Nació en Abiada en 1802, en el seno de una noble y distinguida familia. Estudió la enseñanza secundaria en Reinosa. Cursó simultáneamente sus estudios eclesiásticos de latín, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico con la carrera de derecho en la Universidad de Valladolid, donde obtuvo la licenciatura en Derecho.[1]
Fue secretario de cámara del cardenal Pedro Inguanzo Rivero, arzobispo de Toledo. También ejerció el cargo de vicario general eclesiástico de Alcalá de Henares, que entonces pertenecía a la archidiócesis de Toledo.[2]
Fue preconizado obispo de Lugo por el Papa Pío IX el 25 de septiembre de 1857. Recibió la consagración episcopal el 28 de febrero de 1858 de manos del cardenal Cirilo de Alameda y Brea, arzobispo de Toledo. Tomó posesión de la sede el 14 de marzo de ese año. Poco después recibió el nombramiento de senador vitalicio,[3] concedido por la reina Isabel II, pero no juró el cargo, según se dijo por sus simpatías hacia el carlismo, pues era un "ferviente tradicionalista".[4]
Obtuvo de la Santa Sede, el 15 de diciembre de 1860, la concesión de una indulgencia plenaria mensual a los fieles que, confesando y comulgando, visitasen el Santísimo Sacramento expuesto en la Catedral de Lugo. Siete años después aprovechó una peregrinación a Roma para solicitar al Pontífice la ampliación del privilegio, recibiendo de Pío IX la concesión verbal de que la indulgencia plenaria se ampliaba a cualquier día del año, pudiendo obtenerla aquellos fieles que, confesando y comulgando, visitasen el Santísimo Sacramento expuesto en la catedral. Así lo comunicó a sus fieles en una carta pastoral fechada el 5 de agosto de 1867.[5]
Participó como padre conciliar en el Concilio Vaticano I. En 1870 felicitó a los canónigos del cabildo de la catedral lucense que se negaron a jurar la Constitución de 1869, aprobada tras el triunfo de la Revolución de 1868. Inició la publicación del Boletín Oficial del Obispado de Lugo, cuyo primer número salió el 3 de enero de 1873.[6]
Murió en Lugo el 8 de marzo de 1884.