Historia del constitucionalismo uruguayo

From Wikipedia, the free encyclopedia

Uruguay

Historia del constitucionalismo uruguayo

Este artículo es una parte de la serie:
Constitución de la República Oriental del Uruguay


Otros países ·  Portal de Derecho

Uruguay tiene una larga y rica historia constitucional desde la firma de la primera constitución el 28 de junio de 1830.

José Artigas, héroe nacional uruguayo, gobernó la Provincia Oriental, de iure parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, durante aproximadamente nueve años: desde 1811 hasta 1819.

Desde el punto de vista documental sus ideas constitucionales están sustancialmente contenidas: en dos esbozos de proyectos de Constitución; en sus célebres Instrucciones del año XIII (5 de abril de 1813) entregadas a los delegados orientales que debían concurrir a la Asamblea General Constituyente a celebrarse en Buenos Aires, para instaurar la Constitución argentina de 1819; y en el Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental expedido en 1818.

La "Preconstitución" 1825-1830

Cuando Brasil se independiza de Portugal e incorpora al territorio de la Provincia Oriental que queda sometido a la Constitución del imperio brasileño de 1824.

Los “Treinta y Tres Orientales” organizan en Buenos Aires una Cruzada para liberar esta Provincia Oriental del dominio brasileño.

El 14 de junio de 1825 se forma un Gobierno Provisorio de seis miembros, que luego convoca a elección de una Asamblea que se integraría con un representante por “cada pueblo” de la Provincia Oriental. El 25 de agosto de 1825, esta Asamblea declara en la Florida: la independencia de esta Provincia respecto de todos quienes la habían dominado (España, luego Portugal, después Brasil); la incorporación a las “Provincias Unidas del Río de la Plata”.

La elaboración de la Constitución de 1830

La convención Preliminar de Paz de 1828

La Asamblea Constituyente 1828

El juramento de la Constitución de 1830

Vigencia

La Constitución de Uruguay de 1830 estableció ideas liberales, afirmó los derechos personales y la distribución de los poderes. Fue vista como una garantía de vida civilizada, como un símbolo de orden al que todos se remitían o decían aspirar. Estuvo por encima de los caudillos y de los partidos políticos. Tuvo también aspectos negativos, que promovieron inestabilidad política e hicieron que existiera un divorcio entre el país legal y el país real. No previó la coparticipación de los partidos políticos en el poder, lo que obligó a las minorías a recurrir a la revolución. Privó de la ciudadanía a analfabetos, mujeres, esclavos, peones jornaleros, soldados de línea, deudores del Estado, ebrios, procesados con causa penal y sirvientes a sueldo, dejándolos al margen de la vida política. Excluyó a los militares del Parlamento, apartándolos de una escuela de civismo e incitándolos a la conspiración o la revuelta para llegar al poder.

Sucesivas reformas Constituciones

Especulaciones

Véase también

Related Articles

Wikiwand AI