José el Galileo

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Nacimiento Siglo I Ver y modificar los datos en Wikidata
Galilea (Judea) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento Siglo II Ver y modificar los datos en Wikidata
Judea (Imperio romano) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Dalton Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Judaísmo Ver y modificar los datos en Wikidata
José el Galileo
Información personal
Nacimiento Siglo I Ver y modificar los datos en Wikidata
Galilea (Judea) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento Siglo II Ver y modificar los datos en Wikidata
Judea (Imperio romano) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Dalton Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Judaísmo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Hijos 3 Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Sacerdote Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados Tanaim Ver y modificar los datos en Wikidata
Afiliaciones Jazal Ver y modificar los datos en Wikidata

José el Galileo (en hebreo: רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי, Rabbi Yose HaGelili), m. 15 Av,[1] fue un sabio judío que vivió en los siglos I y II d. C. Fue uno de los Tanaim, los rabinos cuya obra fue compilada en la Mishná.

La tumba del rabino Yose HaGelili en Dalton, Israel.

Ni el nombre de su padre ni las circunstancias de su juventud se conocen, aunque su nombre ("HaGelili") indica que era natural de Galilea. Sufrió el estereotipo que los judíos tenían sobre los galileos;[2] una vez, una mujer que quería llamarle la atención comenzó llamándolo "galileo tonto".[3]

José fue contemporáneo y colega del rabino Akiva, el rabino Tarfón y Eleazar ben Azariah. Cuando ingresó en la academia de Yavne, era un completo desconocido. Cabe destacar que era sumamente modesto y se dirigía a Tarfón como «mi maestro».[4] Sin embargo, ya entonces era un erudito consumado, y sus argumentos dejaron perplejos tanto a Tarfón como a Akiva. Su primera aparición en Yavne le valió así el reconocimiento general, y los dos rabinos lo consideraron no como un alumno, sino como un colega. Akiva tuvo que soportar más de una dura crítica de José, quien en una ocasión le dijo: «Aunque expongas todo el día, no te escucharé».[5] Tarfón expresó su gran estima por José interpretando Daniel 8:4-7 como si contuviera una alusión a él: «Vi al carnero, es decir, a Akiva, y vi que ninguna bestia podía hacerle frente; y vi venir al macho cabrío, es decir, a José el galileo, y lo derribé al suelo».[6] De hecho, José fue el único que se opuso con éxito a Akiva, y Akiva frecuentemente abandonaba su propia interpretación en favor de la de José.[7]

José era famoso por su piedad. Un amora del siglo III dice: «Cuando, por sus pecados, hay sequía en Israel, y alguien como José el Galileo ora por lluvia, la lluvia llega enseguida».[8] La popular invocación «¡Oh José ha-Gelili, sáname!» sobrevivió hasta el siglo X. Esta invocación es condenada por el caraíta Sahl ben Matzliah.[9]

La vida matrimonial de José fue infeliz. Su esposa era maliciosa y pendenciera, y con frecuencia lo insultaba en presencia de sus alumnos y amigos; siguiendo el consejo de estos, se divorció de ella. Cuando ella se casó de nuevo y se encontraba en la pobreza, José tuvo la magnanimidad de mantenerla a ella y a su esposo.[10] José tuvo un hijo, Eliezer ben José, quien siguió los pasos de su padrr y se convirtió en una gran autoridad rabínica.

Enseñanzas

José frecuentemente mostraba una tendencia a recurrir a la Halajá antigua, explicando el texto según su significado literal.[11]

En general, sin embargo, su exégesis halájica difería poco de la de Akiva, y ambos empleaban a menudo las mismas reglas de interpretación.[12] Enseñó que las aves de corral pueden cocinarse en leche y comerse,[13] como se hacía en su ciudad natal;[14] y que durante la Pascua se puede disfrutar de cualquier cosa leudada, excepto como alimento.[15]

De sus opiniones agádicas cabe mencionar las dos siguientes: El mandato de la Torá de que se honre el «rostro del anciano»[16] incluye, por implicación, al joven que ha adquirido sabiduría.[17] Las palabras «Él gobernará sobre ti»[18] no incluyen toda forma de poder.[19]

Citas

  • Los justos tienen sus deseos en su poder, pero los malvados están bajo el poder de sus deseos.[20]

Referencias

Fuentes consultadas

Enlaces externos

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