Inmaculada Concepción de Chignahuapan
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La Inmaculada Concepción de Chignahuapan es una escultura religiosa de la Virgen María, en madera de cedro rojo que representa el reinado del amor sobre toda la creación en el mundo, donde la figura central es rodeada de rayos evocando el soporte y respaldo de la luz de Cristo. Es la imagen hecha de madera de una sola pieza más grande de México y de Latinoamérica; pesa más de 12,000 kilogramos.
La escultura, es una síntesis del dogma proclamado el 8 de diciembre de 1854, de la Inmaculada Concepción y de la historia de la salvación que empezó a tallarse en 1968, por la desobediencia a Dios, de Adán y Eva, entró el pecado al mundo, pero por la obediencia de María en el plan de Dios, vino el Salvador de los hombres contra el pecado.
Es una representación de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos, quien porta una paloma blanca en su mano izquierda; la virgen, tiene una corona con incrustaciones de piedras preciosas y bañada en oro –de 1 metro de altura -, y está sobre el mundo y pisando al tentador (demonio), mostrando en la parte baja en tamaño pequeño, la escena bíblica de Adán y Eva siendo expulsados y perdiendo su estancia en el paraíso y que, a su vez, se puede apreciar el fruto prohibido y la serpiente.[1]
Fue tallada en cedro rojo policromado, tiene 12 metros de altura desde la base, fue elaborada por el artista plástico, el poblano José Luis Silva (1923-1988)[2] y su ayudante, su hija Carmen Silva. El padre local, Idelfonso Illescas participó en el diseño junto con el escultor, quienes al inicio no habían incluido al niño, pero cambiaron de idea hasta que la tercera vez, decidieron que así quedara.[3]