Los ladrones somos gente honrada (película de 1942)
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| Los ladrones somos gente honrada | |||||
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La joven Amparito Rivelles encabezó el reparto. | |||||
| Título | Los ladrones somos gente honrada | ||||
| Ficha técnica | |||||
| Dirección | |||||
| Ayudante de dirección | Víctor López Iglesias | ||||
| Guion | Iquino | ||||
| Basada en |
Los ladrones somos gente honrada de Enrique Jardiel Poncela | ||||
| Música | Maestro Azagra | ||||
| Sonido | J. Torrens | ||||
| Maquillaje | L. Alcaraz | ||||
| Fotografía | Emilio Foriscot | ||||
| Montaje | Antonio Cánovas | ||||
| Escenografía | Emilio Ferrer | ||||
| Vestuario | Bastida | ||||
| Protagonistas |
Amparito Rivelles Manuel Luna Mercedes Vecino Angelita Navalón Fernando Freire Antonio Riquelme Matilde Artero | ||||
| Ver todos los créditos (IMDb) | |||||
| Datos y cifras | |||||
| País | España | ||||
| Año | 1942 | ||||
| Estreno | 9 de marzo de 1942 | ||||
| Género | Comedia | ||||
| Duración | 102 minutos | ||||
| Idioma(s) | Español | ||||
| Compañías | |||||
| Productora | Campa | ||||
| Distribución | Cifesa | ||||
| Estudio | Kinefón | ||||
| Filmes de Iquino y Campa | |||||
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| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | |||||
Los ladrones somos gente honrada es una película española del género de comedia rodada en blanco y negro en 1942. Fue dirigida por Ignacio Iquino con guion del propio director y está basada en la obra de teatro de Enrique Jardiel Poncela de idéntico título que había sido estrenada con gran éxito el año anterior. El reparto está encabezado por Amparito Rivelles y Manuel Luna, si bien tienen papeles muy destacados Fernando Freire y Antonio Riquelme.
Daniel «el Melancólico» es el jefe de una banda de ladrones que se dispone a robar en una mansión aprovechando la celebración de una fiesta a la que ha conseguido ser invitado con falsa identidad. Cuenta con la ayuda de Pedro «el Pelirrojo», que ha conseguido ser incluido en el servicio, y con el apoyo externo del Tío y del Castelar. Sin embargo, Daniel se enamora de Herminia, la hija de los dueños de la casa, y cancela el golpe.
Meses más tarde se celebra la boda de Daniel y Herminia en la misma casa, en la que el Pelirrojo es ahora el mayordomo. Asisten amigos de los novios, entre ellos numerosos ladrones que obsequian a la pareja con el producto de sus robos. Lejos de este propósito, el Tío y el Castelar se infiltran con la intención de desvalijar la caja fuerte. Sin embargo, sus reiteradas tentativas se verán frustradas por el extraño comportamiento de los distintos habitantes de la casa, que parecen estar igualmente interesados en hacerse con el contenido de la caja. La situación se va enredando y los sorprendidos ladrones intentarán descifrar lo que sucede. Finalmente, todo se resuelve como en las novelas de detectives, con todos los implicados reunidos. El principal criminal encuentra su castigo y los ladrones resultan no ser tan deshonestos.
Producción
La dureza de la postguerra española se vio agravada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En ese difícil contexto, la compañía CIFESA retomó su actividad y se convirtió en la principal productora cinematográfica del país. Por razones empresariales, firmó un acuerdo con Aureliano Campa, que operaba en Barcelona, para producir comedias de bajo coste destinadas a proporcionar un entretenimiento sencillo al público. Fruto de esta colaboración habían sido realizadas ¿Quién me compra un lío?, Alma de Dios y El difunto es un vivo, todas dirigidas por Ignacio F. Iquino y todas con buenos resultados comerciales en proporción a su presupuesto.
Como explicó posteriormente Amparo Rivelles, esta nueva coproducción estuvo a medio camino entre las grandes producciones de CIFESA y los baratos productos de Campa. Cifesa aportó a dos de los intérpretes que tenía en nómina. Manuel Luna era un actor solvente que igual podía interpretar un papel de villano que de galán maduro y Amparito Rivelles era una jovencísima adquisición a la que la productora se disponía a lanzar al estrellato. El rodaje se realizó en tres semanas.
La historia
Tras el paréntesis de la guerra civil, Enrique Jardiel Poncela volvió a estrenar nuevas obras en los teatros de Madrid con notable éxito. Sin embargo, el estreno en 1941 de El amor sólo dura 2.000 metros fue un rotundo fracaso. Para compensarlo, el 25 de abril del mismo año estrenó Los ladrones somos gente honrada en el Teatro de la Comedia. Los críticos la valoraron como una obra menor pero ingeniosa y con una trama bien urdida, si bien opinaban que la complicación del argumento era excesiva. El crítico de Arriba consideró que la obra oscilaba entre el teatro de ingenio y la más absurda astracanada. La obra supuso una oportunidad de destacar para un joven Fernando Fernán Gómez, cuyo personaje fue rebautizado como «el Pelirrojo» debido al físico del actor.
El guion cinematográfico fue escrito por el propio Iquino. El cineasta intentó airear la acción añadiendo algunos nuevos escenarios y diálogos, si bien se mantuvo bastante fiel al texto de Jardiel.
Dirección
Ignacio Ferrés Iquino era por entonces el más habitual colaborador de Campa en la realización de comedias económicas y con aceptación por el público, lo que las hacía muy rentables, tanto para el productor como para CIFESA. El teatro de Jardiel había influido notablemente en su obra, por lo que resultaba lógico encargarle la adaptación cinematográfica de una obra que había triunfado pocos meses antes.
Iquino manifestó que intentaba ser fiel a la obra de Jardiel, pero adaptándola con criterio cinematográfico. En ese sentido, introdujo algunos escenarios y diálogos nuevos. De este modo, presentó la sala de la casa en la que se celebraba la fiesta de celebración de la boda, mostrando a los invitados. También introdujo unas escenas en comisaría, con unos policías estupefactos debido a una serie de extraños robos en joyerías y tiendas de regalos en los que los ladrones solo habían sustraído un único objeto; una situación ocasionada por el deseo de los colegas de Daniel «el Melancólico» de obsequiarle debidamente con motivo de su enlace. También llama la atención la sustitución de las grabaciones realizadas por la policía que Jardiel mostraba al final de la obra para explicar las enredadas situaciones vistas en la casa; si en la obra teatral son grabaciones de audio en disco, en la película son unas grabaciones cinematográficas que incluyen imagen y sonido.
