Inés de Bazán
Inés de Bazán fue una habitante española de la ciudad de Castro, en el archipiélago de Chiloé, Chile. Es recordada principalmente por su papel en la resistencia hispana contra la ocupación neerlandesa de las islas en 1600, motivo por el cual ha sido llamada «la heroína de la ciudad de Castro».
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Inés de Bazán | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Información personal | ||
| Nacimiento | c. 1552 | |
| Fallecimiento | c. 1629 | |
| Residencia | Castro | |
| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Padres | Bartolomé Bazán y Ana Quero | |
| Cónyuge | Joanes de Oyarzún | |
| Hijos | Inés de Oyarzún, María de Arismendi, Martín de Oyarzún, Juan de Oyarzún Bazán | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Habitante de Castro | |
| Conocida por | Colaborar con las milicias españolas en la derrota de los ocupantes holandeses de Castro en el año 1600. | |
Inés de Bazán fue una habitante española de la ciudad de Castro, en el archipiélago de Chiloé, Chile. Es recordada principalmente por su papel en la resistencia hispana contra la ocupación neerlandesa de las islas en 1600, motivo por el cual ha sido llamada «la heroína de la ciudad de Castro».[1]
Familia
Existen dudas sobre su lugar de nacimiento, aunque se le suele considerar hija de Bartolomé Bazán y Ana Quero, colonos de Osorno y Valdivia.[2] Contrajo matrimonio con el conquistador vizcaíno Joanes de Oyarzún, con quien tuvo al menos cuatro hijos, y de quien enviuda cerca del año 1590.[3] Otras versiones la señalan nacida en el Virreinato de Nueva España cerca de 1552,[2] y Abraham Silva Molina le atribuye su origen en Valladolid en España.[4]
Ocupación neerlandesa

En abril de 1600, en el contexto de la Expedición de la Compañía Magallánica, llegó hasta las costas de Chiloé el buque Trouwe liderado por Baltazar de Cordes. Esta era una de las naves de la expedición que los neerlandeses Jacob Mahu y Simón de Cordes habían emprendido inicialmente para comerciar con el lejano oriente a través del estrecho de Magallanes, pero que posteriormente derivó en acciones de piratería en las costas de América.[5]
Luego de cruzar el estrecho y perder contacto con las otras naves de la expedición, Cordes llegó a las costas de Chiloé y estableció contacto con algunas comunidades huilliches de la isla, con quienes realizó intercambios comerciales y luego una alianza para apoderarse de la única ciudad española de la zona, Castro. Esta conquista la lograron rápidamente luego de engañar a las autoridades hispanas sobre las verdaderas intenciones de su visita.[2]
Luego de la captura de la ciudad, el corregidor Baltazar Ruiz del Pliego fue asesinado, y la población civil,[5] principalmente compuesta de mujeres y niños, pasó a estar cautiva de los invasores. Los soldados españoles sobrevivientes, por otro lado, reorganizaron la resistencia en las afueras del poblado liderados por el capitán Luis Pérez de Vargas, a la espera de la llegada de refuerzos de las ciudades de más al norte.[3] Es en este contexto donde la figura de Inés de Bazán, por entonces prisionera de los neerlandeses, tomó protagonismo a través de sus actividades de sabotaje del armamento neerlandés, y del envío de municiones a las tropas de Pérez de Vargas.[5]
Benjamín Vicuña Mackenna en 1869 escribió:[6]
Hubo entre ellos una mujer, llamada la heroína doña Inés de Bazán que, con un arcabús con las manos, supo como varonil señora entre los demás soldados, defender la entrada al enemigo a la ciudad.
Por su parte el sacerdote Diego de Rosales escribió en 1674:[7]
Anduvo tan valerosa una mujer española que tenía cautiva el holandés, que hurtándole mucha pólvora y balas se las envió a los españoles por estar con necesidad de municiones, enviándoles a decir con un niño de diez años, que peleasen con ánimo y valor, que en breve vencerían al enemigo. Y siendo descubierta la mandó azotar, y ella con mucho gusto y contento de haber socorrido a los católicos sufrió con gran valor más de trescientos azotes que le dieron.
Luego de estos sucesos, las tropas del capitán Pérez de Vargas fueron finalmente auxiliadas por un destacamento bajo el mando del coronel Francisco del Campo, que por ese entonces se encontraba protegiendo la ciudad de Osorno.[5] Este apoyo militar dio lugar al combate de Castro, donde los españoles recuperaron la ciudad y derrotaron a los neerlandeses y huilliches.[2] A esta recuperación de la ciudad le siguió una cruenta represión de quienes prestaron colaboración a los invasores, principalmente huilliches.[5]