Tarentola mauritanica

especie de reptil From Wikipedia, the free encyclopedia

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es un pequeño reptil de la familia Phyllodactylidae ampliamente distribuido por los países de la cuenca del Mediterráneo.

Datos rápidos Salamanquesa común, Estado de conservación ...
Salamanquesa común
Estado de conservación
Preocupación menor (LC)
Preocupación menor (UICN 3.1)[1]
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Orden: Squamata
Suborden: Gekkota
Familia: Phyllodactylidae
Género: Tarentola
Especie: T. mauritanica
Linnaeus, 1758
Distribución

alt=Distribución mundial de Tarentola mauritanica.
(Rojo) Nativo. (Azul) No nativo.
Distribución mundial de Tarentola mauritanica.

(Rojo) Nativo. (Azul) No nativo.
Subespecies
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Es bastante común en la península ibérica, con frecuencia conviviendo con los seres humanos en edificios de pueblos y ciudades.

Ha sido introducida en las islas Baleares en el Mediterráneo, Azores[2] y Madeira y en el continente americano en Montevideo (Uruguay), Asunción (Paraguay), Santiago (Chile), Guayaquil (Ecuador), varias ciudades de Argentina, ciudades de México y California (Estados Unidos).[1]

Descripción

Los adultos pueden llegar a medir de 5 a 15 cm, sumado a una longitud similar para la cola. Los machos se distinguen de las hembras por presentar un mayor tamaño corporal y una cabeza más grande.[3] Estas diferencias están relacionadas con comportamientos de cortejo y con enfrentamientos territoriales asociados a la selección sexual.[4]

La cabeza, el cuerpo y la base de la cola presentan una compresión dorsoventral. El dorso, las extremidades y la cola están cubiertos por prominentes bultos cónicos. En la parte superior de la cabeza posee pequeñas escamas de forma poligonal, y en el dorso se observan entre 10 y 14 hileras de grandes tubérculos aquillados, rodeados a su vez por otros de menor tamaño también aquillados.[4] Su cuerpo es robusto, aplastado, y su cabeza grande y ancha, triangular y separada del cuerpo por un pescuezo marcado. Cuando pierde su cola puede regenerarla, aunque la nueva es más lisa y carece de bultos. Su color habitual es de un gris pardusco o marrón, con variaciones desde el gris blanquecino hasta el casi negro, con manchas más claras y oscuras; el vientre es blanquecino. Sin embargo su color cambia de intensidad dependiendo de la luminosidad que recibe su piel: cuando se encuentra activa durante el día el color es más oscuro que durante la noche. Su boca es obtusa, y sus ojos grandes, sin párpados y con pupila vertical. Los dedos, cinco en cada extremidad, tienen protuberancias laminares laterales e inferiores que le proporcionan cierta adherencia para trepar y desplazarse por superficies verticales (incluso en cristales).

Se ha documentado que esta especie puede actuar como vector de organismos perjudiciales para otras especies, lo que provoca un impacto negativo en las poblaciones de fauna nativa dentro de su área de distribución. Asimismo, se han registrado casos en los que Tarentola mauritanica ha sido identificada como posible transmisora de Salmonella a seres humanos.[5]

Esquema de la base de un gecko de pared. En cada dedo del pie hay láminas adhesivas no divididas (fondo gris), que permiten que trepe incluso en superficies muy lisas a lo largo. Además, hay garras claramente visibles en los dedos tercero y cuarto. (Imagen: T. Machts, no exhaustiva))

Aunque la mayoría de las personas creen, erróneamente, que la facultad que tienen las salamanquesas para trepar y adherirse a paredes verticales o, incluso, deambular en los techos boca abajo, se debe a que en los dedos de sus patas cuentan con múltiples ventosas, en realidad el mecanismo que esencialmente emplean estos reptiles es el fenómeno del denominado principio de las fuerzas de Van der Waals. Las fuerzas o interacciones de Van der Waals son las fuerzas atractivas o repulsivas entre moléculas distintas a aquellas debidas a un enlace intermolecular o a la interacción electrostática de iones con moléculas neutras. Al margen, es cierto que los dedos tienen láminas escamosas que también le ayudan en dicha tarea, pero carecen de ventosas.

Tarentola mauritanica a punto de atacar

Hábitat y comportamiento

Normalmente habita en edificios cerca de las luces, estructuras antiguas, galpones, casas abandonadas, coches abandonados, ruinas, rocas y campos pedregosos, troncos de árboles, etc. siempre y cuando estén cerca de los insectos para devorar, distribuyéndose por ambientes muy variados.

Las salamanquesas comunes son animales nocturnos, aunque en ocasiones se muestran activas en torno al crepúsculo o incluso durante el día, especialmente en los días soleados del fin del invierno. Sienten preferencia por los lugares soleados próximos a sus escondrijos.

Ejemplar cazando una polilla.

Se alimentan principalmente de insectos en los meses calurosos del año y a menudo se encuentran cazando los insectos nocturnos que son atraídos por luces, lámparas, etc., como mosquitos, polillas, hormigas e, incluso, arañas. Comen grillos, cucarachas, polillas, moscas, mosquitos, arañas, hormigas etc., ya que son insectívoras, aunque ante la falta de insectos son capaces de devorar a otras especies de reptiles pequeños, incluida su propia especie.[6]

Incuban dos huevos casi esféricos dos veces al año, entre abril y junio en el hemisferio norte. Después de cuatro meses nacen las pequeñas salamanquesas con menos de 5 cm de longitud. Crecen muy lentamente y viven hasta 8 años en cautividad.

Eventualmente, emiten sonidos y chirridos en su interacción con otros ejemplares. Suelen ser territoriales y defienden su morada y zona de caza, los cuales usualmente se encuentran muy próximos. Las salamanquesas tratan de evitarse entre ellas manteniendo ciertas distancias de seguridad que les permiten proteger y defender sus territorios de caza que a veces se solapan entre sí, aunque machos y hembras se acercan con precaución cuando a finales de la primavera y principios del verano copulan entre ellas. Aunque pueden trepar con suma facilidad, suelen mantener sus contactos sexuales sobre el suelo en plena oscuridad, momento en el que son más vulnerables.

Debido a que son de sangre fría y no pueden controlar su temperatura corporal internamente, deben asolearse o ubicarse a la sombra en función de las condiciones climáticas reinantes. De esta manera regulan su temperatura corporal. Por esta razón, durante el invierno (en zonas templadas) se ven obligadas a hibernar.

Distribución

Es una especie originaria de África que posteriormente se expandió a Europa, Asia y América. En la región mediterránea europea, su distribución incluye Portugal, el sur de Francia, España, Mónaco, Italia, la península Balcánica y parte de Grecia. En el continente africano, se encuentra a lo largo de la costa mediterránea hasta Egipto y, hacia el oeste, hasta el Sahara Occidental.[7]

Es considerada una especie con alto potencial invasor debido a su notable capacidad de adaptación a entornos antrópicos. Su llegada a nuevas regiones suele producirse por el transporte accidental de mercancías o mediante el comercio ilegal de mascotas.[8]

Introducción en Argentina

En Argentina, la especie ha sido registrada en las provincias de La Pampa y de Buenos Aires —particularmente en los municipios de Junín, Pehuajó, Las Flores, Saladillo, La Plata, Berisso, La Costa, Pinamar, General Pueyrredón y Necochea, además de los registros adicionales en Bahía Blanca y Tandil—,[9] así como en Tucumán, Salta, Neuquén,[10] Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza.[11]

Registros:

El primer registro documentado de esta especie en Argentina data de 1980, aunque existen reportes previos de avistamientos en 1970 y 1963, todos correspondientes a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En Tucumán, el primer registro se remonta a 1977, aunque sin evidencia material; posteriormente, otros autores confirmaron su presencia en la provincia.[12]

En Buenos Aires, los primeros registros fueron realizados por Castello y Rivas en 1980, con un nuevo registro en 1983.[13] En Río Negro, la especie fue reportada por Williams y colaboradores en 2014 y nuevamente en 2021.[12] En Tucumán, Cabrera y Guerra registraron ejemplares en 2006, seguidos por otro registro en 2019. En Salta, el único registro conocido fue efectuado por Díaz-Fernández en 2019, mientras que en Rosario (Santa Fe) fue reportada por Scrocchi ese mismo año.[13]

Desde 2014 se han registrado avistamientos en la provincia de Neuquén (con un total de 12 registros), lo que amplía la distribución conocida de la especie hacia el sur en aproximadamente 975 kilómetros. En 2015 se colectaron dos ejemplares —un macho y una hembra— en Neuquén, los cuales fueron depositados en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales “Juan Carlos Salgado”.[14]

Subespecies

Salamanquesa en un fregadero
  • Tarentola mauritanica fascicularis (Daudin, 1802)
  • Tarentola mauritanica juliae (Joger, 1984)
  • Tarentola mauritanica mauritanica (Linnaeus, 1758)
  • Tarentola mauritanica pallida (Geniez, 1999)

Nombres comunes

En el sur de Castilla y León recibe el nombre de aldabón, en Extremadura santorrostro, saltaojos, saltarrostro, zaparrostro o santomostro, en la Región de Murcia pelá, en Aragón esgarrarropas o tiñosa y en algunas zonas de Andalucía y Castilla-La Mancha (algunos pueblos de Ciudad Real), recibe nombres como escorpión o escupión. En muchos casos se confunde su nombre con el del anfibio urodelo salamandra, con el que no tiene nada que ver.

En otros lugares e idiomas de la península ibérica como en Portugal recibe el nombre de osga, en Galicia ladra[15][16][17][18] y en Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Baleares dragó, aunque también dragonet, andragó, talla-robes o dragolí.[19]

Imágenes

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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