Historia del vehículo eléctrico
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| Historia del vehículo eléctrico | ||
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| Datos generales | ||
| Período | 1828-presente | |
| Configuración | ||
| Propulsión | Eléctrica | |
| Planta motriz | ||
| Motor | Eléctrico | |
La historia del vehículo eléctrico inició en 1828 y, a finales del siglo, el mercado comenzó a desarrollarse en Europa y Estados Unidos, hasta 1920. Los alto costos, su baja la velocidad y el corto alcance de los vehículos eléctricos de batería, produjo un declive en su uso, en comparación con los vehículos con motor de combustión interna. Sin embargo, los vehículos eléctricos se siguieron utilizando en trenes eléctricos y otros usos específicos.
A inicios del siglo XXI, vuelve el interés por los vehículos eléctricos y otros vehículos de combustible alternativo debido a preocupación por los problemas asociados con el uso de hidrocarburos en vehículos (que incluyen los daños al medio ambiente causados por sus emisiones) y la sostenibilidad de la actual infraestructura de transporte basada en hidrocarburos, así como a las mejoras en la tecnología de vehículos eléctricos. Desde 2010, las ventas combinadas de todos los coches eléctricos y furgonetas ha alcanzado el millón de unidades vendidas a nivel mundial en septiembre de 2016.[1]
Primeros modelos eléctricos




La invención del primer modelo de vehículo eléctrico es atribuida a diferentes personas.[2]En 1828, Ányos Jedlik, un sacerdote húngaro que inventó un modelo embrionario de motor eléctrico, creó un pequeño coche alimentado por su nuevo motor. En 1834, un herrero de Vermont llamado Thomas Davenport construyó un vehículo que operaba en una pista corta, circular y electrificada.[3] En 1835, el profesor Sibrandus Stratingh de Groninga, en los Países Bajos y su asistente Christopher Becker crearon un coche eléctrico a pequeña escala, alimentado por baterías no recargables de células primarias.[4]
Primeras locomotoras eléctricas
La primera locomotora eléctrica fue construida en 1837 por el químico Robert Davidson de Aberdeen, Escocia. Estaba propulsada por una batería de celdas galvánicas (baterías). Davidson después construyó una locomotora más grande llamada Galvani, que se exhibió en la Exposición de la Royal Scottish Society of Arts en 1841. El vehículo, de siete toneladas, tenía dos motores de reluctancia directos, con electroimanes fijos que actuaban sobre barras de hierro conectados a un cilindro de madera en cada eje, así como conmutadores simples. Arrastró una carga de 6 toneladas (13 228 libras) a 4 mph (6,4 km/h) durante una distancia de 1,5 millas (2,4 km). Fue probado en el ferrocarril de Edimburgo y Glasgow en septiembre del año siguiente, pero el limitado poder de las baterías impedía su uso general. Fue destruido por los trabajadores ferroviarios, que la vieron como una amenaza a la seguridad de su empleo.[5][6][7][8]
Entre 1832 y 1839, el inventor británico Robert Anderson también creó una versión embrionaria de locomotora eléctrica.[9] Una patente para el uso de rieles conductores de corriente eléctrica, fue otorgada en Inglaterra en 1840 y patentes similares fueron emitidas a Lilley y Colten en los Estados Unidos en 1847.[10]
Primeros coches eléctricos prácticos
En 1852, se empezó la comercialización de autos eléctricos, los cuales todavía no tenían baterías recargables. Las baterías recargables, que proporcionan un medio viable para el almacenamiento de la electricidad a bordo de un vehículo no llegaron hasta 1859, con la invención de la batería de plomo y ácido por el físico francés Gaston Planté,[11][12]sin embargo no pudo ser fabricada masivamente todavía.
En 1861 aparece el auto de combustión interna. Un temprano vehículo eléctrico de dos ruedas fue exhibido en la Exposición Universal de París (1867) por el inventor austríaco Franz Kravogl, pero fue considerado como una curiosidad y no podía conducir de forma fiable por la calle.[13]
Camille Alphonse Faure, otro científico francés, mejoró significativamente el diseño de la batería en 1881; sus mejoras aumentaron considerablemente la capacidad de las baterías y permitió directamente su fabricación a escala industrial.[14]
Otro vehículo, esta vez con tres ruedas, fue puesto a prueba a lo largo de una calle de París en abril de 1881 por el inventor francés Gustave Trouvé[15]
El inventor inglés Thomas Parker, responsable de innovaciones tales como la electrificación del metro de Londres, las líneas aéreas de los tranvías en Liverpool y Birmingham; y el combustible sin humo (coalita), construyó la primera producción de coches eléctricos en Londres en 1884, usando sus propias baterías recargables de alta capacidad, especialmente diseñadas.[16] Parker tenía interés desde hace muchos años en la construcción de vehículos más eficientes le llevó a experimentar con vehículos eléctricos. Él también estaba preocupado por los malignos efectos del humo y la contaminación en Londres.[17]
La producción del coche estaba en manos de la compañía Elwell-Parker, establecida en 1882 para la construcción y venta de tranvías eléctricos. La compañía se fusionó con otros rivales en 1888 para formar la Electric Construction Corporation; esta empresa tenía un monopolio virtual en el mercado británico de coches eléctricos en la década de 1890. La compañía también fabricó el primer carrito eléctrico para perros en 1896.[18]
Francia y el Reino Unido fueron los primeros países en apoyar ampliamente el desarrollo de los vehículos eléctricos.[9] El primer coche eléctrico en Alemania, fue construido por el ingeniero Andreas Flocken en 1888,[19]con el modelo Flocken Elektrowagen, con motor de 0.7 kW, una batería de 100 kg, pero con baja autonomía.
Trenes eléctricos fueron también utilizados para el transporte de carbón desde las minas, ya que sus motores no utilizan el preciado oxígeno en su interior. Antes de la preeminencia de los motores de combustión interna, los automóviles eléctricos también celebraban muchos concursos de velocidad y distancia.[20]
La ingeniero Bertha Benz, esposa de Carl Benz, en 1888 con sus hijos Eugene y Richard viajaron 200 km (124 millas) de ida y vuelta, en el modelo Benz Patent-Motorwagen Typ III, de combustión interna y 2,5 CV (1,8 kW) de Manheimer Berlin AG a Pforzheim, recargando petróleo en las farmacias, que era donde se fácilmente se vendía como desmanchante.
El primer coche eléctrico fue desarrollado en 1890-91 por William Morrison de Des Moines, Iowa; el vehículo consistía en un vagón de seis pasajeros capaz de alcanzar una velocidad de 14 millas por hora (22,5 km/h). En 1890, el austriaco Jacob Lohner viajó a Estados Unidos y vio los autos eléctricos en Des Moines Iowa, así como los autos del químico que arreglaba baterías en Denver, Oliver O. Fritchle visualizó el fin de los coches movidos por tracción animal, para pasar a ser auto-móviles por lo que llegando a Viena asignó a Ferdinand Porsche la creación de un carro eléctrico. En 1898, se introdujo el modelo Eger-Lonher P1, un carro eléctrico, con tracción delantera, capaz de alcanzar 34 km/h (21 mph), con autonomía de 79 km (49 mi) con carga. El éxito del P1, impulsó el vehículo híbrido Semper Vivus, pues funcionaba con motor de combustión y eléctrico. En 1900 vendieron 300 unidades.
En 1895 que los estadounidenses comenzaron a prestar atención a los vehículos eléctricos, después de que A. L. Ryker introdujera el primer eléctrico de tres ruedas en el país. Camille Jenatzy, el 29 de abril de 1899 en su vehículo en forma de cohete bautizado La Jamais Contente, registró la ruptura de la barrera de 100 km/h (62 mph), porque alcanzó una velocidad de 105,88 km/h (65,79 mph). Un notable diseño fue y construcción de un coche fue el de tracción en las cuatro ruedas por Lohner-Porsche Mixte Hybrid, accionado por un motor en cada rueda, el cual también estableció varios registros en las manos de su propietario, E. W. Hart.





