Las geishas de Tokio en general no siguen el proceso ritual de aprendizaje de una maiko de Kioto. El período de formación puede ser de seis meses a un año -notablemente más corto que el de una maiko de Kioto- antes de que ella debute como geisha con pleno derecho. La aprendiz se denomina ´´nihongo|han'gyoku|半玉}} o "semi-joya", o por el término más genérico o-shaku (御酌, lit. aquella que vierte (alcohol)?). En promedio, las geishas de Tokio tienden a ser mayores que sus homólogas de Kioto, y muchas ostentan títulos universitarios.
Tradicionalmente, las geishas comienzan su formación a una edad muy temprana, y aunque algunas niñas son vendidas a casas de geisha (okiya), esta no es una práctica común en los distritos de renombre. Hijas de geishas a menudo se desarrollan también como geishas, siendo por lo general la sucesora ("atotori", que significa heredera) o hija de papel ("musume-bun") de la okiya.
La primera etapa de capacitación se llama shikomi. Cuando la niña llega a la okiya, se pone a trabajar como sirvienta, y debe hacer todo lo que se les dice. El trabajo es difícil con la intención de "hacer" o "romper" a las nuevas niñas. La menor de todas las jóvenes shikomi de la casa tendrían que esperar por la noche, a que las geishas mayores regresen de sus compromisos, a veces tan tarde como las dos o tres de la mañana. Durante esta etapa de capacitación, la shikomi debe ir a clases en la escuela de geishas del hanamachi. En los tiempos modernos, esta etapa todavía existe, mayormente para acostumbrar a la niña al dialecto tradicional, tradiciones y vestimenta de la "karyūkai".
Una vez que la recluta se vuelve competente en las artes de una geisha, y aprueba un último y difícil examen de danza, es ascendida a la segunda etapa de formación: minarai. El día de su debut como minarai (llamado misidashi) es presentada formalmente al hanamachi como una nueva geisha, empezando entonces esta etapa. Las minarai son relevadas de sus tareas domésticas. La etapa minarai se centra en entrenamiento de campo. Aunque las minarai asisten a ozashiki (banquetes en los que los huéspedes son atendidos por geishas), no lo hacen en un nivel avanzado. Se supone que su kimono, más elaborado incluso que el de una maiko, debe hablar por ellas. Las minarai pueden ser contratadas para fiestas, pero por lo general no son invitadas (si bien acogidas con satisfacción) a las fiestas a las que su onee-san (que significa "hermana mayor", y es la mentora de la minarai) asiste. Cobran 1/3 de hanadai ("costo de flor"). Las minarai en general, trabajan en estrecha colaboración con una casa de té (llamada "minarai-jaya") para aprender de la "okaa-san" (titular de la casa). Estas técnicas no se enseñan en la escuela, ya que la adquisición de habilidades como la conversación y los juegos de azar solo pueden ser adquiridas a través de la práctica. Esta etapa solo dura alrededor de un mes más o menos.
Después de un breve período, la tercera (y más famosa) etapa de formación comienza, llamada maiko. Las maiko son aprendices de geisha, y esta etapa puede durar años. Las maiko aprenden de sus geishas mentoras y las acompañan a todos sus compromisos. La relación entre una onee-san y su imouto-san (aprendiz) es muy importante. La onee-san de cada maiko le enseña todo sobre su trabajo en el hanamachi, por lo que su enseñanza es vital. Ella le enseña la manera correcta de servir el té, tocar shamisen, y bailar; asimismo la charla casual, que también es importante que aprenda una maiko para futuras invitaciones a más reuniones y casas de té. La onee-san, incluso ayuda a la maiko a escoger un nuevo nombre profesional con los kanji o símbolos relacionados con su propio nombre. Aunque uno diría que las geishas son propensas a "coquetear", esto se debe solo a su naturaleza y son tan recatadas que parecen inocentes; aunque existen variaciones regionales, pues así como las han'gyoku de Tokio son conocidas por ser atrevidas, las maiko de Kioto lo son por ser recatadas.
Después de un período tan corto como seis meses (en Tokio) o hasta de cinco años (en Kioto), la maiko es ascendida a ser una verdadera geisha, y cobra el precio completo por su tiempo. Las geishas permanecen como tales hasta que se jubilan.