Etiquetas electrónicas
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Una etiqueta electrónica (en inglés Electronic Shelf Label, ESL) es un sistema usado por los vendedores al por menor para mostrar el precio de los productos en sus comercios. Los precios de los productos se actualizan siempre que se cambia el precio en un sistema de gestión central.
Se espera que el mercado de las etiquetas electrónicas experimente un crecimiento exponencial alrededor del año 2024 cuando se prevé que la industria global de etiquetas electrónicas registre más de un 16% de la TCAC.[1]
La mayoría de los usuarios finales de las etiquetas pertenecen a la industria de la venta al por menor. El rango de usuarios varía desde el sector de la alimentación, ferreterías, tiendas de deporte, mobiliario y electrodomésticos hasta la electrónica.[2]
Esta previsión de crecimiento se debe a la adopción creciente de las etiquetas por la industria ya que hacen más accesible para las cadenas la gestión de los precios, reduciendo el tiempo que implica el cambio de etiquetas.
Con el rápido desarrollo del llamado “internet de las cosas” y su inclusión en el sector más del 79% de los vendedores en América del Norte están invirtiendo en etiquetas electrónicas y otros dispositivos inteligentes. Un 72% de estos vendedores tiene planeado reinventar la gestión de su cadena logística adoptando las etiquetas en sus tiendas y, como resultado, acelerando el crecimiento del mercado de las etiquetas.
Otros estudios muestran que Europa domina actualmente el mercado en términos de tamaño con más de un tercio del mercado registrado en 2017 debido a la fuerte presencia de vendedores al por menor propios e internacionales. Sin embargo, se espera que el mercado en Asia-Pac crezca al máximo de la TCAC en el período previsto. El mercado en esa zona está segmentado en China, Japón, Australia, Singapur, Corea del Sur y el resto de la región. Los únicos países con un mercado potencial son China, Japón, Australia, Singapur y Corea del Sur. Además, la expansión a larga escala de vendedores al por menor en la región es la responsable de este crecimiento previsto. Un estudio de la ABI Research concluyó que el mercado global de etiquetas electrónicas podría llegar a dos mil millones de dólares en 2019.
Primera generación: comunicación por infrarrojos y pantallas de cristal líquido LCD
Las etiquetas electrónicas usan papel electrónico o pantallas de cristal líquido para mostrar el precio del producto al consumidor. El papel electrónico se usa mucho porque proporciona nitidez y admite imágenes gráficas.
Una red de comunicación emite el precio para que se muestre de forma automática y se actualice cada vez que se cambia. Esta red es la diferencia principal y la razón por la que las etiquetas electrónicas suponen un avance importante. La comunicación inalámbrica debe tener un rango, una velocidad, una duración de batería y fiabilidad razonables. El método de comunicación inalámbrica puede tratarse de radiofrecuencia, infrarrojos, e incluso de luz visible. Actualmente el mercado se inclina hacia las etiquetas electrónicas con radiofrecuencia con integraciones adicionales.
Las LCD muestran las etiquetas electrónicas de manera similar a como una calculadora muestra los números. Cada número en una pantalla LCD está compuesto de siete barras y segmentos. El valor numérico que se muestra en las etiquetas se consigue activando diferentes combinaciones de esas siete barras y segmentos. Un inconveniente de este tipo de pantalla es la dificultad para mostrar algunas letras. La tecnología usada para conectar con la etiqueta es la comunicación infrarroja. Los valores de la pantalla LCD se establecen mediante el rebote de los infrarrojos. Sin embargo, la velocidad de la transmisión se ve muy comprometida debido a la compresión de datos de cada paquete de datos del transmisor.
Segunda generación: Papel electrónico e infrarrojos o radiofrecuencia
A veces se hace referencia al papel electrónico como tinta electrónica o e-paper. Describe una tecnología que mimetiza la apariencia de la tinta o el papel común. Una pantalla de papel electrónico se compone de cápsulas en una película fina. Cada partícula de la cápsula emite un color y una carga eléctrica diferente. Los electrodos se posicionan arriba y abajo la película de cápsulas y cuando se aplica una carga a un electrodo en particular, la partícula de color se moverá ya sea arriba o abajo de la cápsula, permitiendo que la etiqueta muestre un color determinado. El papel electrónico usa a menudo infrarrojos o radiofrecuencia para comunicar el transmisor con las etiquetas. En lo referente a la radiofrecuencia normalmente se usa a baja frecuencia para etiquetas simples. Sin embargo, el principal inconveniente es que dificulta mostrar imágenes segmentadas.
Tercera generación: geolocalización y buscador de productos
Las etiquetas electrónicas que podemos encontrar en la actualidad utilizan el papel electrónico y la radiofrecuencia pero integrando aplicaciones del sector como la vigilancia electrónica de artículos, la señalización digital y el “People counter".
Con la integración de estos dispositivos, tanto si funcionan por vídeo o Bluetooth se puede monitorizar a los clientes que están en la tienda basándose su movimiento. Se puede subir un plano de la tienda al software de control de las etiquetas electrónicas. Se registra a los clientes mediante el sistema “people counter” o mediante sus dispositivos Bluetooth para determinar su posición en la tienda en cada momento.