcos de Yegros

La ermita de San Marcos de Yegros, construida en el siglo XIII y reformada posteriormente en época barroca, es lo único que queda del despoblado. Se encuentra en ruinas, y solo se conservan fragmentos de muros de mampostería y sillares calizos, restos de bóveda apuntada y trazas de cornisa moldurada, todo ello cubierto en parte por la vegetación.[cita requerida]

Referencias

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