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Manuel Basulto Jiménez

obispo y autor católico español (1869-1936) From Wikipedia, the free encyclopedia

Manuel Basulto Jiménez (Adanero, Ávila, 17 de mayo de 1869 - El Pozo del Tío Raimundo, Madrid, 12 de agosto de 1936) fue un obispo católico español. Ocupó los cargos de obispo de Lugo (1909-1919) y obispo de Jaén (1919-1936). Es considerado mártir[1] y beato por la Iglesia católica.[2] Fue uno de los trece obispos asesinados en la zona republicana durante la guerra civil española, víctima de la persecución religiosa y política. Fue también senador por designación en 1916.[3]

Datos rápidos Predecesor, Sucesor ...
Manuel Basulto Jiménez


Obispo de Jaén
14 de junio de 1920-12 de agosto de 1936
Predecesor Juan Manuel Sanz y Saravia
Sucesor Rafael García y García de Castro


Obispo de Lugo
16 de enero de 1910-18 de diciembre de 1919
Predecesor Benito Murúa López
Sucesor Plácido Ángel Rey de Lemos
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 15 de marzo de 1893
Ordenación episcopal 16 de enero de 1910
por Antonio Vico
Culto público
Beatificación 13 de octubre de 2013 por el papa Francisco
Festividad 6 de noviembre
Venerado en Iglesia católica
Santuario Cripta de la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Jaén
Información personal
Nombre Manuel Basulto Jiménez
Nacimiento 17 de mayo de 1869
Adanero (España)
Fallecimiento 12 de agosto de 1936
El Pozo del Tío Raimundo (España)
Estudios Licenciado en Sagrada Teología
Licenciado en Derecho
Alma mater Universidad de Valladolid
Seminario Conciliar Central de Salamanca
Seminario Conciliar de Ávila

Quien a Dios tiene, nada le falta
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Biografía

Estudios y formación

Nació en Adanero en 1869, siendo hijo de un molinero. Cursó sus estudios eclesiásticos de latín, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico en el Seminario Conciliar de Ávila y en el Seminario Conciliar Central de Salamanca, obteniendo en este último la licenciatura en Sagrada Teología en 1893.[4] Durante estos años como estudiante, sus compañeros de estudios, que recurrían a él frecuentemente para que les resolviese algunas dudas de las clases, repetían con frecuencia la frase: "Basulto está siempre leyendo".[5]

Fue ordenado sacerdote para la diócesis de Ávila el 15 de marzo de 1893. Entonces fue nombrado profesor de Metafísica en el Seminario Conciliar de Ávila y cura en comisión de la parroquia de Santo Tomás de Ávila, oficios que ejerció durante cuatro años (1893-1897).

En 1897 obtuvo, por oposición, el cargo de canónigo magistral de la Catedral de León, por lo que se trasladó a la diócesis leonesa. Entonces cursó la carrera de derecho en la Universidad de Valladolid, donde obtuvo la licenciatura en Derecho.[6][7]

Sacerdocio y docencia

Fue canónigo magistral —por oposición— de la Catedral de León desde 1897 hasta 1902. En la diócesis de León fue también director del Círculo Católico de Obreros, de la Asociación del Apostolado de la Oración y de las Conferencias de San Vicente de Paúl.

En 1902 se presentó a las oposiciones para proveer una canonjía vacante en la Catedral de Madrid: "El Sr. Basulto tomó parte en las oposiciones, y fueron tan brillantes sus ejercicios y de tal modo se distinguieron entre los de los veinticuatro opositores por la abundancia y solidez de la doctrina, la claridad y el aplomo de la exposición, que mereció ser agraciado con la prebenda".[8]

Poco después de haber obtenido —por oposición— el cargo de canónigo en la Catedral de Madrid, se convocaron nuevas oposiciones para proveer la canonjía lectoral en la misma catedral. Basulto se presentó, obteniendo el cargo de canónigo lectoral de la Catedral de Madrid tras unas brillantes oposiciones. Entonces fue nombrado también profesor de Teología, de Sagrada Escritura, de Derecho canónico, de Derecho romano y de Derecho civil en el Seminario Conciliar de Madrid.[4]

Tomó parte en la preparación del primer Sínodo diocesano de la diócesis de Madrid-Alcalá, convocado por el obispo José María Salvador y Barrera. El sínodo se celebró en febrero de 1909, destacando con sus intervenciones el también canónigo Eustaquio Nieto Martín, futuro obispo de Sigüenza, y el propio Manuel Basulto.

Episcopado

Obispo de Lugo

Fue preconizado obispo de Lugo por el papa San Pío X en julio de 1909, sucediendo en el cargo a Benito Murúa López. Recibió la consagración episcopal en la iglesia de los paúles de Madrid el 16 de enero de 1910, de manos de Antonio Vico, nuncio apostólico en España. Tomó posesión de la sede el 3 de febrero de ese mismo año, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Lugo el 6 de marzo.

Poco después de su toma de posesión y de su entrada solemne en la diócesis nombró rector del Seminario Conciliar de Lugo al sacerdote José Ferreiro Gayoso (doctor en Sagrada Teología por la Universidad Pontificia de Toledo, profesor de latín y de humanidades en el Seminario Conciliar de Lugo y maestrescuela de la Catedral de Lugo), que ocupó el cargo durante cuatro años (1910-1914); y nombró también director espiritual del mismo seminario al sacerdote Ramón Sindín Barreiro (doctor en Sagrada Teología por la Universidad Pontificia de Santiago de Compostela, profesor de Teología moral en el Seminario Conciliar de Lugo y canónigo —por oposición— de la Catedral de Lugo), que ocupó el cargo durante todo su pontificado lucense.

Realizó la visita pastoral a todas las parroquias de su diócesis. Encabezó dos peregrinaciones diocesanas a Tierra Santa entre 1911 y 1912, y asistió a los Congresos Eucarísticos Internacionales de Madrid (1911) y de Malta (1913).[9]

En septiembre de 1913 dispuso que cada párroco de la diócesis de Lugo confeccionase un inventario de todos los bienes eclesiásticos, muebles e inmuebles, de las parroquias a su cargo. Ese mismo año prohibió terminantemente a todos los fieles de su diócesis la lectura del periódico El Norte de Galicia por las graves injurias que lanzaban sus editores contra el Prelado, pero levantó la prohibición poco después tras recibir las disculpas pertinentes del director del periódico.[10]

En 1914, ante la renuncia del Dr. Ferreiro Gayoso al rectorado, nombró nuevo rector del Seminario Conciliar de Lugo al sacerdote Teolindo Gallego González (doctor en Sagrada Teología y licenciado en Derecho canónico por la Universidad Pontificia de Santiago de Compostela, profesor de teología en el Seminario Conciliar de Lugo y canónigo penitenciario —por oposición— de la Catedral de Lugo), que ocupó el cargo durante el resto de su pontificado lucense.

En 1915 mandó publicar una extensa y documentada Guía Eclesiástica de la Diócesis, que fue reeditada —más reducida— en 1918. Fue designado senador por el arzobispado de Santiago de Compostela en abril de 1916.[11] En 1917 realizó la visita ad limina, como estaba prescrito, para presentarse ante el papa Benedicto XV. En 1918, durante su pontificado, el sacerdote lucense Alfredo Lorenzo López (licenciado en Derecho y Derecho canónico por la Universidad Central de Madrid, y profesor de Matemáticas en el Seminario Conciliar de Lugo) fundó el Museo Diocesano de Lugo.

En octubre de 1918 firmó el decreto de reorganización de la curia diocesana conforme a las disposiciones del nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado el año anterior. Entonces nombró vicario general de la diócesis de Lugo al sacerdote Inocencio Portabales Nogueira (doctor en Sagrada Teología y licenciado en Derecho canónico, y arcipreste de la Catedral de Lugo) y nombró provisor juez ordinario del obispado lucense al sacerdote y canonista Ángel Garrote Martín (doctor en Filosofía, doctor en Sagrada Teología y doctor en Derecho canónico por la Universidad Pontificia de Comillas, profesor de Derecho canónico en el Seminario Conciliar de Lugo y canónigo doctoral —por oposición— de la Catedral de Lugo); ambos ocuparon dichos oficios hasta el final de su pontificado lucense.

Obispo de Jaén

En 1919, el papa Benedicto XV le nombró obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión por poderes el 14 de junio de 1920, celebrando su primera misa el 29 de junio. En su escudo rezaba el lema: Quien a Dios tiene, nada le falta.[2]

Fachada principal de la Catedral de Jaén, en la que se desempeñó como obispo y donde fue encarcelado al comienzo de la Guerra Civil.

Tras el golpe de Estado que dio comienzo a la guerra civil española, el 2 de agosto de 1936 el obispo Basulto fue detenido por los izquierdistas en su domicilio del palacio episcopal junto con su hermana, Teresa, como también el esposo de esta, Mariano Martín, así como el deán de la catedral, Félix Pérez Portela. Fue encarcelado en la catedral de Jaén, donde ya se encontraban muchos otros detenidos derechistas o simplemente católicos practicantes. Con el estallido de la contienda, las cárceles de Jaén quedaron abarrotadas de detenidos de significación derechista, lo que supuso un serio problema para las autoridades republicanas de la provincia.[12]

Asesinato

El gobernador civil de Jaén, preocupado por el hacinamiento de los presos y por las posibles sacas por parte de elementos incontrolados, habló con el director general de Prisiones, Pedro Villar Gómez, para poder trasladarlos a la cárcel de Alcalá de Henares.[12] Tras obtener el visto bueno, organizó varias expediciones ferroviarias que debían trasladar a los presos.

El 12 de agosto, Basulto, que contaba sesenta y siete años, fue trasladado a un tren junto a otros 245 reclusos, entre los que se encontraban su hermana y el deán de la catedral. Los traslados de los reclusos se hacían en camiones a la estación de tren y en esos trayectos, milicianos y algunos viandantes los increpaban e insultaban[12] Cuando el convoy llegó a la estación de Santa Catalina-Vallecas (Madrid), un grupo de milicianos anarquistas paró el convoy y desenganchó la locomotora.[12] Tanto el jefe de estación como el oficial de la Guardia civil que mandaba la dotación de escolta del convoy, hablaron por teléfono con el director general de Seguridad, Manuel Muñoz Martínez. Le informaron del incidente y de que los anarquistas habían instalado tres ametralladoras a la altura del Pozo del Tío Raimundo, y que estos habían amenazado con disparar a los guardias civiles si no se marchaban.[13] Manuel Muñoz, sintiédose impotente ante la situación y haciendo dejación de las obligaciones que comportaba su cargo, autorizó a los guardias civiles a retirarse; más adelante explicaría que "la poca autoridad que aún conservaba el gobierno se vendría abajo si las exiguas fuerzas de orden público acababan siendo arrolladas en un enfrentamiento con el pueblo armado".[14]

Tras retirarse las fuerzas de orden, los milicianos comenzaron a ejecutar a gran parte de los presos que transportaba el tren. Fueron ejecutadas 193 personas, en grupos de 25, y sus cadáveres saqueados.[3] El obispo Basulto, que se puso de rodillas y empezó a rezar, fue uno de los ejecutados.[14] Su hermana Teresa también resultaría asesinada durante la masacre, en su caso por una miliciana, Josefa Coso, apodada "La Pecosa". Cuando el gobernador civil de Jaén se enteró de los asesinatos, desolado, presentó inmediatamente su dimisión.[14]

Actualmente se encuentra enterrado en la cripta de la iglesia del Sagrario de la Catedral de Jaén.[2]

Beatificación

El 21 de junio de 2010 la Congregación para las Causas de los Santos aprobó el carácter martirial de la muerte del obispo y sus cinco compañeros de martirio.[15] Fue beatificado el 13 de octubre de 2013 en una ceremonia conjunta a la vez que otros 254 mártires.[16][2]

Obras

Cartas pastorales

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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