Enzo D'Alò comenzó estudiando música —toca el saxofón y la flauta travesera. En 1979, mientras realizaba la prestación sustitutoria como objetor de conciencia, trabajó con niños, filmando sus dibujos y montándolos con su propia música. Así nació su vocación cinematográfica, que le llevó a descubrir las enormes posibilidades expresivas de los dibujos animados. [2]
Desde 1983 es autor y director de series de televisión y largometrajes, muy bien valorados por el público y la crítica. Sus obras tienen un estilo visual muy variado, resultado de la colaboración con distintos dibujantes. Así, por ejemplo, ha trabajado con Paolo Cardoni en La Freccia azzurra (1996) o con Walter Cavazzuti en La gabbianella e il gatto (1998) y Momo alla conquista del tempo (2001). [2]
En sus películas son comunes las referencias a grandes escritores ( Sepúlveda, Ende, etc.), y el gusto por historias que puedan disfrutar públicos de todas las edades. Enzo D'Aló consigue hablar también de temas importantes, como la integración, la ecología, la amistad, etc. y lo hace con lirismo e inteligencia. [2]