Madona de Toruń
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| 'Madona de Toruń' | ||
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| Autor | Maestro de la Bella Madona de Toruń | |
| Creación | c. 1390 | |
| Ubicación | desaparecida | |
| Estilo | gótico | |
| Material | piedra caliza | |
| Técnica | policromado | |
| Dimensiones | 115 cm | |
La Madona de Toruń (en polaco: Madonna z Torunia) era una escultura de la Virgen María con el Niño Jesús. Una de las imágenes marianas de mayor valor artístico realizadas entre los siglos xiv y xv, la misma se encuadraba en el género de las bellas Madonas, un tipo iconográfico formado hacia 1400.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, la escultura recibía culto en la antigua Iglesia de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, hoy sede de la catedral de la diócesis de Toruń. Poco antes del fin del conflicto, la Madona fue robada y probablemente sacada del país por los alemanes, si bien la base original de la talla, una ménsula con el busto de Moisés, aún se conserva. En el lugar que antes ocupaba la imagen se instaló una reproducción elaborada en 1956 por el escultor Witold Marciniak.
Situada en la parte sur del Estado Teutónico, Toruń se convirtió en el siglo xiv en un gran centro de producción artística. El patrocinio del arte fue posible gracias a la creciente clase burguesa, la cual encargó a un artista anónimo (conocido en la literatura como el Maestro de la Bella Madona de Toruń) la elaboración hacia 1390 de una talla de la Virgen con el Niño para ser emplazada, probablemente, en la iglesia franciscana de la Virgen María, en el casco antiguo, si bien la imagen sería trasladada en fecha desconocida a la Iglesia de San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Las fuentes mencionan por vez primera a la Madona de Toruń en 1650, figurando posteriormente la estatua en documentos fechados en los años 1667-1672 con motivo de la visita de Andrzej Olszowski, obispo de Chełmno. Canon Strzesz menciona la talla como parte de un retablo ubicado en la pared este del pasillo norte (donde hoy se halla la copia elaborada por Marciniak).
En 1921, Jan Rutkowski realizó una intervención en la escultura, eliminando los repintes posteriores y dejando al descubierto restos de policromía medieval. Por su parte, en 1942 varios restauradores alemanes renovaron la escultura reparando los desperfectos, mientras que en 1944 la Madona fue retirada de su ménsula y conducida a un depósito de conservación ubicado en Grębocin. Por temor a la proximidad del Ejército Rojo, la imagen fue llevada a un lugar desconocido, probablemente a Alemania. En 1956, Marciniak elaboró una reproducción fiel de la Madona y la instaló en la ménsula original.
Descripción
La Madona de Toruń era una imagen completa (esculpida por ambos lados) de 115 centímetros de altura realizada en piedra caliza y policromada. La Virgen aparecía con aspecto juvenil, luciendo un rostro caracterizado por una gran belleza en el que destacaban unas facciones delicadas así como una frente despejada y unos labios pequeños, estando los ojos ligeramente ocultos por los párpados. La cabeza, cubierta por un cabello rizado, se hallaba tapada por un velo sobre el que descansaba una corona. La Virgen figuraba en un claro contrapposto al apoyarse en la pierna derecha y flexionar ligeramente la izquierda, doblando el cuerpo en la dirección opuesta y dotando a la figura de sensación de movimiento. Respecto a los ropajes, estos se difuminaban al adherirse fuertemente al cuerpo, quedando el mismo envuelto en abundantes pliegues, que en el lado derecho se caracterizaban por unas pronunciadas curvaturas arqueadas, mientras que en el lado izquierdo (al igual que en el velo) tomaban la forma de festones ornamentales con caída en cascada. El Niño Jesús se mostraba desnudo y apoyado en el hombro derecho de su madre, mirando hacia la manzana que María sujetaba con la mano derecha y que Jesús tocaba tímidamente con la mano izquierda. El artista dotó al infante de una forma realista, ya que el cabello espeso y rizado constituía una licencia artística en vez de un patrón establecido.
Entre la Virgen y el Niño destacaba un fuerte vínculo, acentuado por el gesto tierno y delicado de María, quien le daba la manzana a Jesús, el cual respondía con un gesto similar, tocando con la mano izquierda tanto la fruta como la mano derecha de su madre. Esta relación de gestos creaba un fuerte acento en la composición, también plasmado en la fluidez de los pliegues de las túnicas, la pose forzada de María y la leve inclinación de las cabezas. La diagonalidad de las posturas, los gestos y las prendas enfatizaban armoniosamente la dinámica compositiva de la escultura.
La talla, ubicada en un pedestal octogonal, fue instalada sobre una ménsula decorada con una representación de Moisés emergiendo de entre las llamas de una zarza flamígera. Al contrario que la figura de la Madona, el escultor no mostró a Moisés en su totalidad, si bien la obra tampoco constituye un busto, ya que la escultura llega hasta la cadera. El profeta es mostrado como un hombre de edad avanzada, con la cabeza bruscamente inclinada hacia abajo, la frente y las mejillas llenas de arrugas, y el arco de las cejas y las cuencas de los ojos fuertemente marcados en el rostro. En contraste con la imagen de la Virgen y el Niño, la figura de Moisés posee una forma más realista, con estilizadas ondulaciones en el cabello y la barba. Pese a haber sobrevivido a la guerra, la escultura presenta numerosos defectos, principalmente la ausencia de los dedos de ambas manos así como de una de las tablas con el texto del Decálogo.
