Distrofia corneal de Meesmann
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La distrofia de Meesmann, también llamada distrofia epitelial juvenil hereditaria es una enfermedad hereditaria del ojo que se caracteriza por la aparición de pequeños quistes en la superficie de la córnea que se rompen hacia el exterior y provocan la aparición de erosiones corneales recidivantes. Esta entidad se clasifica dentro del grupo conocido como distrofias corneales que incluyen otros muchos procesos de carácter hereditario, como la distrofia endotelial de Fuchs.[1][cita requerida]
| Distrofia de Meesmann | ||
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Pequeñas vesículas en la córnea de un paciente con Distrofia de Meesmann | ||
| Especialidad | oftalmología | |
| Síntomas | Microquistes intraepiteliales de la córnea anterior, erosiones corneales, fotofobia, lagrimeo, pérdida de agudeza visual intermitente (raramente alterada gravemente), distrofia corneal no progresiva, opacidades corneales punteadas finas, sensación episódica de cuerpo extraño, aumento de la producción de lágrimas, escozor ocular, blefaroespasmo | |
| Sinónimos | ||
| distrofia epitelial corneal juvenil; distrofia epitelial hereditaria juvenil; distrofia epitelial hereditaria juvenil de Meesmann; MECD; distrofia corneal de Meesmann; distrofia epitelial corneal de Meesmann; distrofia de Stocker-Holt | ||
La MECD tiene un patrón de herencia autosómico dominante.[2]

Síntomas
Genes asociados:
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Si se observa la córnea del paciente mediante una lámpara de hendidura, puede apreciarse con claridad la presencia de pequeñas vesículas en la porción más superficial de la córnea o epitelio. Son visibles desde el primer año de vida y aumentan progresivamente en número con el paso de los años.
Los síntomas principales consisten en episodios recurrentes de dolor ocular, enrojecimiento ocular y fotofobia ocasionados por las erosiones corneales. A veces se producen como secuela de estos episodios opacidades de la córnea que pierde su transparencia durante el proceso de cicatrización, lo cual ocasiona un déficit de capacidad visual permanente. [1]
Tratamiento
El tratamiento se basa en la vigilancia de las erosiones corneales y diferentes tratamientos tópicos para favorecer la cicatrización sin secuelas. Puede ser preciso la administración de antibióticos para evitar infecciones sobreañadidas.
En los casos en que ya se hayan producido opacidades corneales que disminuyan de forma importante la visión, es necesario realizar una queratoplastia (trasplante de córnea). Esta puede ser laminar o penetrante dependiendo del espesor de tejido a sustituir.[1]