El VII Concilio de Toledo fue presidido por Oroncio, metropolita de Mérida, en él estuvieron presentes 30 obispos (cuatro metropolitas) y once representantes, en donde se promulgaron seis cánones de disciplina eclesiástica; posteriormente Eugenio presidió dos Concilios; el IX del 655 el X en el 656. En el primero firmaron las actas quince obispos (dos de provincia terraconense), seis abades, un delegado y cuatro nobles, sus 17 cánones hablan de la administración de los bienes eclesiásticos. En el segundo estuvieron presentes otros 16 obispos (dos metropolitas) y cinco representantes, se promulgaron siete cánones sobre la disciplina eclesiástica, se depuso a Potamio obispo de Braga por la acusación de fornicación y lo sustituyó Fructuoso de Dumio, por último se anuló el testamento de Recimiro de Dumio, siendo esto perjudicial para la Iglesia.
Después de su ardua labor, con un ánimo tímido y delicado, de salud enfermiza, alcanzó cotas muy altas de formación literaria. Fue un poeta bastante inspirado, se conservan de él un conjunto de poemas de diversos géneros en 102 partes: composiciones estrictamente literarias, epitafios y poemas didácticos de índole escolar. Para concluir, con los datos biográficos de este importante personaje consideremos que fue obispo de Toledo su tierra natal, durante doce años y murió a finales del 657.