Jan Roothaan
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| Jan Roothaan | ||
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| Predecesor | Luigi Fortis | |
| Sucesor | Peter Jan Beckx | |
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| Título | XXI General de la Compañía de Jesús | |
| Información religiosa | ||
| Congregación | Jesuitas | |
| Información personal | ||
| Nombre | Jan Roothaan | |
| Nacimiento |
23 de noviembre de 1785 Ámsterdam | |
| Fallecimiento |
8 de mayo de 1853 (67 años) Roma | |
| Alma mater | Jesuit Academy of Polotsk | |
Jan Philipp Roothaan (23 de noviembre de 1785 - 8 de mayo de 1853) fue el vigésimo primer prepósito general de la Compañía de Jesús.

Nació en el seno de una familia calvinista emigrada de Fráncfort del Meno a Ámsterdam, donde se convirtieron al catolicismo. Hizo sus estudios en su ciudad natal, primero en el Gymnasium y luego en el Ateneo, donde estudió lenguas clásicas y semíticas. Siendo acólito en la iglesia De Krijtberg de Ámsterdam entró en contacto con ex-jesuitas encargados de los servicios pastorales. Cuando expresó su deseo de ser jesuita lo enviaron a Dunaburg, en Rusia Blanca (ahora Daugavpils, Letonia). Tras dos años de noviciado (1804-1806) enseñó en el colegio de dicha ciudad (1806-1809). En Pólatsk siguió estudios de filosofía y teología, preparatorios de su acceso al sacerdocio (27 de enero de 1812).
Profesor y rector
Roothaas era profesor de retórica en Pusza cuando el Papa Pío VII firmó (31 de julio de 1814) y promulgó (7 de agosto de 1814) el decreto de restablecimiento universal de la Compañía de Jesús (Solicitudo omnium ecclesiarum). Tras cuatro años en Pusza (1812-1816) enseñó en Orsa hasta 1820, año en que los jesuitas fueron expulsados de Rusia y debió exiliarse. Primero enseñó retórica en Briga, en Suiza, en 1823 fue nombrado vicerrector del nuevo colegio de Turín y en 1829 viceprovincial de Italia.
21.ª Congregación General (1829)
Tras la muerte de Luigi Fortis se convocó en Roma la XXI Congregación General que eligió superior general a Roothaan el 9 de julio de 1829 en la cuarta votación. Entre las orientaciones que dio al nuevo general estaban: mejorar la formación espiritual e intelectual de los jóvenes jesuitas; limitar la apertura de colegios asegurándose de su financiación y modernizar el programa de estudios con más materias científicas; relanzar el apostolado intelectual (estudiar las nuevas corrientes filosóficas y teológicas y las investigaciones sobre la historia de la Compañía) y ser más estricto en la admisión definitiva de nuevos miembros.
