Dulcería de Celaya
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| Dulcería de Celaya | ||
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Dulcería de Celaya en 2005. | ||
| Tipo | dulces | |
| Fundación | 1874 (151 años) | |
| Fundador | Alfredo Guízar, Álvaro Guízar | |
| Sede central |
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| Área de operación | México | |
| Coordenadas | 19°26′03″N 99°08′12″O / 19.43418, -99.13677 | |
| Sitio web | ||
Dulcería de Celaya es una dulcería mexicana dedicada a la producción y venta de dulces típicos mexicanos. Fue fundada en 1874 en la antigua calle de Plateros —hoy Madero— y mudada en 1900 a la del Cinco de Mayo, y es uno de los establecimientos en funcionamiento más antiguos de la Ciudad de México y también una de sus dulcerías más antiguas.[1] La dulcería ofrece más de 90 variedades de dulces: príncipes de nuez, gaznates, puerquitos de piloncillo, cocadas, reinas, suspiros, jamoncillos, manzanitas de limón, queso de tuna, figuras de almendra, entre muchos otros. Además de su matriz en el centro histórico, cuenta con una sucursal en la calle de Orizaba, en la Colonia Roma.
En 1874, los hermanos Alfredo y Luis Guízar fundaron la Dulcería de Celaya. En sus primeros años fue una tienda donde se vendían dulces típicos traídos de diferentes regiones de México. Con el propósito de elevar la calidad de los productos que vendían en su tienda, la familia Guízar decidió adquirir las recetas originales de sus productores y así garantizar la calidad de sus postres, usando ingredientes de alta calidad. Después de comprar las recetas comenzaron a producir los dulces en el sótano de su hogar, en esos tiempos la producción era solamente de una charola al día.[2]

La primera tienda se ubicaba en la avenida Plateros (hoy en día Madero), junto al café de La Concordia, un café antes reconocido por ser el punto de encuentro de la burguesía del Porfiriato.[3] A principios del siglo XX Porfirio Díaz decide ampliar la avenida Cinco de Mayo, para esto manda destruir el Gran Teatro Nacional que cerraba la calle a la altura de la calle de Bolívar, y sobre ese construye una gran avenida, Cinco de mayo, que conecta al Palacio de las Bellas Artes y el Zócalo. Guízar aprovechó las circunstancias y reubicó la dulcería al número 39, la tienda matriz de hoy en día. La tienda tiene un estilo arquitectónico art nouveau, con interiores dorados, espejos franceses de la época, piso de azulejos verdes y aparadores de encino.[4]
Con el paso del tiempo, en 1934 abrieron una segunda sucursal en la Colonia Roma en la calle de Orizaba con número 37.

