Jan Ruff O'Herne
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Bandung (Indias Orientales Neerlandesas)
| Jan Ruff O'Herne | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
18 de enero de 1923 Bandung (Indias Orientales Neerlandesas) | |
| Fallecimiento |
19 de agosto de 2019 (96 años) Adelaida (Australia) | |
| Nacionalidad | Australiana y neerlandesa | |
| Religión | Iglesia católica | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Activista por los derechos humanos | |
| Distinciones |
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Jan Ruff O'Herne (Bandung, Indias Orientales Neerlandesas, 18 de enero de 1923-Adelaida, Australia, 19 de agosto de 2019)[1][2] fue una activista por los derechos humanos neerlandesa conocida por sus campañas y discursos en contra de la violencia sexual en las guerras. Durante la Segunda Guerra Mundial, O'Herne estuvo entre las mujeres forzadas a la esclavitud sexual por el Ejército Imperial Japonés. Cincuenta años después de la guerra, O'Herne decidió hablar públicamente para exigir una disculpa formal por parte del gobierno japonés y para señalar el sufrimiento de otras «mujeres de consuelo».
Ruff O'Herne nació en 1923 en Bandung, Indias Orientales Neerlandesas (ahora Indonesia), colonia del Imperio neerlandés.[3] Durante la ocupación japonesa de las Indias Orientales Neerlandesas, O'Herne y miles de mujeres neerlandesas fueron forzadas a duros trabajos físicos en un campo de prisioneros en Ambarawa, Indonesia.[4] En febrero de 1944, oficiales japoneses de alto rango llegaron al campo y ordenaron a todas las jóvenes solteras, de 17 años en adelante, a ordenarse en fila. Diez jóvenes fueron escogidas; O'Herne, con 21 años, era una de ellas. O'Herne y otras seis jóvenes fueron llevadas por oficinistas japoneses a una vieja casa colonial neerlandesa en Semarang.[4] Las muchachas pensaron que serían forzadas a trabajo industrial o usadas para propaganda. Pronto se dieron cuenta de que la casa sería convertida en un prostíbulo militar.[3][4]
En su primer día se les tomó fotografías y estas fueron mostradas en el área de recepción.[3][4] Los soldados escogían la mujer que querían de entre las fotos. Se les dieron nombres japoneses; todos eran nombres de flores.[4] Durante los siguientes tres meses, las mujeres fueron repetidamente violadas y golpeadas.[3] O'Herne peleó contra los soldados cada noche y hasta cortó su pelo para hacerse fea a los soldados japoneses. Dejarse el cabello corto tuvo el efecto contrario, sin embargo, haciéndola una curiosidad.[4] Poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres fueron trasladadas a un campo en Bogor, Java occidental, donde fueron reunidas con sus familias. Los japoneses les advirtieron que si contaban a alguien lo sucedido, ellas y sus familias serían asesinadas.[3][4] Mientras muchos de los padres suponían lo que había pasado, la mayoría de las jóvenes se mantuvieron en silencio, incluyendo O'Herne.[4]
Después del final de la guerra y de que O'Herne fuera liberada, ella conoció a Tom Ruff, un miembro de la milicia británica.[3][4] Se casaron en 1946.[3][4] Después de vivir en Gran Bretaña la pareja emigró a Australia, en 1960, donde criaron a sus dos hijas, Eileen y Carol. En cartas que ella escribió a Tom antes de su matrimonio, O'Herne alude a lo que ha pasado durante la guerra y pide paciencia si se casan.[4] Por décadas después de la guerra, O'Herne continuó teniendo pesadillas y sintiéndose temerosa, especialmente durante relaciones sexuales con su esposo. Ellos tuvieron un buen matrimonio, pero la experiencia de O'Herne como mujer de confort afectó continuamente su vida.[3][4]