Fuerte Eben-Emael
fortaleza belga inactiva en la frontera entre Alemania y Bélgica
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Eben-Emael fue una fortaleza belga ubicada entre las ciudades de Lieja y Maastricht, construido junto al Canal Alberto, cuya función dentro del Anillo de fortalezas de Lieja era defender el norte de la ciudad y los pasos sobre el canal Alberto. Fue construida entre 1932 y 1935, y se dio la publicidad de ser impenetrable.[1]


El Fuerte
El fuerte Eben-Emael, que mide 700 por 1000 metros en forma de diamante, se había construido entre el 1 de abril de 1932 y se ocupó el 1 de mayo de 1935. Ubicado bajo una colina natural, sus instalaciones subterráneas se abrieron sin realizar voladuras y contaba con muros y bóvedas de acero reforzado de hasta 4,5 metros de grosor en un total de 17 fortines.[2] El fuerte estaba equipado con dos cañones de 120 mm en una cúpula no retráctil y un alcance máximo de 17 km, 4 cañones de 75mm en dos cúpulas retráctiles (dos por cúpula) y doce cañones de 75 mm en cuatro casamatas triples. Además poseía quince cañones antitanque de 60 mm, veinticinco ametralladoras y 4 posiciones con ametralladoras preparadas como artillería antiaérea. Un lateral del fuerte mira hacia el canal, dos más que dan hacia tierra estaban protegidos por una zanja anticarro de 6 metros de profundidad, el tercer lado cuenta con un muro antitanque de 6 metros de altura y el cuarto lado esta protegido por un canal de agua comunicado con el canal Alberto. Aparte fueron instaladas centenares de barreras anticarros de forma piramidal con base triangular. A pesar de que se planteó la opción de plantar minas terrestres, no se llegaron a poner. Asimismo el fuerte disponia de quince reflectores. Bajo el fuerte se cavaron numerosos túneles que comunicaban cada una de las torretas y blocaos con el centro de mando y los almacenes de munición. El fuerte también tenía su propio hospital y salas habitables para la guarnición, una estación de generación de electricidad que daba la energía necesaria para operar los cañones, iluminar la instalación o hacer funcionar el sistema de purificación de aire que necesitaban las tropas en caso de ataque con gas.[3]

El fuerte está situado en el St-Pieter-Berg. Se trata de una colina de piedra caliza situado de máximo 107 metros de altura justo en la frontera entre Bélgica y Holanda. A diferencia de la mayoría de otros Búnkeres, este construyó hacia arriba en la colina. Consta de tres niveles. El nivel inferior es la entrada y contiene los depósitos de combustible, generadores, calefacción, cocina, duchas, hospital, pozo de agua, dormitorios para oficiales, suboficiales y tropa, puesto de guardia, montacargas, ventilador de ventilación forzada, varias oficinas, talleres y almacenes. Este nivel empieza a nivel cero de profundidad a través de su entrada principal y se introduce horizontalmente en la montaña hasta una profundidad de unos 55metros.[1]

El segundo nivel está construido como intermedio entre el nivel inferior y la superficie y se alcanza a través de dos escaleras para personal y un montacargas de munición. Ya que se había decidido que todas las casamatas y cúpulas en la superficie tuviesen siempre una hueco de escaleras con montacargas de 25 metros de profundidad hasta su depósito de municiones, este nivel sube y baja siguiendo la orografía de la superficie. En este nivel están alojados los búnkeres internos de defensa, la cámara de filtros, los depósitos de municiones, las tomas de aire y sus ventiladores, más puestos de guardia, el depósito de cadáveres, el centro de mando y comunicaciones y lo puestos de dirección de fuego. Este nivel se había construido con un sistema de ventilación , único en su forma, que permitía ventilar todos los habitáculos del nivel inferior y los tuneles del nivel medio. Aprovechando que el fuerte fue construido en altura y no profundidad, se construyeron una serie de accesos de aire a unos 30 metros sobre el canal Alberto. A esta altura y con el aire encajonado en el cortado creado por la construcción del canal, se producía una diferencia de presión con la entrada principal, que mantenía una corriente de aire continua. Esta circulación permitía tener suficiente volumen de aire para toda la dotación sin necesidad de encender ningún ventilador extra. En caso de ataque con gas, exsitia una sala de filtros que en conjuncion con un ventilador de ventilación forzada y el estratégico cierre de puertas en intersecciones de túneles, impedia la llegada del gas a la zona habitable. Las casamtas y sus huecos de las escaleras poseían sus propios ventiladores y un sistema de sobrepresión para evitar la entrada de gases hasta las dotaciones de los cañones.[1]
El tercer nivel son las casamatas y cúpulas en la superficie. Aquí se diferencia entre los bloques y casamatas a las que hay que descender desde el nivel intermedio (P.ej. Bloques II y V) y a los que hay que ascender a través del ya comentado hueco de escalera de 25 metros de profundidad (P.ej. Casamatas Maastrich, Cúpula Norte o Bloque IV). En la Cúpula Norte, en el Bloque II y en la Posición Mi-Nord existían accesos al exterior. Los dos primeros eran simples puertas para infantería. La última era una acceso para poder introducir suministros al fuerte que llegaban por vía aérea. Se podía aterrizar sobre el fuerte con avionetas de pequeño tamaño. [1]
Cuando en 1935 los rusos mostraron la capacidad de las fuerzas paracaidistas, fue construida en la superficie una posición de arilleria antiaérea. Se trataban de 4 pozos circulares de 2 metros de profundidad por 4 de diámetro unidos en cruz por una trinchera. Se situó entre la cúpula 120 y el bloque IV. Cada pozo estaba equipado con una ametralldora belga copiado del modelo Maxim.[1]
Batalla del fuerte Eben-Emael
El 10 de mayo de 1940 de madrugada, 70 zapadores Fallschirmjäger (soldados paracaidistas)[1] de la 7 división paracaidista aterrizaron en el techo de la fortaleza utilizando planeadores. Los paraciadistas lograron neutralizar la mayoría de los cañones que apuntaban hacia el norte en escasos 30 minutos y 3 horas después, toda la artillería que podía destruir los puentes había sido neutralizada. Después de algunos combates sobre la fortaleza, y debido a una concatenacion de acciones, falsas apreciaciones y errores del diseño del fuerte, la guarnición se rindió y los 1200 soldados belgas que la constituían fueron hechos prisioneros.[1]
Eben-Emael, hoy en día todavía en pie, y antes de la Batalla de Francia, era junto a los otros fuertes del anillo defensivo de Lieja, la principal esperanza que tenían los belgas, de disuadir los alemanes de una invasión. Otra función era la de destruir tres puentes claves para los invasores.[1]
Los aliados, sobre todo los franceses confiaban demasiado en que las fortalezas pudiesen resisitir varias semanas y permitir aplicar el plan Dyle,[4] dándoles tiempo a los aliados de entrar a Bélgica y afianzar sus posiciones. Los aliados no podían entrar antes que los alemanes debido a que el gobierno elegido en 1936 era flamenco de corte germanófilo y se había declarado neutral. El anteriro gobierno valón, también se reconocia oficialmente como neutral pero mantuvo acuerdos secretos de ayuda militar e información con Francia,[1]
Por supuesto, los alemanes eran conscientes de la fuerza defensiva de la fortaleza, por llo que entrenaron muy intensivamente en las fortificaciones de los Sudetes (región) en la ya ocupada Checoslovaquia para que los paracaidistas practicaran el asalto. La entrega de los Sudetes a la Alemania nazi en 1938, resultó ser un error catastrófico ya que los alemanes pudieron aprender en la línea defensiva checoslovaca, como se construían las fortalezas más avanzadas. Esto unido a la información que obtuvieron mediante reconocimiento aéreo sobre las estructuras, permitió ensayar las acciones que se deberían realizar en los puntos débiles del fuerte.[1]
Adolf Hitler sugirió al general Student el uso de planeadores DFS 230[1] para que los asaltantes bajaran, en lugar de lanzarlos en paracaídas, porque esto los dispersaría por un área muy extensa. También promociona el uso de un sistema de armas cargas huecas para penetrar las cúpulas. Un buen servicio de inteligencia proporcionó a Alemania la superioridad necesaria sobre las desprevenidas unidades belgas. A pesar de las teorías posteriores y acusaciones contra el comandante Jotrand, los alemanes nunca tuvieron espías en el interior de la fortaleza[5]
El 10 de mayo de 1940, acabó la etapa de tensa paz llamada la Guerra en broma, cuando 141 divisiones alemanas se lanzaron contra los Países Bajos.[4] Los asaltantes, comandados por el Oberleutnant (equivalente a Teniente del ejército español) Witzig, aterrizaron en el techo de la fortaleza, utilizando por primera vez planeadores en un asalto, así como cargas huecas, lanzallamas junto a ametralladoras polivalentes. Por su parte, los belgas lograron destruir uno de los tres puentes, retrasando a un regimieto de infantería alemana que venía a ayudar a los asaltantes. Tras casi 30 horas sobre la fortaleza, los paracaidistas fueron relevados el 11 de mayo.[1] Desde entonces, el uso de los planeadores en operaciones de asalto fue común, utilizado tanto en la toma del Puente Pegasus como en el rescate de Mussolini.
Errores en la construcción
El fuerte Eben Emael fue construido como parte del nuevo sistema defensivo de Lieja. Tas la Primera Guerra Mundial se decidió amplar el anillo defensivo original de 12 fuertes. 8 fuertes de los que estaban orietnados hacia el Norte Este y Sur fueron mejorados y se construyeron 4 más entre 1932 y 1940. Eben Emael fue el primero y se realizaron varios experimentos en el. Los errores cometidos fueron corregidos en los siguientes 3 fuertes. En 1936, existía un acuerdo secreto entre Francia y Bélgica que incluía ayuda material y subvenciones.[5] Al ser rescindido este tratado, los belgas se vieron obligados a reecortar gastos. Esto se realizó´reduciendo el número de casamatas, retrasando la compra de material para equipar el fuerte y sobre todo el reparto del dinero disponible. Eben Emael a pesar de ser el más grande de los 4, estaba situado a 35 km de la frontera alemana a través del territorio holandés alrededor Maastrich y si los alemanes venían como en la primera guerra mudial por Bélgica, había 3 fuertes para retrasarlos. Esto llevó a una comprensión errónea de la situación y se acabó considerando Eben Emael como segunda línea defensiva. Además el fuerte sufrió retrasos y nunca fue equipado completamente. Esto sería fatal para el estado de ánimo, la moral y las decisiones tomadas el día del ataque[1]
Dentro de los errores de construcción están los cometidos por los arquitectos. Se hicieron cálculos erróneos sobre el consumo de material, combustible y otros productos por lo que la capacidad de almacenamiento del fuerte era insuficente para una resistencia planeada de un mes. Por ello, grandes cantidades de combustible y productos químicos de limpieza o para los inodoros químicos fueron acumulados a lo largo de los túneles[1]
[El siguiente texto no tiene confirmación publicada y se basa exclusivamente en documentos no publicados, albergados en la biblioteca interna del fuerte Eben Emael]
EL mayor error de diseño implicó el sistema de ventilación. El problema fue que la cantidad de aire necesario para alimentar los generadores de electricidad no fue calculado correctamente. En una decisión anónima, se perforó un túnel desde la sala de generadores hasta la parte del nivel intermedio. Este túnel derivó la sala de filtros lo que anuló su función protectora. Si esta decisión fue tomada a consciencia de los riesgos o no, es desconocido.
Hoy en día
El fuerte Eben Emael sigue estando en manos del ejército belga.[1] El club de amigos del Fuerte Eben Emael tiene un contrato de uso con fines educativos. Todos los trabajos de restauración, reparación, limpieza y visitas guiadas son llevadas a cabo por este club en forma de voluntariado. Se pueden realizar visitas con o sin guía y la parte superior es de acceso libre las 24 horas del día
Desde 2023 hay un español trabajando allí por lo que es posible encargar vía correo electrónico visitas guiadas en castellano.