Forro (náutica)
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En náutica, el forro es el conjunto de tablones de los barcos de madera y de planchas de acero en los metálicos con que se cubre el esqueleto del casco, cubiertas, mamparos, etc.
El forro exterior y el interior sobre todo constituyen elementos principales de la construcción de un buque no sólo porque son elementos insustituibles de la resistencia longitudinal, sino porque forman el vaso estanco.
Forro exterior

Está constituido por tracas de tablones de mayor o menor grueso según su importancia como elementos resistente del casco que se aplican a la superficie fuera de miembros (externa).
Las tracas están formadas por tablones que se unen, los de una misma, a tope, quedando dos tracas contiguas separadas por una línea que recibe el nombre de costura, que se calafatea. Esto mismo se ejecuta con la unión de los topes de los tablones.
El forro de uno de los costados es igual al del otro. Está formado por las tracas de aparadura o aparaduras, en número de tres, que van inmediata a la quilla y son de espesores decrecientes. En la figura 1 están indicadas en a, a1 y a2. A partir de esta última traca , entre la b y la c (fig. 1) van una serie de ellas de igual grueso, que reciben el nombre de forro de punto, cuyo grueso oscilaba de 140 a 150 mm.
A nivel de cada cubierta se encuentran otras tracas que son de mayor espesor que reciben el nombre de cintas, unidas al forro de punto por unas tracas de espesores decrecientes, por lo cual se llama forro de disminución. A las tracas altas de éste se le llaman cosederas. A las tracas de d a e se le sa el nombre de cinta principal, y a las comprendidas ente f y g y h e i, cintas segunda y tercera, respectivamente.
A las tracas fraccionadas por las portas se les llama forro de entrechazas.
En cuanto a los tablones que componen cada una de las tracas del forro exterior, que no se ensamblan por sus extremos, deben repetirse de tal manera que dos uniones de ellos en dos tracas contiguas disten horizontalmente 1,5 cm como mínimo. Además, como para una misma fracción de eslora la superficie de costado en las amuras y aletas es menor que en el centro, resulta imposible que las tracas corran de popa a proa con la misma anchura ni aunque sea posible que todas ellas hagan ese recorrido. Por eso ha de instalarse el forro del modo siguiente: las cintas se colocan paralelamente a las líneas de batiportes, terminando en la roda con igual anchura. Las aparaduras se conservan también de la misma anchura. Las tracas intermedias se trazan dividiendo en el mismo número de partes iguales las partes de cuaderna maestra y roda comprendidas entre la cinta principal y tercera aparadura, siendo cada división de la cuaderna igual al ancho de un tablón; las de la roda resultarán menores y las tracas se van disminuyendo progresivamente, o de cada dos se hace una, o de cada tres dos. Análogamente se distribuyen las de popa. En ambos casos los tablones que se sustituyen reciben el nombre de atunes.
La sujeción de los tablones a las cuadernas se hace mediante pernos, clavos y cabillas de madera, colocados o no en zigzag.
Forro interior
Como el exterior, está compuesto de tablones longitudinales aplicados a la superficie interna de las cuadernas. La traca principal de este forro es la sobrequilla, compuesta de tablones gruesos ensamblados por sus extremos y ligados a los de quilla por pernos.
Es una de las piezas que más contribuye a la rigidez longitudinal del casco, por ser la que está más alejada, con la quilla, de la fibra neutra. Con el fin de producir el mismo efecto van tres tracas B (fig. 1) llamadas palmejares, de mayor grueso que las restantes. Entre los palmejares y la sobrequilla, el forro se constituye por tracas longitudinales.
Para dar apoyo y sostener los baos, las tracas inferior C y superior D (fig. 1), entre las que aquellos vienen a encastrarse, son de gran escuadría y reciben respectivamente los nombres de durmiente y trancanil.
Debajo del durmiente corre otra traca también de escuadría reforzada, que se denomina sobredurmiente. Esta estructura se repite en cada cubierta.
El forro se constituye entre los palmejares y el durmiente en tracas inclinadas en dos direcciones igualmente inclinadas respecto a la horizontal, completadas por otras longitudinales que rellenan los espacios angulares comprendidos por las oblicuas. El objeto de ella es que el forro trabaje bien a la compresión.
Entre dos cubiertas consecutivas el forro de la amurada está constituido por una traca que va sobre el trancanil, llamada sobretrancanil o cosedera, y las interrumpidas por las portas o forro de entrechazas.
Forro de las cubiertas
Está constituido por tracas de tablones longitudinales, colocadas unas a l lado de las otras y separadas por las costuras que se calafatean con estopa y brea.
Las tracas inmediatas a los trancaniles son de mayor grueso que las restantes, y su forma es la del contorno de las amuradas.
El forro así constituido va clavado sobre los baos con clavos de cabeza perdida tapados con tapines de madera.
Los forros de las cubiertas, así como los exteriores, deben de ser perfectamente estancos, a cuyo fin se calafatean todas las costuras con estopa y brea.
Forro de cobre
Para evitar la podredumbre de los tablones exteriores de la obra viva, así como para hacer más lisa la superficie se forra la carena con planchas de cobre que se sujetan con clavos del mismo metal, interponiendo papel de estraza o fieltro vegetal.