El hecho evidente de que el personaje de Ellery les fue inspirado a sus autores por las novelas de S.S. Van Dine sobre el detective aficionado “Philo Vance” se mantiene aún en este intrigante relato, que tiene también aspectos en común con la posterior novela de John Dickson Carr “Los tres féretros” (1935), en cuanto que en ambas la trama se centra sobre tres hermanos procedentes de un mismo país, centroeuropeo en este caso, involucrados en un hecho violento acaecido muchos años atrás.
La novela mantiene la habitual introducción del anónimo “JJ McC”, amigo de la familia Queen, así como el acostumbrado “desafío al lector” una vez introducidas todas las pistas necesarias para la solución final con las que los autores rompían la cuarta pared, pero es la primera de la serie inicial de nueve en la que el joven Ellery realiza por sí solo la investigación de un caso, fuera de la ciudad de Nueva York y sin la ayuda de su padre, el inspector Richard Queen de la Brigada de Homicidios neoyorquina, ni la presencia de los habituales sargento Velie y el joven ayudante Djuna.
En un estricto ejercicio de lógica deductiva, Frederick Dannay y Manfred Lee proporcionan al final la solución que demuestra la correcta posibilidad que apunta al autor de los crímenes. El juego limpio de las novelas enigma se cumple en este caso de manera magistral, manteniendo la intriga hasta las últimas líneas de la narración. “El misterio de la cruz egipcia”, que tendrá su complemento años más tarde con el relato “...Y en el octavo día”, muestra también cómo los elementos de tipo religioso y las evocaciones de un pasado que regresa lleno de rencor y venganza son líneas constantes en la trayectoria de los autores Dannay y Lee.
La novela ha tenido diversas ediciones en castellano, las más recientes de las cuales en "Gerpla, Germán Plaza", "Printer Internacional", "Planeta", “Editorial Picazo” y en “Círculo de lectores”, y a ella le siguió la publicación de "El misterio de la pistola americana" (The American Gun Mystery).