Al final de la guerra, Richter cayó en poder de los rusos tocándole compartir celda con el diplomático sueco Raoul Wallenberg en la Cárcel de Lubyanka. El 1 de marzo de 1945, Richter fue cambiado de celda y no volvió a ver a Wallenberg otra vez. Richter testificó en Suecia en 1955, que Wallenberg había sido interrogado por los soviéticos al menos una vez por hora y media bajo fuertes condiciones. Según Richter, este interrogatorio tuvo lugar en febrero de 1945.
Después de diez años en los campos de prisioneros de guerra en la Unión Soviética, Richter fue repatriado a Alemania en 1955 pero no quedó en libertad plena. Siempre bajo acusación, los preparativos para su juicio empezaron en 1961, sin embargo el juicio no empezó hasta diciembre de 1981. La base de la acusación contra Richter era la orden firmada por él para deportar a los judíos de Rumanía hacia Belzec. Richter recibió una pena de prisión de cuatro años en 1982, pero falleció poco tiempo después.