Faláfel
plato típico de Oriente Medio y el subcontinente indio
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Faláfel o falafel[1] (en árabe: فلافل falāfil ⓘ, en arameo: ܦܠܐܦܠ) es una croqueta de garbanzos o habas. Suele consumirse en Oriente Medio, y en los últimos años se ha dado a conocer en occidente gracias a los restaurantes especializados en comida oriental y vegetariana. Tradicionalmente se sirve con salsa de yogur o de tahini, en pan de pita o bien como entrada.
Orígenes
Los orígenes del faláfel son inciertos; la hipótesis más aceptada lo ubica en la provincia romana de Egipto (Aegyptus) alrededor de mediados del primer milenio. Investigaciones sugieren que originalmente fuera preparado por los coptos como una alternativa a los platos de carne, cuyo consumo durante algunos festivos no era permitido. Más tarde, la popularidad y del plato se extendió hacia el norte, donde se adaptó al uso del garbanzo en la cocina local, y hasta el este, donde se registra una variedad de formas de preparación.[2]
Etimológicamente se considera muy probable que la palabra faláfel se deba a la forma plural en árabe de filfil (فلفل), a saber pimiento (misma raíz del sánscrito que dio origen al nombre de la planta en la mayoría de lenguas semitas e indoeuropeas). Eso se debería a su sabor picante original (en sí relacionado con la forma en la que se sirve).[2] La teoría alternativa más notable (aunque mucho por debajo de la teoría principal) relaciona la palabra con el vocablo falil del antiguo egipcio, que significa ‘pequeños pastelitos redondos’.[3]
Preparación y variantes
El faláfel (al menos al estilo de Oriente Medio) está hecho con habas, garbanzos o una combinación de ambos. La variante egipcia, llamada ta`miyya (طعمية), emplea exclusivamente habas (aunque también hay versiones con alubias, sobre todo en poblaciones del Alto Egipto), mientras que la variante levantina emplea exclusivamente garbanzos.[4] En otras cocinas del Mediterráneo (jordana, siria e incluso griega), donde el faláfel se hizo popular a la par con su expansión internacional, se hace uso de cualquiera de estos ingredientes.
Lo que hace diferente al faláfel de otras albóndigas, es que las habas o garbanzos no se cuecen: simplemente se ponen en agua hasta que se ablandan y luego se trituran (se les puede quitar la piel antes) mezclados con ajo y una buena cantidad de cilantro, principalmente, para formar una pasta. Con esa pasta se hacen unas bolas achatadas (con esta forma posteriormente se pueden meter en pan de pita) que se fríen en abundante aceite. En ocasiones puede utilizarse también harina de garbanzo, harina de trigo o pan rallado,[5] para dar más consistencia a la mezcla.
Actualmente, las tendencias culinarias han provocado el triunfo del faláfel de garbanzo sobre el faláfel de haba. En su libro Faláfel y Yo, L. Kensington explica que sólo utiliza garbanzos, no habas. Los faláfel de garbanzo se sirven en todo el Oriente Medio (donde se ha hecho tan popular que los McDonald los han servido como "McFalafel" en algunos países)[6] y se han popularizado gracias a expatriados de esos países. Los expatriados israelíes han jugado un papel crucial en la popularización del falafel de garbanzo en el extranjero, especialmente en grandes zonas de asentamiento israelí o judío, como el área metropolitana de Nueva York o en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, principalmente en el barrio de Balvanera, mientras que en Europa se ha popularizado, en su mayoría, gracias a las colonias de inmigrantes libaneses, turcos y kurdos.[cita requerida]
Presentación
Es costumbre servirlo como entrante, formando parte de una comida de entrantes típica de la cultura árabe llamada meze,[7] con el complemento de una salsa de yogur, muy común también en otros países mediterráneos como acompañamiento de muchos platos, compuesta de yogur, aceite de oliva, ajo muy picado, zumo de limón y, menta fresca picada y sal.
Los judíos yemenitas introducen el pita falafel en la década de 1930.[8] Los faláfel se sirven con ensaladas y salsa de hummus o de tahini, y meterlo en pan de pita caliente para degustarlo a modo de “bocadillo” / "sándwich".[5] Este plato se popularizó en Israel en la década de 1950.[9]
Hoy en día los faláfel se pueden comprar en la sección de refrigerados en muchos supermercados y otros establecimientos comerciales de Europa, incluyendo las tiendas halal.