Donato Magno

Donato Magno fue el personaje que dio nombre a la secta cristiana cismática donatista constituida en el Norte de África. Se cree que murió hacia el año 355. From Wikipedia, the free encyclopedia

Nacimiento Siglo III Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 355 Ver y modificar los datos en Wikidata
Donato Magno
Información personal
Nacimiento Siglo III Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 355 Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Presbítero católico Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados Obispo Ver y modificar los datos en Wikidata

Donato Magno fue el personaje que dio nombre a la secta cristiana cismática donatista constituida en el Norte de África. Se cree que murió hacia el año 355.

Poco se sabe de sus primeros años, a causa de haberse perdido su correspondencia y sus trabajos iniciales. Figura como Demetrio Casae Nigrae en los registros eclesiásticos correspondientes a octubre del año 313. Casae era un asentamiento situado en la frontera sur de las llanuras de Numidia, al sur de Teveste, un área ocupada predominantemente por descendientes del pueblo bereber.

El motivo fue que el obispo Melquíades le halló culpable de rebautizar a los clérigos lapsi de las persecuciones cristianas, con lo que se originó un cisma con la Iglesia. Estos acontecimientos pueden haber tenido lugar hacia el año 311, antes de que Donato llegara a Cartago.

El fondo de la controversia fue la oleada de persecuciones anticristianas que desató el emperador Diocleciano. Algunos dirigentes de la Iglesia, que no deseaban sufrir torturas ni convertirse en mártires, estuvieron dispuestos a adorar a los dioses del viejo panteón, considerados ídolos por los cristianos, o a entregar los Libros sagrados y las propiedades eclesiásticas a las autoridades imperiales. Estos llegaron a ser conocidos como traditores. Uno de ellos, llamado Félix de Aptungi, participó —entre otros— en la consagración episcopal, como obispo de Cartago, de Ceciliano. Los fieles que se negaron a aceptar su autoridad eligieron a Majoriano como obispo rival o antiobispo. Éste murió al poco tiempo, y le sucedió Donato, dispuesto a continuar la lucha.

Cisma

El cisma entre las dos ramas cristianas se centró en la situación del clero traditor. Los donatistas sostenían que aquellos no podían ser readmitidos si no se volvían a bautizar y a ordenar. Asimismo sostenían que los rituales eclesiásticos llevados a cabo por los mismos eran inválidos. Por tanto, las personas que habían sido bautizadas o consagradas no debían ser reconocidas por la Iglesia. Esto era relativamente consistente con el pensamiento de san Cipriano, que murió mártir unos cincuenta años atrás. Sin embargo, la Iglesia romana creía que los clérigos lapsos podían llevar a cabo su labor si seguían el ritual eclesiástico.

Ante esta situación, la secta donatista se expandió durante cuarenta años, aunque no consiguió el reconocimiento oficial. Este esfuerzo fracasó porque los donatistas fueron incapaces de probar en una serie de concilios que Ceciliano había sido un traditor, o que lo había sido el obispo que le ordenó, Félix de Aptunga, pero triunfó momentáneamente debido a la impopularidad de Ceciliano entre la administración romana y la población rural. Además, los obispos y sacerdotes donatistas estaban más próximos a los campesinos, tanto a los granjeros romanos como a los descendientes de los indígenas bereberes y fenicios anteriores a la conquista romana. En efecto, la mayoría de su clero hablaba las lenguas vernáculas libia o púnica, tan bien como el latín, mientras que el clero católico, sólo el latín.

Expansión donatista

El donatismo después de Donato

Bibliografía

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