Liga de Acción Monárquica
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La Liga de Acción Monárquica (LAM) fue una coalición política española de ámbito vizcaíno fundada el 7 de enero de 1919. De ideología monárquica, conservadora y nacionalista española, agrupó a liberales, conservadores, mauristas y monárquicos independientes con el propósito de coordinar a las fuerzas monárquicas frente al creciente auge del nacionalismo vasco durante la crisis del sistema de la Restauración.
| Liga de Acción Monárquica | ||
|---|---|---|
| Fundación | 1919 | |
| Disolución | 12 de junio de 1931 | |
| Ideología |
Nacionalismo español Monarquismo Alfonsismo | |
| Posición | Derecha | |
| Sede | Vizcaya, España | |
| País |
| |
La organización surgió tras el denominado Compromiso de Archanda de 1918 y estuvo estrechamente vinculada a la burguesía industrial y financiera de Vizcaya. Entre sus principales dirigentes figuraron Gregorio de Balparda, Ramón Bergé y Luis de Salazar y Zubiría, mientras que entre sus miembros y promotores destacaron empresarios e industriales como Juan Tomás Gandarias, Víctor Chávarri, Fernando María de Ybarra y Federico Echevarría.[1] Aunque integró a diversas corrientes monárquicas, el sector maurista ejerció una influencia predominante en su dirección y orientación política.
Durante los últimos años de la Restauración la Liga se convirtió en la principal organización del monarquismo vizcaíno. Mantuvo acuerdos electorales con el Partido Socialista Obrero Español para hacer frente al nacionalismo vasco, se federó en 1920 con la Unión Monárquica Nacional y obtuvo la mayoría de los distritos electorales de Vizcaya en las elecciones generales de 1920 y 1923. La historiografía considera que su creación supuso el primer intento de articular una derecha españolista organizada en Vizcaya mediante un programa político común, superando el tradicional predominio de las redes oligárquicas sobre los partidos dinásticos.[2]
Tras el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera en 1923, la Liga mantuvo una influencia significativa en la política vizcaína, aunque parte de sus dirigentes colaboraron con la Unión Patriótica o con las instituciones del nuevo régimen. La organización se disolvió el 12 de junio de 1931, pocas semanas después de la proclamación de la Segunda República Española.
Historia
Fundación y antecedentes (1918-1919)
La Liga de Acción Monárquica fue constituida en Bilbao el 7 de enero de 1919 como una coalición política integrada por liberales, conservadores, mauristas y monárquicos independientes. Su creación respondió al propósito de reorganizar el monarquismo vizcaíno frente al creciente auge del nacionalismo vasco durante la crisis del sistema de la Restauración.
Su antecedente inmediato fue el denominado Compromiso de Archanda, alcanzado el 17 de marzo de 1918 durante un banquete celebrado en homenaje a los candidatos monárquicos derrotados por el Partido Nacionalista Vasco en las elecciones generales de ese año. En el acto participaron destacados representantes del monarquismo vizcaíno, entre ellos Fernando María de Ybarra, Ramón Bergé, Luis de Salazar, José Félix de Lequerica, Gregorio de Balparda y otros dirigentes políticos y empresarios de la provincia.
La fundación de la Liga estuvo motivada por el avance electoral del nacionalismo vasco, que en las elecciones de 1918 obtuvo cinco de los seis distritos electorales de Vizcaya. Asimismo, el debate sobre la autonomía regional, impulsado tras el final de la Primera Guerra Mundial y el principio de autodeterminación defendido por el presidente estadounidense Woodrow Wilson, favoreció la reorganización de las fuerzas monárquicas. El proyecto siguió un modelo similar al de la Unión Monárquica Nacional promovida por Antonio Maura en Cataluña, con la que la Liga se federó en 1920.
El directorio de la organización quedó integrado por Gregorio de Balparda y de las Herrerías, Luis de Salazar y Zubiría y Ramón Bergé y Salcedo. Entre sus miembros figuraban también destacados industriales y financieros como Juan Tomás Gandarias, Víctor Chávarri, Fernando María de Ybarra, Federico Echevarría, Enrique Careaga y Antonio de Arteche. Uno de sus primeros actos fue remitir un telegrama al presidente del Consejo de Ministros, el conde de Romanones, protestando por la ausencia de representantes del monarquismo vizcaíno en la comisión encargada de estudiar la cuestión autonómica.
Consolidación y actividad política (1919-1923)
En las elecciones generales de 1919 la Liga alcanzó un acuerdo electoral con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y sectores republicanos para frenar el avance del nacionalismo vasco en Vizcaya. El pacto permitió la elección de Gregorio de Balparda por el distrito de Valmaseda, mientras que los socialistas conservaron el distrito de Bilbao con Indalecio Prieto. La colaboración entre monárquicos y socialistas se mantuvo, con distintas fórmulas, hasta 1923.
Poco después de su constitución, el Partido Maurista de Vizcaya se incorporó plenamente a la Liga, consolidando la influencia de esta corriente dentro de la organización. En 1920 la Liga se federó con la Unión Monárquica Nacional, creada en Cataluña bajo el liderazgo de Antonio Maura.
En las elecciones generales de 1920 la Liga obtuvo cinco de los seis distritos electorales de Vizcaya, resultado que repitió en los comicios de 1923. Según diversos historiadores, la organización supuso el primer intento de articular una derecha españolista moderna en Vizcaya mediante un programa político común, superando el tradicional predominio de las redes oligárquicas sobre los partidos dinásticos.
Dictadura de Primo de Rivera y disolución (1923-1931)
El golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923 puso fin a la actividad política propia de la Liga de Acción Monárquica. Aunque la organización dejó de actuar como fuerza electoral, mantuvo una notable influencia en la vida política vizcaína durante la dictadura. Algunos de sus miembros colaboraron con la Unión Patriótica o desempeñaron cargos en la administración del régimen, si bien figuras destacadas como Gregorio de Balparda y José Félix de Lequerica abandonaron la organización cuando esta aceptó la afiliación de sus miembros a la Unión Patriótica.
Tras la caída de la dictadura y el fracaso del gobierno de Dámaso Berenguer, la Liga inició un rápido proceso de descomposición. La proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 supuso el final del monarquismo alfonsino como fuerza política organizada en Vizcaya y la Liga de Acción Monárquica acordó su disolución, que se hizo efectiva el 12 de junio de 1931.
Ideología
La Liga de Acción Monárquica defendía la continuidad de la monarquía constitucional de Alfonso XIII y del sistema político de la Restauración. Surgió como una plataforma unitaria que agrupó a liberales, conservadores, mauristas y monárquicos independientes con el objetivo de coordinar la oposición al creciente auge del nacionalismo vasco en Vizcaya y preservar la unidad de España.
La organización se caracterizó por un marcado nacionalismo español y por su rechazo a las reivindicaciones autonomistas y nacionalistas promovidas por el Partido Nacionalista Vasco. Su creación estuvo estrechamente ligada al denominado Compromiso de Archanda de 1918 y al proceso de reorganización del monarquismo vizcaíno tras los éxitos electorales del nacionalismo vasco. Uno de sus primeros actos fue dirigir un manifiesto al presidente del Gobierno, el conde de Romanones, en el que denunciaba que los sectores «eminentemente españoles» de Vizcaya carecían de representación en la comisión encargada de estudiar la cuestión autonómica.
Aunque integraba a distintas corrientes dinásticas, el sector maurista ejerció una influencia predominante en la dirección de la Liga y en la definición de su estrategia política. La historiografía considera que la organización constituyó el primer intento de articular una derecha españolista moderna en Vizcaya mediante un programa político común, superando el tradicional predominio de las redes clientelares de la oligarquía sobre los partidos dinásticos.
La Liga mantuvo una estrecha vinculación con la burguesía industrial y financiera vizcaína. Entre sus miembros figuraban destacados empresarios como Juan Tomás Gandarias, Víctor Chávarri, Fernando María de Ybarra y Federico Echevarría, lo que hizo que la defensa de los intereses económicos de la industria vizcaína estuviera estrechamente ligada a su actuación política. No obstante, la organización trascendió el papel de mero grupo de presión empresarial al constituirse como una formación política con estructura y programa propios.[3]