Jesús Alustiza Urteaga
Director de la Casa Cuna de Fraisoro durante 28 años.
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Jesús Alustiza Urteaga (Cegama, 15 de octubre de 1881-Villabona, 1951) fue un médico guipuzcoano del País Vasco (España) conocido por su labor social y médica en favor de los niños abandonados y sus madres.
| Jesús Alustiza Urteaga | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
15 de octubre de 1881 Cegama (España) | |
| Fallecimiento |
1951 Villabona (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Lengua materna |
Euskera Castellano | |
| Educación | ||
| Educación | Universidad de Zaragoza | |
| Educado en | Universidad de Zaragoza | |
| Información profesional | ||
| Área | Medicina | |
| Conocido por | Director de la Casa Cuna de Fraisoro en Cizúrquil | |
Fue director de la Casa Cuna de Fraisoro en Guipúzcoa en el periodo de máxima actividad del centro desde 1923 hasta su fallecimiento en 1951.[1]
Desde este cargo desarrolló unas medidas m édicas y sociales que mejoraron ostensiblemente la situación de los niños abandonados y sus madres en la región.[2]
Trayectoria profesional
Nació en Cegama (Zegama en euskera), provincia de Guipúzcoa, en 1881. Cursó los estudios de medicina en la Universidad de Zaragoza licenciándose en 1905.[2]
Comenzó su carrera como médico titular en el municipio de Atáun.
En 1923, se trasladó a Villabona, donde asumió el cargo de médico titular y director de la Casa Cuna de Fraisoro, en la vecina localidad de Cizúrquil, cargo que ocupó hasta su muerte en 1951.[3]
Durante su tiempo en Fraisoro, Alustiza desempeñó un papel crucial en la atención médica y social a los niños abandonados y sus madres, supervisando anualmente entre 50 y 60 partos y atendiendo a unos 200 a 300 niños internos en el centro.[4]
A lo largo de su etapa en Fraisoro atendió al 50% de las madres y niños que pasaron por Fraisoro en toda su historia. Entre 1500 y 2000 partos y se ocupó del cuidado de 6000 niños acogidos en el Centro de los que la mitad serían abandonados.[1]
Redujo los índices de mortalidad llevándolo a ser un centro de referencia en España.[5]
Entre sus iniciativas más importantes figuran la utilización de lactancia materna o con nodrizas a todos los niños durante los primeros meses de vida.[6] La lactancia artificial no sería eficiente hasta la década de los años 40.[7]
En 1930 introdujo la vacunación antituberculosa a los 256 niños que había acogidos en la Casa Cuna. Fueron las primeras vacunaciones antituberculosas en Guipúzcoa junto con las realizadas a otros niños en el hospital San Antonio Abad de San Sebastián.[8]
Practicó la sueroterapia con la que sobrevivieron niños con graves deshidrataciones e infecciones en la época prevacunal. [9]
Por iniciativa de Jesús Alustiza, en 1931 la Diputación de Guipúzcoa concedió un sueldo temporal de dos años a las madres que no abandonaran a su hijo, con lo que disminuyó el número de abandonos.[10]
Junto con otros directores de inclusas y casas cuna, era partidario de la identificación paternal del niño abandonado que facilitaría ayuda a la madre y al niño, pero no fructificó esta medida.[11]

El día 4 de septiembre de 1923, en el marco del 2.º congreso nacional de pediatría celebrado en San Sebastián, mostró a los pediatras las instalaciones y el funcionamiento de la Casa Cuna como modelo para otros lugares. Acudieron entre otros el presidente de los pediatras españoles Andrés Martínez Vargas,o los directores del Instituto de Puericultura de Madrid Juan Antonio Alonso Muñoyerro y Juan Bravo Frías.[12][13]
Dejó muy documentado su trabajo, como ejemplo la descripción de la emergencia sanitaria que padeció la Casa Cuna en 1947: "En agosto, con unos días bochornosos continuados, empezaron las afecciones gastrointestinales tomando un carácter epidémico propio de centros con muchos niños. Llegó un día que casi todos estaban afectados. Fueron diagnosticados 48 dispepsias agudas más o menos graves y 23 toxicosis. Se hizo tratamiento intenso, aislamiento, hidratación, transfusión de plasma, etc. Todo el personal trabajó lo indecible, especialmente las Hermanas y mi hijo pero a pesar de todo sufrimos 11 bajas y pudimos salvar de este estado gravísimo a 12 niños".[1]
Tras su repentino fallecimiento en 1951, la Diputación de Guipúzcoa decidió desdoblar el puesto de Director contratando un ginecólogo, Julio Albea, y un pediatra que fue su hijo José Antonio Alustiza.[14]
Epílogo

Bajo su dirección, Fraisoro se convirtió en un modelo de atención integral, combinando cuidados médicos avanzados, apoyo social y un enfoque humanizado hacia las madres y niños en situación de vulnerabilidad.[15]
Gracias a sus iniciativas, como la promoción de la lactancia materna y la vacunación antituberculosa, se logró reducir significativamente las tasas de mortalidad infantil. Además, su insistencia en la remuneración temporal a las madres que optaban por quedarse con sus hijos contribuyó a disminuir el abandono infantil. Su legado perdura en la memoria colectiva de Guipúzcoa y en las generaciones que crecieron bajo su cuidado.[16]
