Juana Manuela Torino
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Juana Manuela Torino (ca. 1755-después de 1823) fue una patriota salteña que actuó durante la Guerra de Independencia de la Argentina, en particular en la Guerra Gaucha, la campaña de resistencia librada en el norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra las fuerzas realistas. Es considerada una de las mujeres que integraron las redes de apoyo y espionaje al servicio de la causa patriota en Salta.[1] Fue madre del sacerdote y diputado Manuel Antonio Acevedo y del jurista Prudencio José Zorrilla.
| Juana Manuela Torino | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Juana Manuela Torino Sánchez | |
| Nacimiento |
ca. 1755 | |
| Fallecimiento |
después de 1823 | |
| Nacionalidad | argentina | |
| Familia | ||
| Padres |
Ángela Sánchez Zambrano Manuel Torino de Viana y Loza | |
| Cónyuge |
José Manuel de Acevedo y González Mateo Gómez Zorrilla | |
| Hijos | Manuel Antonio, Prudencio José, María Rosa y Mateo Ladislao Zorrilla Torino | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Patriota de la Guerra de Independencia de la Argentina | |
Biografía
Juana Manuela Torino de Viana y Sánchez Zambrano nació alrededor de 1755 en la Ciudad de Salta, hija de Manuel Torino de Viana y Loza[2] y de Ángela Sánchez Zambrano.[3]
En 1768, muy joven aún, contrajo matrimonio con el jujeño José Manuel de Acevedo y González, oidor del cabildo de Salta, hijo del español Miguel de Acevedo y de la salteña María Ignacia González y Gómez de Saravia.
El 25 de mayo de 1770 dio a luz a Manuel Antonio Acevedo, quien estudió en el Colegio de Montserrat en la ciudad de Córdoba y en la Universidad de Córdoba. Se doctoró en ambos derechos el 30 de septiembre de 1793 y fue ordenado sacerdote en 1795, siendo luego destinado al curato de Belén en la provincia de Catamarca y al de Cachi en Salta.[4]
Después de enviudar, Juana Manuela Torino contrajo nuevas nupcias con el comerciante español Mateo Gómez Zorrilla, también viudo en dos oportunidades, natural de Quicisedo, Burgos, e hijo de Inocencio Gómez Zorrilla y de Ángela Martínez de la Peña.
Pese a su edad, tuvo con Gómez Zorrilla al menos tres hijos: Prudencio José, María Rosa y Mateo Ladislao Zorrilla Torino. La familia residía en una casa construida en el siglo XVII, ubicada en la actual calle Caseros 776 al 790 de la ciudad de Salta, conocida posteriormente como la Casa de los Zorrilla.[5]
Gómez Zorrilla era uno de los principales comerciantes y vecinos de la ciudad, vinculado al comercio con la capital del Virreinato del Río de la Plata.[6] En 1806 fue elegido diputado en Salta del Consulado de Buenos Aires.
Se desempeñaba como alcalde del cabildo de Salta cuando llegaron a la ciudad las noticias de la Revolución de Mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires y de la formación de la Primera Junta de gobierno. Como tal, integró el cabildo del 19 de junio que resolvió la adhesión de la Intendencia de Salta a la Primera Junta, y su posición a favor de la causa le valió ser encarcelado por orden del gobernador intendente Nicolás Severo de Isasmendi, siendo liberado a la llegada de Feliciano Antonio Chiclana, auditor del Ejército Auxiliar del Perú y nuevo gobernador intendente de Salta.
Juana Manuela Torino, al igual que su hijo Manuel Antonio Acevedo, adhirió a la causa revolucionaria. Su esposo, que había apoyado inicialmente el movimiento, modificó luego su postura. En ocasión de recibir en 1812 una carta de su hijo en la que defendía los ideales independentistas, Mateo Gómez Zorrilla se expresó en voz alta contra la causa. Su pequeño hijo Prudencio José lo oyó y dio mueras al comandante realista José Manuel Goyeneche y vivas a la patria. El padre lo llamó entonces "patriota" con ánimo de insultarlo, a lo que el niño respondió: «si lo soy, y mi señora madre también lo es y usted no nos lo podrá quitar».[4]
Tras las victorias realistas en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, el general Joaquín de la Pezuela ocupó la ciudad de Salta. Numerosas mujeres salteñas de distintos rangos sociales constituyeron entonces una red de espionaje al servicio de la resistencia patriota encabezada por Martín Miguel de Güemes. Entre ellas se encontraban Juana Manuela Torino, Juana Moro, María Loreto Sánchez Peón, Gertrudis Medeiros, Celedonia Pacheco y Melo, Magdalena Güemes, María Petrona Arias, Martina Silva de Gurruchaga y Andrea Zenarrusa.[7][1]
El propio Pezuela informó al virrey del Perú, en una comunicación interceptada por los patriotas, que «los gauchos nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial. A todo esto se agrega otra no menos perjudicial que es la de ser avisados por horas de nuestros movimientos y proyectos por medio de los habitantes de estas estancias y principalmente de las mujeres, cada una de ellas es una espía vigilante y puntual para transmitir las ocurrencias más diminutas de este ejército».[8]
Se sabe que vivía aún en octubre de 1823, cuando su hijo Prudencio José Zorrilla partió de Salta para ejercer la abogacía en la ciudad de Buenos Aires.[9] En Buenos Aires, el doctor Prudencio José Zorrilla desarrolló una actividad destacada como abogado en causas criminales. Allí, en abril de 1842, fue asesinado por la Mazorca, a media tarde y en su casa, situada en la Plaza de la Victoria, según Pedro C. Ávila «sin más delito para morir que el haber pedido doña Manuela la venia a su padre para casarse».[10]
Prudencio recordaría que la casa familiar «era de continuo una academia de político-literatos, tales como puede presentarlos Salta, compuesta de doctores, teólogos, algunos clérigos y frailes».[9]
Su primer hijo, Manuel Antonio Acevedo, fue diputado por la provincia de Catamarca al Congreso de Tucumán en 1816. Allí propuso en la sesión del 12 de julio el nombramiento de un monarca descendiente de los incas. Fue presidente del Congreso tras su traslado a Buenos Aires, secretario de la Sala de Representantes de esa provincia, autor de la Constitución catamarqueña de 1823 y constituyente en 1824.[4]
Legado
La figura de Juana Manuela Torino es recordada en la historiografía regional y en la divulgación sobre la Guerra Gaucha como una de las mujeres salteñas que colaboraron en tareas de inteligencia, mensajería y apoyo a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes.[1] Diversas obras de síntesis y de divulgación la incluyen dentro del conjunto de las llamadas "mujeres de la independencia" o "bomberas", junto a figuras como Juana Moro, María Petrona Arias, Gertrudis Medeiros o Martina Silva de Gurruchaga.[11]
En el plano cultural, la novela histórica La patria de las mujeres: una historia de espías en la Salta de Güemes, de Elsa Drucaroff, recrea la actuación de las redes femeninas de espionaje durante la guerra de independencia en Salta.[12]