En el cuento, la gente de la ciudad de Canillo deciden contratar un gaitero para amenizar el baile de la fiesta mayor, pero cuando la noche empieza a caer el gaitero aún no ha llegado. Resulta que el gaitero, en su camino a la fiesta, fue sorprendido por una manada de lobos en la montaña Casamanya. El gaitero asustado empezó a huir pero, viendo que los lobos le atraparían, logró subir a un árbol para escapar de la manada. Mientras subía, la gaita se le quedó atrapada entre las ramas, y cuando la intentó liberar, con la presión salió un sonido tan aterrador que las bestias echaron a correr. Así pudo salvarse y llegar a salvo al pueblo.[1]
Dependiendo de la versión de la leyenda, un grupo de investigación encontró al día siguiente al gaitero, que había seguido tocando la gaita para mantener alejados a los lobos, o bien llega tarde a la fiesta habiendo tocado la gaita durante todo el camino.