Manuel González de la Rosa
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| Manuel González de la Rosa | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
5 de junio de 1841 Lima, Perú | |
| Fallecimiento |
5 de octubre de 1912 (71 años) Lima, Perú | |
| Sepultura | Cementerio Presbítero Matías Maestro | |
| Nacionalidad | peruana | |
| Familia | ||
| Padres | Manuel González y Carmen La Rosa | |
| Educación | ||
| Educado en | Seminario de Santo Toribio | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Historiador, religioso, periodista | |
Manuel González de la Rosa (Lima, 5 de junio de 1841 - Lima, 5 de octubre de 1912) fue un erudito, historiador y religioso peruano. Realizó investigaciones en bibliotecas y archivos de Europa, y logró ubicar diversas crónicas de la conquista y colonización del Perú hasta entonces inéditas. Fue el primero en comprender la necesidad de confrontar la información de las crónicas para tener un conocimiento cabal de dicha época.
Hijo de Manuel González y Carmen La Rosa. Cursó estudios en el Seminario de Santo Toribio y recibió las órdenes menores (1860). Viajó a Roma para completar su formación sacerdotal. Recibió las órdenes mayores (1863) y el grado de doctor en Teología (1864). Retornó al Perú, asumiendo como regente de estudios del Seminario y como redactor del periódico católico El Bien Público (1865-1867).
Nombrado inspector de instrucción pública, recorrió las jurisdicciones de seis departamentos, viajes que aprovechó para efectuar algunas investigaciones arqueológicas. De regreso a Lima en 1869, elevó al gobierno un Informe, a raíz del cual se le comisionó para estudiar en Europa los métodos de educación que podrían aplicarse en el Perú. También colaboró con Sebastián Lorente en la publicación de las Memorias de los virreyes. Durante tres años consultó en la Biblioteca del Museo Británico.
Retornó una vez más al Perú y a principios de 1879 fue nombrado subdirector de la Biblioteca Nacional. Al estallar la Guerra del Pacífico, se presentó a la Comandancia General de Marina para ofrecer sus servicios espirituales adonde se le quisiera destinar.
Colaboró en la Revista Peruana, importante publicación cultural limeña (1879-1880). Luego fue redactor de El Orden (1881), el vocero del gobierno de Francisco García Calderón.
En 1882 viajó nuevamente a Europa y estando en Francia optó por secularizarse (abandonar la carrera religiosa). Se ganó el sustento haciendo labores menores en las editoriales de Bouret y Garnier, y auxiliando a otros investigadores en sus trabajos (como a Henri Vignaud, Pascual de Gayangos y Clements Markham).
En 1910 retornó definitivamente a su patria. Afectado de hemiplejía y ceguera, vivió sus últimos días en el retiro familiar.